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Z! Live 2026 – Viernes, día 12  La formalidad también triunfa en Zamora

Festival: Z! Live 2026
Lugar: Ifeza, Zamora – 12 de junio de 2026
Promotor: Z!Live
Fotos: Rubén Rosinos

¡Cómo es la condición humana! Nos quejamos de todo. Y con la edad vamos a peor… ¡Que sí!, que vaya “calufa” nos cayó el viernes en el segundo acto de esta edición del festival zamorano, pero si hubiese hecho frío, pues otro factor para quejarse, y si no, pues las bandas. Nunca llueve a gusto de todos, ni de todas, pero quizás este viernes, era el día que menos grietas abriría para los gustos más estándar dentro de nuestra maravillosa y prolíficamente ramificada música. Buena excusa para ponernos manos a la obra.

Xeria (Valladolid) iniciarían el peregrinaje de izquierda y derecha y vuelta de cada jornada, con exclusión de los avituallamientos, las necesidades más humanas y las obligadas visitas a las barras y puestos integrados en el recinto. Su corta vida como banda les está resultando provechosa con su metal sinfónico y la voz de Marina Sweet en primer plano, destacando sus letras en la lengua de Cervantes. Ellos pusieron glamour a la polvareda que se levantaba con el fuego que hostigaba, convirtiendo la tierra en arena entre los dedos. Y aunque casi la totalidad de la asistencia preferiría a la luna, esa que siempre brilla, para alcanzar el Edén donde reencontrarnos con nuestra reina, no se derramó ni una lagrima más porque ellos nos quitaron el miedo en las horas más extenuantes. Gracias por la inspiración.

Kardinal X (Londres, U.K.), si el año pasado desde el Reino Unido nos sorprendimos con Opensight, este año les tocaba a estos metaleros clásicos que tampoco temen mirar al frente y evidenciar que, hasta los cimientos más herméticos, tienen puntos de expansión. Afilados y conciliadores para con los que a esas horas no estaban para pogos, pero sí para mover las cervicales de forma moderada y al compás de nuestro rollo. Un acierto por parte de la organización. Abrieron con “Resistance” y nos colaron más de un gol con temas como “Wolves”, “Cult” o “Dark Light” y la final “Scourge”. Toma nota.

Burning Witches (Suiza) se explayaron de menos a más, pero tampoco nos dejaron una actuación memorable. Su heavy metal de pleno derecho y óptima facturación me resulta, en líneas generales bastante plano, pero contar con la veterana Courtney Cox a las guitarras da un plus, eso sin duda. Ellas se manejan con las miradas para realizar el guion de sus poses, algo que les resta frescura de forma evidente y más si eres seguidor o seguidora de ellas. Pero a veces eso es lo que necesitamos, simplemente confort y una buena dosis de tachuelas para escapar de la realidad, y ahí, sin duda, destacan aunque el sonido no fuera precisamente bueno. Funcionan y ya tienen un listado de canciones insustituibles para el directo, a veces, con eso, simplemente basta.

Su Ta Gar (Eibar, País Vasco) se convocaban este año para celebrar los 35 años de  la edición de su primer larga duración, Jaiotze Basia, epicentro de su crecimiento gradual en los años noventa para colmar la ansiedad que provocaban muchas bandas que se apartaban del sendero correcto. Pero es que ellos son tan grandes, que, le pese a quien le pese, su forma de entender el metal y traducirlo, es más honesta de lo que es para muchos de a los que se les atribuye el mito. Por eso ellos son leyenda y, con bolos como el de hoy, más alargada será su figura en nuestras mentes. Como fuego y llama desmembraron, casi por completo, el serial que los alumbró ante los ojos de una escena plural y que a día de hoy los ama sin fronteras de por medio. Eskerrik Asko!

Blaze Bayley (U.K.) no deslumbró como se esperaba. El tiempo no pasa en balde y tampoco la nostalgia Maiden es tan infinita como para sustentar un concierto en el que el protagonista debiera ser él (en mayoría) y no la doncella. Este hombre tiene grandes canciones en su haber, recientes en solitario y excelentes en el pasado Wolfsbane, así que, vive y deja vivir compañero, tú mereces mucho más. Sobre todo sonido, deficiencia que, para rematar, poco ayudó al afable vocalista. Me da lástima tener que escribir estas líneas, pero mi deber es contar la verdad y no venderos humo, para eso están otros medios. No fue el día y eso no empaña quien es este hombre, eso os lo puedo asegurar.

