Behemoth, Dimmu Borgir y Dark Funeral: tres ejércitos de la oscuridad conquistan Londres

Bandas: Behemoth – Dimmu Borgir – Dark Funeral
Lugar: O2 Academy Brixton, Londres — 17 de octubre de 2026
Texto: Emilio Ortega
Fotos: Jesús Figueirido

Ni el frío mordaz de Londres ni esa clásica llovizna otoñal pudieron contener la marea negra que inundó las inmediaciones del O2 Academy Brixton. La cita lo exigía: Dimmu Borgir y Behemoth, dos auténticos titanes del black metal extremo, unían fuerzas en la gira In League With Satan Tour 2026. El resultado fue previsible pero no por ello menos espectacular: cartel de «entradas agotadas» y 5.000 almas abarrotaron hasta la última fila. El mítico templo londinense se convirtió en un hervidero humano, erigiéndose como el epicentro absoluto de una velada monumental dedicada a la vertiente más oscura, majestuosa y devastadora del género.

Dark Funeral, Dimmu Borgir y Behemoth reunieron en Brixton la velocidad implacable del black metal sueco, la majestuosidad sinfónica noruega y la brutalidad ritualista del death metal polaco en una de las citas más atractivas de la temporada para sus más acérrimo seguidores,y vaya si lo consiguieron.Pero una vez más la organización cómo era de esperar por el trato recibido la última vez, fue precario sobretodo para nuestro fotógrafo,aún así pudimos cubrir estás líneas junto unas imágenes fotográficas a la altura del evento.

Reseñar que el nombre de la gira tampoco era casual. In League With Satan remitía directamente a Venom, una de las formaciones esenciales para comprender los primeros pasos del black metal. La elección adquiría todavía más sentido con la colaboración entre Nergal y Shagrath en la reinterpretación del clásico, convirtiendo el legado de los pioneros británicos en un hilo conductor entre distintas generaciones de músicos del género extremo.

Con semejante planteamiento, la noche ofrecía algo más que una sucesión de actuaciones: una oportunidad para comprobar cómo tres concepciones diferentes pueden convivir dentro de una misma cultura musical sin perder un ápice de identidad.

Dark Funeral: treinta minutos de devastación sueca

La responsabilidad de abrir la velada recayó en Dark Funeral, una formación que lleva más de tres décadas defendiendo una de las interpretaciones más feroces y reconocibles del black metal sueco. Su propuesta no necesita demasiadas explicaciones: guitarras afiladas, baterías vertiginosas, voces desgarradas y una atmósfera gélida que no concede espacio a la complacencia.

Con Lord Ahriman al frente de su universo musical y Heljarmadr aportando su agresividad vocal, los suecos afrontaron un repertorio necesariamente breve, limitado a cinco composiciones y aproximadamente media hora de actuación. Una duración que obliga a concentrar toda la energía disponible y que, por las características de la banda, encaja con una propuesta construida sobre la intensidad y la ausencia de concesiones.

La descarga arrancó con «Unchain My Soul», antes de adentrarse en el territorio más reconocible de su discografía con «The Arrival of Satan’s Empire» y «The Secrets of the Black Arts». Dos piezas que remiten a la esencia más tradicional del grupo y que permiten entender por qué Dark Funeral continúa siendo un nombre fundamental para quienes buscan la vertiente más extrema y directa del género.

No hay aquí una necesidad de revestir cada composición con arreglos grandilocuentes. La fuerza reside en la velocidad, en la repetición hipnótica de los riffs y en esa sensación de hostilidad permanente que caracteriza sus mejores momentos. La guitarra de Lord Ahriman constituye el eje de una maquinaria diseñada para avanzar sin descanso, mientras la voz de Heljarmadr aporta la aspereza necesaria para mantener intacto el carácter abrasivo de las canciones. Con «Let the Devil In», la actuación encontró otro de sus puntos de interés, antes de despedirse con «Where Shadows Forever Reign», una elección que conectaba la ferocidad de sus comienzos con una etapa posterior de su trayectoria.

El problema de una actuación tan breve es que deja inevitablemente la sensación de que todavía había mucho más por ofrecer. Dark Funeral dispone de una discografía suficientemente amplia como para desarrollar un espectáculo de mayor duración, pero su papel dentro de esta gira estaba delimitado por la presencia de dos cabezas de cartel de enorme peso. En cualquier caso, su inclusión resultaba fundamental para el equilibrio del conjunto. Antes de que las orquestaciones de Dimmu Borgir y la teatralidad de Behemoth ocuparan el centro de atención, los suecos recordaron que el black metal también encuentra su máxima expresión en la velocidad, la crudeza y una voluntad de agresión musical sin adornos innecesarios.

