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La música de AC/DC sigue siendo tan joven como el corazón de quienes la crean

Banda: AC/DC – The Pretty Reckless
Lugar: Estadio GNP, Ciudad de México – 7 de abril de 2026
Fotos: Lulú Urdapilleta
Promotor: Ocesa

De suelos aztecas, poderosos riffs llegan de manera escurridiza ante las miradas de cientos de sacerdotes que, de forma desconcertada, no encuentran respuesta a lo que está por ocurrir. Voces desgarrantes anuncian, desde un fondo púrpura y sublime, que la tierra va a crujir ante la liberación de ángeles infernales. Entre alabanzas y ritos, las puertas de este nuevo pasaje se han abierto: todo indica que no hay escapatoria, y rehusarse a recibir los sacramentos musicales por parte de los hijos pródigos del inframundo sería la muerte.

Un nuevo capítulo comienza a escribirse. Después de 17 años de ausencia, cientos de almas han iniciado el vuelo con el repicar de las campanas. Todo parece indicar que nuestro pasaporte al infierno no tiene regreso, un pasaporte que lleva por nombre “Power Up Tour”.

PWR/UP Tour es el nombre de esta maravillosa gira que inició en 2024 y continuará durante todo 2026. Escasos fueron los países que recibieron esta consagración de presenciar el regreso a los escenarios de AC/DC, de la mano de Brian Johnson en la voz y Angus Young en la guitarra. Una gira que estaba pendiente desde la salida de aquel álbum de 2020 que lleva el mismo nombre.

El contexto musical para esta gira marca, de manera inteligente, el retorno de la banda AC/DC por los grandes estadios de Europa, Norteamérica y Latinoamérica, lo que le da ese toque tan especial a sus presentaciones.

AC/DC llegó de manera desafiante, con una formación renovada, conservando a los dos pilares que le dan fuerza en cada presentación. La banda sabe que, durante estas tres fechas, 195,000 almas estarán dispuestas a viajar con ellos por esos umbrales infernales del tiempo.

El primer capítulo de esta nueva historia se abre con una fuerte lluvia que, indudablemente, fortaleció la llegada de la noche. Como marco esplendoroso para este primer día, 65,000 personas aguardábamos ansiosamente la salida de la banda, que de manera fulminante abordaba un auto clásico. Encendiendo el motor, inicia el viaje a alta velocidad, causando un gran júbilo que no paró ahí: las puertas del Estadio GNP de la Ciudad de México se abrían para recibir a los tripulantes de este vehículo.

A partir de ese momento, la atmósfera era vibrante, con una textura musical de buen hard rock que comenzaba a transpirar en cada integrante. De manera aplastante, los primeros acordes llegaron: del álbum en vivo de 1978 If You Want Blood (You’ve Got It), la energía se incrustaba en las venas de todos los asistentes, quienes reaccionaron de inmediato con los puños en alto.

Los hijos pródigos estaban de regreso por tierras aztecas. Su presencia convertía el estadio en una caldera. Resultaba grato verlos de nuevo, aunque había algo imposible de ocultar: las secuelas del tiempo han cobrado factura. Brian se escucha mermado y Angus Young se percibe disminuido en sus movimientos. Pese a ello, Angus conserva ese vértigo incomparable, desafiando al tiempo con una magia espiritual que lo mantiene justo donde la historia del rock lo necesita.

Durante más de dos horas, la Ciudad de México escuchó un selecto repertorio de 21 temas perfectamente estructurados, recorriendo desde la era de Bon Scott hasta lo más reciente. Cada canción llegó a la yugular del público con precisión quirúrgica, generando momentos memorables.

Uno de ellos ocurrió al inicio, cuando Brian, con una mirada fija y sonriente, se dirigió al público para disculparse: “Sí, fue demasiado tiempo”. El estadio respondió coreando el nombre de la banda mientras otros simplemente aplaudían con emoción contenida. La banda, fiel a su estilo, no escatimó en energía. Angus Young, con su icónico traje escolar, deslumbró con potentes solos de guitarra mientras el público coreaba al unísono.

Por su parte, Brian Johnson guio a la multitud a través de clásicos como “Back in Black”, pieza clave en la discografía de AC/DC y cargada de un profundo significado tras la muerte de Bon Scott. También hubo espacio para temas recientes como “Demon Fire”, así como para joyas como “Shot Down in Flames” de 1979, perteneciente al legendario Highway to Hell.

El público cayó rendido cuando, durante “High Voltage”, Brian se envolvió con la bandera de México, gesto que quedó grabado en la memoria colectiva más allá de cualquier dispositivo móvil.

La banda no escatimó en producción: luces parpadeantes, pantallas gigantes simulando un infierno y plataformas que elevaron a Angus mientras devoraba las cuerdas de su guitarra, retorciéndose sobre el escenario y ofreciendo una cátedra magistral a sus 71 años. La pirotecnia añadió un toque espectacular.

“Hells Bells” marcó uno de los momentos más impactantes, con el repicar de las campanas resonando implacablemente por todo el estadio, generando una conexión total con la audiencia.

Temas como “Riff Raff”, “Whole Lotta Rosie” y “Let There Be Rock” cerraron el primer bloque de una presentación explosiva. El encore incluyó “T.N.T.” y “For Those About to Rock (We Salute You)”, confirmando que la banda cumplió con creces, llevándose una ovación rotunda en tierras mexicanas.

Ver y presenciar un concierto de esta banda siempre nos llena de felicidad. Quienes amamos el rock sabemos que AC/DC es más que música: es una experiencia vital. A pesar del paso del tiempo, de la merma física y vocal, hay algo que permanece intacto desde sus inicios: la entrega absoluta sobre el escenario.

El traje escolar ha envejecido, sí… pero la música de AC/DC sigue siendo tan joven como el corazón de quienes la crean.

By Raúl Reyes Zúñiga

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