Nueva versión con mensaje de empoderamiento femenino
Aterciopelados continúa celebrando el legado de La Pipa de la Paz con una nueva reinterpretación de «La culpable», uno de los temas más representativos de aquel álbum publicado en 1996. En esta ocasión, la banda colombiana une fuerzas con Ana Veydó, voz y líder de Cimarrón, para ofrecer una versión que refuerza el mensaje de autonomía femenina y cuestionamiento de las estructuras patriarcales.
El sencillo, disponible desde este 31 de julio en todas las plataformas digitales junto a su videoclip oficial, se convierte en el segundo adelanto de La Pipa de la Paz 2026, el proyecto con el que Aterciopelados está recuperando algunas de las canciones más emblemáticas de su catálogo.
La colaboración reúne dos universos musicales muy diferentes. Por un lado, el rock alternativo característico de Andrea Echeverri y Héctor Buitrago; por otro, el joropo de Cimarrón, representado por la voz de Ana Veydó y el sonido de instrumentos tradicionales como el arpa llanera, el cuatro, la bandola y las maracas.
El lanzamiento también establece un vínculo con la historia de ambas formaciones. Mientras Aterciopelados grababa La Pipa de la Paz en 1996, integrantes de Cimarrón, liderados entonces por el fallecido Carlos Rojas, trabajaban en los estudios Gallery de Londres junto al músico y productor Phil Manzanera. Tres décadas después, ese recorrido común desemboca en una colaboración que recupera la esencia de «La culpable» desde una nueva perspectiva.
La producción ha corrido a cargo de Héctor Buitrago y Leonardo Castiblanco, quienes han integrado guitarras eléctricas, bajo y batería con los sonidos tradicionales del joropo para construir una versión que mantiene la identidad de la canción original mientras explora nuevos matices sonoros.
Más que una simple revisión, «La culpable» representa el encuentro entre dos referentes de la música colombiana que han abierto camino para las mujeres en géneros muy distintos. Las voces de Andrea Echeverri y Ana Veydó vuelven a poner de actualidad un mensaje que, casi treinta años después de su publicación, sigue conservando plena vigencia.