Dimmu Borgir: la oscuridad adquiere dimensiones sinfónicas

Con Dimmu Borgir, el planteamiento cambia radicalmente. La formación noruega lleva décadas explorando las posibilidades de combinar la vertiente más directa y abrasiva del black metal escandinavo para darle un giro de tuerca añadiendo ferocidad con arreglos orquestales, atmósferas monumentales y composiciones de una arquitectura mucho más elaborada y dónde la sofisticación es su nueva norma.

La expectación en torno a su presencia en esta gira estaba alimentada, además, por una nueva etapa discográfica. Después de ocho años desde “Eonian”, los noruegos regresaron con Grand Serpent Rising, publicado en 2026, un trabajo que vuelve a situar su propuesta en el centro de las conversaciones entre los seguidores del metal sinfónico extremo.

La apertura con «Ulvgjeld & Blodsodel» estableció desde el principio la conexión entre esta nueva etapa y la identidad histórica de la banda. Sin embargo, el verdadero puente con la memoria colectiva del público llegó con «Mourning Palace»,  santo y seña del combo noruego y uno de los temas emblemáticos de “Enthrone Darkness Triumphant” conectando con el público cómo un relámpago,fue el álbum que contribuyó decisivamente a ampliar los horizontes del black metal durante los años noventa. Pocas canciones ilustran tan bien la capacidad de Dimmu Borgir para unir agresividad y melodía. Sus arreglos, las líneas de guitarra y las atmósferas envolventes permiten construir un paisaje sonoro que conserva la oscuridad del género sin renunciar a una dimensión casi cinematográfica.

La presencia de «Kings of the Carnival Creation» recuperó posteriormente la contundencia de Puritanical Euphoric Misanthropia, mientras que «Council of Wolves and Snakes» aportó una perspectiva diferente dentro del repertorio. La combinación de distintas etapas permitió apreciar la amplitud de una discografía en la que las composiciones más antiguas conviven con las búsquedas más recientes. También hubo espacio para «Ætheric», «Ascent» y «Cataclysm Children», antes de que «The Serpentine Offering» y «Puritania» devolvieran el protagonismo a dos de los títulos más representativos de su trayectoria.

La importancia de Dimmu Borgir no reside únicamente en la incorporación de elementos sinfónicos. Su verdadera singularidad consiste en conseguir que esos recursos amplíen la dimensión de las canciones sin eliminar su componente metálico. Las guitarras de Kjell Åge «Damage» Karlsen y Silenoz siguen siendo esenciales, la base rítmica con Victor Brandt al  bajo y Dariusz «Daray» Brzozowski a la batería mantienen el impulso y la voz de Shagrath (Stian Tomt Thoresen) conserva su carácter agresivo. Las orquestaciones no funcionan como un simple decorado, sino como parte integral de la identidad musical y Geir «Gerlioz» Bratland le da la compostura necesaria y estética a la vez.

«Gateways» y «Progenies of the Great Apocalypse» cerraron el repertorio de la formación noruega, dejando una última impresión de grandeza y reafirmando el peso de un catálogo que ha influido en innumerables bandas posteriores. Su presencia en la gira representaba, en definitiva, una de las grandes razones para acudir a esta cita. Dimmu Borgir demuestra que el black metal puede crecer en complejidad, incorporar nuevas texturas y alcanzar dimensiones espectaculares sin renunciar necesariamente a la oscuridad que constituye su origen.

Behemoth: el escenario como territorio ritual

Después de dos aproximaciones muy diferentes al género, Behemoth llegaba con la responsabilidad de cerrar la velada londinense. La formación polaca, liderada por el guitarrista y cantante Adam «Nergal» Darski, ha desarrollado una identidad que combina la agresividad del death metal con la atmósfera del black metal y una puesta en escena reconocible por su dimensión ritualista.

Su evolución musical le ha permitido trascender las fronteras más estrictas de ambos estilos. Los riffs poseen una contundencia física,culpa también de su otro guitarrista Patryk «Seth» Sztyber,Al igual que la contundente sección rítmica con Tomasz «Orion» Wróblewski al bajo y todo un showman en las tablas junto a Zbigniew «Inferno» Promiński a la batería  dónde ambos alternan pasajes vertiginosos con ritmos de enorme peso y las composiciones incorporan cambios de dinámica que refuerzan su carácter dramático.

