Bandas: Cruzando el Charco – Las Pelotas
Lugar: Razzmatazz – Barcelona, 14 de octubre de 2026
Promotor: Chainsaw Entertainment
Texto y Fotos: Héctor Guillermo Izuel Fernández «Guishote»
Razzmatazz vivió una noche de marcado acento argentino con las actuaciones de Cruzando el Charco y Las Pelotas.
Dos bandas de generaciones y recorridos diferentes, pero unidas por una misma capacidad para convertir sus canciones en un punto de encuentro con el público. La respuesta fue excelente desde el comienzo, con una sala rozando el lleno ya durante la primera actuación y un ambiente que fue creciendo a medida que avanzaba la noche.
Cruzando el Charco: melodía, energía y complicidad

Cruzando el Charco arrancó su actuación a las 19:30, media hora después de lo anunciado por la promotora, ante un público que respondió con entusiasmo desde el primer momento, dando una actuación marcada por la conexión constante entre el escenario y la pista.
El repertorio comenzó con «Cada error» y «A mil», las canciones elegidas para arrancar la velada, una sucesión de canciones que fue metiendo al público de lleno en el concierto. La banda continuó con «Volver a nacer» y «Tirado», una balada con toques pop de su último álbum, Desactivar el drama, un álbum con una respuesta muy positiva por parte de la crítica y el público, en donde se nota una gran madurez conceptual y musical.
A las 20:00 se produjo un pasaje instrumental centrado en la batería y la percusión, que permitió apreciar el trabajo rítmico de la formación. Uno de los momentos destacados llegó con «Cartagena». La respuesta de la sala fue inmediata: el público, completamente entregado, coreaba las canciones y acompañaba cada tema con una complicidad que demostraba hasta qué punto la propuesta de Cruzando el Charco había calado entre los asistentes.
La actuación siguió avanzando hasta llegar a «Nada nace», una canción con una letra muy emotiva y en donde el público la cantó a todo pulmón. Después de este tema llegó la presentación de los integrantes de la banda, que tuvieron su momento de protagonismo con una demostración individual de sus habilidades instrumentales. Una manera de poner en valor el talento de cada músico y mostrar las diferentes piezas que construyen el sonido del grupo. La recta final mantuvo el pulso con «Puede ser» y «Para mucho más», antes de cerrar con «Terminales», canción con más de 11 millones de visualizaciones en YouTube.
A las 20:45, Cruzando el Charco puso punto final a su actuación después de un concierto en el que combinaron melodía, instrumentación y una notable respuesta de sus seguidores. El paso de la banda por Razzmatazz dejó una buena impresión. Sus canciones encontraron eco en una audiencia participativa, que convirtió buena parte del repertorio en un coro colectivo. Una actuación que sirvió para calentar motores y preparar el terreno para el plato fuerte de la noche.



Las Pelotas: canciones que forman parte de la historia
A las 21:20 llegó el turno de Las Pelotas, que hoy en día están entre las tres mejores bandas de rock argentino por historia y continuidad, junto a La Renga y Divididos.
La banda, formada por Germán Daffunchio (voz, guitarra), Tomás Sussmann (guitarra), Gabriela Martínez (bajo), Gustavo Jove (batería), Sebastián Schachtel (teclados) y Alejandro Gómez Ferrero (vientos, percusión), salió a escena ante un público dispuesto a reencontrarse con sus canciones y a compartir una noche en la que la música también tendría espacio para los recuerdos.

El repertorio, a priori, estaba lleno de clásicos y de canciones nuevas, ya que presentaban un disco nuevo llamado Sin la piel (recién salido del horno este último septiembre). Arrancó con «Cuando ves alrededor», tema que da inicio a su último álbum, y continuó con «Qué podés dar» y «Ya no estás», un tema muy enérgico en donde se arma el clásico pogo y la gente se vuelve loca de emoción. Siguieron con «Víctimas del cielo», de su álbum Brindando por nada, y «Esperar el tiempo», otra nueva canción con una letra muy emotiva y un ritmo muy al estilo de la banda.
La banda fue construyendo su actuación a través de un recorrido por distintas etapas de su historia, combinando temas reconocidos con canciones nuevas que mantienen vivo su particular universo musical. «Cómo se curan» dio paso a uno de los momentos destacados de la noche, un tema con mucha magia y mística, «Personalmente». Durante esta canción, Germán Daffunchio bajó del escenario para cantar junto al público, rompiendo la distancia habitual entre músicos y asistentes. La escena reflejó el vínculo emocional que Las Pelotas mantiene con sus seguidores y la capacidad de su repertorio para transformar un concierto en una experiencia compartida.
El concierto siguió con «Ya lo sabes», canción con seis años de vida que va convirtiéndose en un clásico de la banda. En nada sonó «Será», el track número uno del álbum Esperando el milagro, del año 2003, una canción espectacular que nadie dejaba de cantar. Con «Si supieras» y «Hasta el fondo» se estaba acercando el final del show. El éxtasis del público asistente era brutal. La sucesión de canciones mantuvo a todo el mundo conectado con una banda que ha sabido construir una identidad propia y sostenerla a lo largo de los años.
Y entonces llegó uno de los instantes más emotivos de la velada. Antes de interpretar «Para qué», Germán Daffunchio expresó: «Cómo me gustaría que estuviera acá», en una referencia a Alejandro Sokol, el histórico cantante de la banda, fallecido en 2009. No hizo falta extenderse demasiado. La frase conectó el presente de Las Pelotas con una parte esencial de su historia. Sokol sigue siendo una figura inseparable del recorrido del grupo y su recuerdo continúa presente en el imaginario de sus seguidores. Fue un momento que trascendió lo estrictamente musical para convertirse en un homenaje cargado de sentimiento. Tras «Para qué», el repertorio continuó con «Sin la piel», canción homónima de su último álbum. «Shine» y «Capitán América» fueron los temas finales para quedar todos volando y con ansias de más rock.
Había, sin embargo, una canción más prevista en la hoja del repertorio: «El ojo blindado», el mítico tema de Sumo. Finalmente, no llegó a sonar por falta de tiempo. Una ausencia significativa para quienes esperaban escuchar esta pieza emblemática del rock argentino, aunque no empañó el recorrido de una actuación que tuvo en las canciones y en la memoria sus principales protagonistas.



Dos bandas, una misma pasión
La noche de Razzmatazz dejó una buena muestra de la vitalidad del rock argentino y de su capacidad para conectar con distintas generaciones. Cruzando el Charco aportó frescura, melodía y una conexión inmediata con los asistentes; Las Pelotas puso sobre la mesa el peso de la experiencia, un repertorio con historia y la emoción de una banda que continúa su camino sin olvidar sus raíces.
Dos propuestas diferentes y similares a la vez, dos maneras de entender el rock y un denominador común: canciones capaces de unir a músicos y público más allá de las distancias. Barcelona volvió a demostrar que el rock argentino tiene un espacio propio al otro lado del Atlántico. En Razzmatazz, la noche se construyó entre guitarras, ritmos, voces compartidas y recuerdos.
Porque algunas canciones no pertenecen únicamente a quienes las escribieron o las interpretan. También pertenecen a quienes las cantan desde la pista, a quienes las llevan consigo durante años y a quienes encuentran en ellas el recuerdo de alguien que ya no está. Esa fue, quizá, la verdadera conexión entre ambas bandas y el público de Barcelona.

