Bandas: Acherontia – Monogordo
Lugar: Sala Almo2bar, Barcelona – 18 de abril de 2026
Promotores: Truman Producciones y Dracko Producciones
Texto y Fotos: Héctor Guillermo Izuel Fernández “Guishote”
Hay noches en las que la cantidad no tiene nada que ver con la calidad, y esta fue una de ellas. Daba igual que hubiera 30 o 500 personas: las bandas estaban a tope, con su mejor repertorio y listas para darlo absolutamente todo.
El pasado 18 de abril, el Almo2bar se transformó en un auténtico santuario oscuro, donde el sonido no solo se escuchaba, sino que se sentía directamente en el pecho. El cartel ya lo dejaba claro: esto no iba de entretenimiento, iba de experiencia.
La noche arrancó con Monogordo, y no hubo margen para el calentamiento. Salieron directos a degüello, sin rodeos. Sonido crudo, pesado, de ese que te empuja contra la pared desde el primer riff. Nada de medias tintas: volumen alto, actitud aún más alta y un público que entró al juego desde el primer momento. Cercanía total, sudor y esa sensación constante de que todo podía descontrolarse en cualquier instante, justo como debe ser.

La formación, con Eri a la voz, Toni a la guitarra, Roi al bajo y Héctor a la batería, funcionó como un bloque compacto, disparando cada tema con precisión pero sin perder esa suciedad necesaria que hace que todo suene real.
Eri firmó una actuación sobresaliente, bajando incluso del escenario para crear complicidad y contacto directo con el público. Lideró con carácter y presencia a una banda perfectamente acoplada, donde cada pieza encajaba con naturalidad y contundencia. El setlist avanzó sin concesiones, encadenando temas como un bloque sólido, sin apenas respiro, manteniendo la tensión arriba en todo momento. No hubo bajones, solo una descarga constante que dejó al público metido hasta el cuello desde el primer minuto hasta el último golpe de batería.
Tras ese primer impacto, llegó el turno de Acherontia, y no se quedaron atrás. También marcaron terreno con una actuación intensa, presentando un sonido que evoluciona desde el sludge hacia un rock pesado cargado de groove. Desplegaron matices muy trabajados, con riffs sólidos y un enfoque que no solo atrapaba, sino que empujaba al movimiento casi sin darte cuenta. Una actuación firme, con personalidad y una identidad muy definida.
La formación, con Ricoh a la voz y guitarra, José como guitarra solista, Rayo al bajo y coros, y Josep a la batería, transmitió esa mezcla de densidad y ritmo que caracteriza su propuesta. Aquí el directo tomó otro rumbo. Donde antes había impacto frontal, ahora había desarrollo, capas y un viaje más hipnótico. Los temas respiraban, crecían y se retorcían, jugando con dinámicas que llevaban al público de la contención al estallido.




El groove se convirtió en protagonista, con una base rítmica que sostenía todo el peso mientras las guitarras dibujaban atmósferas densas, casi opresivas por momentos. Un sonido envolvente que te atrapaba sin necesidad de artificios. Si Monogordo fue el golpe directo, Acherontia fue el viaje: más profundo, más envolvente, pero igual de intenso.
El contraste entre ambas bandas jugó claramente a favor de la noche: primero el impacto, luego el trance. Y en medio, un Almo2bar entregado, demostrando por qué sigue siendo uno de esos refugios donde este tipo de historias siguen teniendo sentido. También se notó esa conexión especial que solo se da en salas pequeñas, donde no hay distancia entre banda y público. Miradas, gestos, complicidad… todo suma y todo pesa más. Aquí no hay filtros ni barreras: lo que ocurre es directo y real.
No fue una noche para todo el mundo, ni falta que hace. Fue una noche para quienes buscan algo más que música en directo. Para quienes entienden que, a veces, un bolo no se explica: se sobrevive. Y aquel sábado, en Gràcia, se sobrevivió.





