Banda: Transvision Vamp
Lugar: Sala Razzmatazz 2 – 25 de septiembre de 2026
Texto: Juanjo García
Fotos: Mati Sebastià, Juanjo García
A medio camino entre el recuerdo nostálgico y la curiosidad por ver a Wendy James bien entrado el siglo XXI, el pasado viernes 25 de septiembre la cita con Transvision Vamp era casi obligada. Creo que estos motivos son los mismos que movieron a alguno de los cientos de fans que llenaron casi por completo la sala 2 de Razzmatazz en Barcelona.

De aquella joven rebelde que arrastraba masas queda una señora bien centrada que está reflotando su carrera musical y la de su banda con la ayuda del miembro fundador Dave Parsons, al bajo y de James Sclavunos (Sonic Youth, The Cramps, Nick Cave) a la batería. Además, para la versión 2.0 de Transvision Vamp, Wendy se ha sabido rodear de unos excelentes músicos que lo bordaron en el escenario, cuenta con las guitarras y voces de Pip Stakem y de Alex Ward (especialmente destacado en las segundas voces y coros) y Matt Millership teclado y voz.
Se podía palpar la expectación y media hora antes del concierto era muy difícil moverse hacia las primeras filas con el público guardando sitio pacientemente. Con puntualidad británica salía la banda a interpretar los primeros compases de “Trash City” con la voz de Pip como protagonista. Inmediatamente veíamos aparecer a Wendy con el pelo recogido, luciendo la camiseta blanca de “Born to be Sold” para destapar la caja de los recuerdos. Sin teloneros, sin decoración en el escenario, todo bastante sobrio, lo único que importaba era el sonido que fue muy bueno, con el volumen justo para apreciar todos los matices de la música y, en especial, la voz de Wendy, todavía muy poderosa.

Pronto la vimos ejerciendo de directora y conductora de lo que estaba pasando en el escenario. Así mandó repetir el inicio de “I Want Your Love” porque algo no le gustaba, cosa que haría más tarde en “Pressure Times”. Estuvo continuamente dando indicaciones de cómo interpretar los temas o cuando comenzar, especialmente a quien parecía ser su mano derecha, Alex.
Además de los clásicos imprescindibles de la banda, el repertorio se nutre de algunos temas de la carrera en solitario de Wendy, por lo que pudimos disfrutar de “Speedball”, “You’re a Dirtbomb, Jester”, o, ya en los bises “The Impression of Normancy”. Como es evidente, la locura se desató en temas como “The Only One”, “Sister Moon”, Landslide of Love, “Baby I don’t Care o “Born to be Sold” que Wendy aprovechó para explicar al público que aún recuerda cuando vinieran a Barcelona a grabar el vídeo del tema y nos dijo que quizá alguno de los presentes salía en ese vídeo.
La formación se mantuvo muy sólida durante todo el set, destacando la importancia que cobra Alex “Alex rules” diría Wendy, así como el teclado de Matt. Durante las presentaciones de los miembros de la banda, una de las mejores ovaciones se la llevó James, quien demostró una gran pegada con algunos momentos de especial protagonismo.
Las muestras de cariño fueron continuas durante todo el recital y Wendy lo devolvió cuando, ya metidos en los bises, leyó un papel que llevaba escrito en catalán, agradeciendo el amor del público, recordando de nuevo cuando vinieron a grabar el vídeo de “Born to be Sold”. Tras una hora y cuarto de descargar tocaba disfrutar de los bises que nos depararon los espléndidos “Bad Valentine” y “Velveteen”. Pero el verdadero punto final a la fiesta lo puso el público regalándole un ramo de flores a la artista y dejando a Wendy visiblemente emocionada mientras se iba despidiendo desde el escenario. En definitiva, un concierto muy redondo que supone un excelente retorno de una banda que busca reencontrase con el éxito y que va camino de ello.