H.E.A.T. (Suecia) ya superaron el ecuador en el que se hicieron mayores y, a estas alturas, eso ya les convierte en un gran reclamo para cualquier festival. La vuelta a la vida, en modo más potente, y el regreso de un Kenny Leckremo, que parecía haber formado parte de un reality en los que la dieta y el ejercicio te cambian la vida, los han unido tan simbióticamente que ahora el recuerdo de Erik es casi anecdótico, siendo exagerado. Su cohesión es brutal, la voz de Kenny está en plenitud de condiciones y la banda se gusta, vaya si se gusta… Lógico, el público les adora, desde ambos sexos, y su acierto compositivo, aunque ya peque de predecible, es maná para el seguidor medio e incluso avezado. Los Europe de esta última década saben jugar sus bazas porque, además, rebosan energía y eso, en el escenario, siempre es un plus. Abres con “Disaster”, te regodeas con “Rock Your Body”, “Dangerous Ground” o “Back To The Rythm” y haces que cante hasta “perri” con “Living On The Run” y “One By One”. Resultado igual a fiesta asegurada, desparpajo en modo on y sobre todo evasión de la jodida realidad acuciante. Sin peros.

Saxon (U.K.) son un seguro de vida allá por donde pasen. Los problemas de salud de Bill Byfford parecen formar parte de un mal recuerdo, y aunque a la banda, textualmente, le fusilaron el sonido, solo por verle ahí arriba durante unos cuantos años más, merece la pena. Luego, fuera aparte, la ristra de clásicos y grandes temas con menos de quince años que atesoran, hace que la reproducción mental de las canciones, eclipsen, incluso, un sonido que no les pertenece. Solo presta atención a este listado: “Hell, Fire & Damnation”, “Dogs Of War”, “Sacrifice”, “Solid Ball Of Rock”, “Denim And Leather”, “Crusader” o “Pincess Of The Night, por poner unos ejemplos. La veteranía y la simpatía, unidas, ayudan a pasar malos tragos, es lo que se llama profesionalidad que no se amilana ante, lo que a mí me parece imperdonable, boicot sonoro a una de las bandas insignes de nuestro modus vivendi, y que precisamente no abundan en el cartel que se ha entregado a los más fieles.

Coroner (Suiza) para este humilde cronista son y serán siempre artículo de fetiche y lujo. Por consiguiente, uno de los reclamos más importantes de las últimas ediciones, máxime cuando editaron el año pasado un disco nada rupturista con sus obras clásicas, Dissonace Theories, sino, más bien, incluso superlativo en el podio de sus composiciones. Había ganas de ver a los de Zürich porque, tras una ausencia más allá de festivales que apuestan duro y de forma diseminada, ya forman parte del rodeo en el que te juegas el día a día en carretera con nuevos bríos. “Oxymoron” ejerce de introducción, al igual que en su última obra maestra, donde hasta cuatro temas más toman posesión del repertorio. Algo que lejos de incomodarme, me entusiasma; arrojo y ningún sentido de deuda, sobre todo cuando no solo te concentras en tus discos clásicos, sino que adoptas posiciones también de tu álbum más criticado en su época, a pesar de que haya superado el test del tiempo soberanamente bien. Aquí no hay trucos, aquí están los maestros del thrash técnico, con registros jazz y sin miedo a los avances del futuro. Bien vale la entrada solo por ellos (altruismo personal máximo y sin indirectas).

Ekyrian (Madrid) cerraban una jornada bastante difícil, en cuanto a intensidad y grandes nombres, que alargaban el cansancio y que, a nada que pararas, te dabas cuenta de su acumulación. Si además tu música viene rubricada por la seña del baile, algo inevitable en el folk metal, pues no es culpa tuya, hagas lo que hagas, si el gentío no es abrumador y si su reciprocidad no es igualitaria. Pero para eso está la ilusión y las ganas de jugar en otra liga, algo que a los madrileños nadie les podrá echar en cara. Jóvenes y sobradamente preparados, les deseo lo mejor y en horas menos conflictivas.

El segundo día se cierra con un éxito comunitario, pero también con el agridulce sabor de que hay algo que no acaba de encajar. El sonido no ha acompañado a todas las bandas y, como reflexión compartida, ¿acaso en la entrada hay indicaciones de marginalidad frente a las normas generales? No, ¿verdad?, pues así se debieran exigir las condiciones de garantía para que las bandas, independientemente de su estatus, se puedan medir con igualdad en festivales de renombre. Al final no todo es sociología, la música debiera imperar en todas sus virtudes.

By J.A.Lux

Amante y coleccionista de música, adorador del Rock y Metal en todas sus vertientes. Apasionado del celuloide y más si es de terror. Defensor irreductible de la cultura, siempre dispuesto a debatir y colaborar para su progreso.

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