El repertorio comenzó con «Daimonos», antes de enlazar con «Ora Pro Nobis Lucifer», una pieza que se ha convertido en uno de los momentos más reconocibles de su catálogo. La combinación de riffs densos, ritmo marcial y una interpretación vocal cargada de autoridad resume buena parte de las virtudes de la banda y en este punto logran la comunión con el respetable desatando la locura total pero no la única vez.

A continuación llegó «Thy Becoming Eternal», seguida por «The Shit Ov God», tema que da nombre al álbum de 2025. La presencia de material reciente permitió comprobar cómo Behemoth continúa desarrollando su lenguaje sin abandonar los elementos que han definido su personalidad durante las últimas décadas.

Pero una banda de esta dimensión también necesita mirar hacia su propio legado. «Conquer All» y «Blow Your Trumpets Gabriel» aportaron dos perspectivas complementarias: la primera, una demostración de contundencia y precisión; la segunda, una composición en la que la atmósfera y la solemnidad adquieren tanto protagonismo como la propia agresividad.El caos continuaba provocando crowd surfing sin parar en la multitud y el infierno se desató irremisiblemente.

El repertorio continuó con «I, Scvlptor», perteneciente a su lanzamiento de 2026, y «Ov Fire and the Void», antes de recuperar otra de sus composiciones recientes con «To Drown the Svn in Wine». La sucesión de temas permitió combinar diferentes etapas creativas y mostrar que el grupo no depende exclusivamente de sus clásicos para sostener la intensidad de una actuación. «Bartzabel» aportó otro de los momentos destacados de su universo musical, con esa combinación de teatralidad, atmósfera y contundencia que caracteriza algunos de los pasajes más ceremoniales de la banda.

La dimensión visual resulta especialmente importante en el caso de Behemoth. La imagen de Nergal, la simbología oscurantista y el carácter teatral de sus actuaciones convierten el escenario en una prolongación de su identidad artística. No se trata únicamente de reproducir las canciones en directo, sino de construir un entorno que amplifique sus significados y refuerce su impacto.

Esa vocación escénica explica que Behemoth haya desarrollado una presencia tan reconocible dentro del metal extremo contemporáneo. La música mantiene el protagonismo, pero su relación con la iluminación, la iconografía y los movimientos de los músicos contribuye a crear una experiencia que va más allá de la interpretación estrictamente instrumental.

La recta final incluyó «In League With Satan», el clásico de Venom reinterpretado en esta gira con la colaboración de Shagrath de Dimmu Borgir en un magnífico dueto en las tablas, antes de desembocar en «Chant for Eschaton 2000» y «O Father O Satan O Sun!». Un cierre que conectaba la historia de Behemoth con los orígenes de la música que inspira el nombre del tour. Venom contribuyó a establecer buena parte de la estética y la actitud que terminarían asociándose al black metal, y su influencia sigue presente en formaciones que han desarrollado ese legado en direcciones muy diferentes.

Dark Funeral representa la continuidad de una vertiente escandinava especialmente veloz y agresiva. Dimmu Borgir amplió las posibilidades del género mediante las estructuras sinfónicas y la composición de gran escala. Behemoth, por su parte, ha construido un lenguaje propio en el que convergen la violencia del death metal, la oscuridad del black metal y una puesta en escena de marcado carácter ceremonial.

Esa diversidad es precisamente lo que convierte a In League With Satan en una propuesta atractiva. La gira no plantea una competición entre estilos, sino un recorrido por distintas interpretaciones de una música que continúa evolucionando después de varias décadas.

La cita de Brixton reunió a tres gigantes del black metal. Dark Funeral abrió las puertas de su particular abismo; Dimmu Borgir elevó la velada hacia horizontes sinfónicos; y Behemoth puso el broche de oro con su arrolladora mezcla de contundencia y simbolismo. Tres visiones distintas para entender la vertiente más oscura del género.

Una vez más Londres volvió a convertirse en el epicentro de los sonidos extremos con una velada que conectó la herencia de los pioneros con las propuestas más ambiciosas del metal actual. Una noche infernal donde las hordas desataron el caos bajo el beneplácito del mismísimo Satán.

By Emilio Ortega

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