Helloween celebra 40 años en la Arena Ciudad de México

Banda: Helloween
Lugar: Arena Ciudad de México — 29 de Agosto 2026
Texto y fotos: Raúl Reyes Zúñiga

Sonidos extraños acompañan a las tormentas eléctricas. Gritos desquiciados se diluyen poco a poco entre zonas pantanosas mientras, a lo lejos, cientos de sacerdotes permanecen reunidos en el interior de un centro ceremonial. Observan desconcertados cómo los relámpagos devoran una pirámide y hacen brotar fuentes de sangre. Ojos maléficos se apoderan de los caminos y dictan sus órdenes de dolor. Con el crujir de la tierra llega el momento de iniciar el ritual. Desde el fondo de este espejismo aparece un camino de salvación. A lo largo del paisaje se distinguen distintas paradas musicales, correspondientes a diferentes etapas creativas. Cada una representa un trabajo significativo dentro de una trayectoria que se resume en cuatro décadas de música.

Ha llegado el momento de que los guardianes aztecas aguarden la llegada de siete jinetes apocalípticos: Helloween. El objetivo de la banda está claro: conquistar tierras mexicanas y apoderarse de su público. El júbilo es enorme y todo está preparado para que la noche sea épica e histórica.

40 Years Anniversary Tour es el nombre de esta gira, que comenzó en Luxemburgo el 17 de octubre de 2025. Su paso por México sirve también para presentar su reciente producción, Giants & Monsters (2025). Con este preludio, un nuevo capítulo está a punto de comenzar en la Arena Ciudad de México. La escenografía está preparada y los puños se alzan entre gritos de júbilo.

La primera descarga sacudió a todos. «March of Time» fue el latigazo inicial y provocó una reacción inmediata entre el público.

La columna vertebral del power metal se encontraba en territorio mexicano para celebrar cuatro décadas de trayectoria. A partir de ese momento se rompió la tregua. Andi Deris y Michael Kiske invocaron a The Keeper entre hechizos y conjuros. Su presencia y sus palabras de bienvenida recibieron una gran ovación. El tono de voz de esta figura espeluznante sirvió para anunciar la llegada de «The King for a 1000 Years», un tema explosivo que resonó por toda la Arena Ciudad de México.

La interpretación, liderada por Andi Deris y reforzada por la guitarra de Sascha Gerstner, mostró una gran contundencia y llevó al límite a un amplio sector del público, que respondió organizando un enorme slam.

Dos canciones habían bastado para marcar el inicio de una noche memorable. El camino todavía era largo y Helloween no escatimaba recursos. Los poderosos riffs de Kai Hansen llegaron como cuchillos y pusieron en ebullición el recinto. La piel se erizaba al escuchar el descomunal coro de la audiencia. No había palabras para describir lo que estaba sucediendo: Helloween estaba arrasando sin piedad. «Future World» abrió la comunión entre la banda y el público. Durante su interpretación, Michael Kiske cantó un fragmento de «All Shook Up», de Elvis Presley, y recibió una catarata de aplausos. Por su parte, Andi Deris preguntó a los asistentes si el sonido se escuchaba bien. La emoción de Andi se contagió a todo el público cuando anunció que la actuación se prolongaría durante dos horas y media. La reacción no se hizo esperar.

Andi Deris, Michael Kiske, Kai Hansen, Markus Grosskopf, Sascha Gerstner, Michael Weikath y Dani Löble demostraron que Helloween atraviesa un momento de gran fortaleza musical. Durante su actuación, la banda ofreció una auténtica exhibición y dejó al público con la boca abierta.

El repertorio estuvo formado por 22 canciones escogidas cuidadosamente para provocar una respuesta inmediata entre sus seguidores. Fue un concierto equilibrado, con clásicos como «Keeper of the Seven Keys» y temas de su producción más reciente, Giants & Monsters. Nada se puede reprochar a la producción visual. El trabajo realizado daba vida a cada interpretación mediante proyecciones, pantallas gigantes y una iluminación dinámica, sin olvidar la presencia central de la emblemática calabaza.

La batalla desarrollada en la Arena Ciudad de México adquirió dimensiones épicas. Helloween mostró todo su poderío musical y no escatimó recursos. Cada canción funcionaba como un nuevo ataque contra los asistentes. «This Is Tokyo» y «Twilight of the Gods» fueron claros ejemplos, mientras que «Ride the Sky» llegó con fuerza para elevar los ánimos del público.

Helloween convirtió su presentación en un recorrido por cuatro décadas de trabajo, condensadas en dos horas y media. «In the Middle of a Heartbeat» apareció durante el tramo acústico del concierto. Fue entonces cuando Michael Kiske interpretó «Yesterday», de The Beatles, y consiguió que toda la Arena cantara con él. El repaso a las cuatro décadas de historia de la banda resultó grandioso. Aquella noche, los oídos de los asistentes se llenaron con canciones como «Halloween», «I Want Out» y «Dr. Stein». La conexión con el público fue inmediata y, desde los primeros acordes, los seguidores se entregaron por completo a los músicos alemanes.

Aunque la Arena Ciudad de México presentaba aproximadamente la mitad de su aforo, Helloween lo dio todo sobre el escenario. Esta circunstancia no desmereció su actuación: la banda realizó un trabajo brillante y dejó un excelente sabor de boca. En lo que respecta al promotor, cabe señalar que la convocatoria se quedó a medias y no aprovechó todo el potencial de una formación concebida para las grandes multitudes.

Aquella noche, el ejército azteca demostró ser un auténtico guardián de Helloween y mostró su lealtad a una banda que celebra cuatro décadas de historia.

Por último, queremos agradecer a Helloween todas las facilidades ofrecidas para cubrir el concierto.

By Raúl Reyes Zúñiga

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