El EVILLIVE Festival regresa a Lisboa el próximo cinco de julio con una edición que recupera el formato indoor de la MEO Arena y que promete devolver al festival esa sensación de intensidad concentrada que marcó sus primeras ediciones. Después del gigantesco despliegue del año pasado en el Estádio do Restelo, el evento apuesta ahora por una experiencia más compacta, más directa y probablemente mucho más explosiva.
El cartel reúne nombres capaces de representar diferentes generaciones y sonidos dentro del metal contemporáneo. Marilyn Manson volverá a Portugal como uno de los artistas más imprevisibles y visualmente impactantes del cartel, mientras que Megadeth aterrizarán en Lisboa en plena gira de despedida, añadiendo un peso histórico imposible de ignorar.
Junto a ellos estarán Mastodon, maestros absolutos del metal progresivo moderno, además de nombres tan influyentes como Converge y The Gathering, cuya presencia aporta todavía más diversidad artística al festival.
Uno de los conciertos más esperados será también el de Imminence. La banda sueca continúa creciendo a nivel internacional gracias a una mezcla de metalcore moderno, atmósferas cinematográficas y una identidad emocional muy marcada que ha conseguido conectar con una nueva generación de público europeo.
Pero la gran novedad de esta edición llega incluso antes del propio festival.
El cuatro de julio tendrá lugar el EVILLIVE Warm-Up en la Sala Tejo, una jornada previa diseñada para ampliar la experiencia del festival y convertir el fin de semana en una auténtica celebración del metal. Trivium encabezará esta noche especial junto a Cavalera Plays Chaos A.D., un concierto centrado en uno de los discos más importantes de la historia del metal extremo, además de la presencia de los portugueses Okkultist.
Con esta nueva estructura de dos días, EVILLIVE no solo refuerza su identidad dentro del circuito europeo, sino que también convierte Lisboa en uno de los grandes puntos de encuentro para los seguidores de la música pesada durante el verano de 2026.
Todo apunta a un fin de semana donde la intensidad no dará descanso desde la primera descarga hasta el último acorde.


