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La Odisea del Vacío Azul: Between the Buried and Me asolan Londres

Bandas: Between the Buried and Me – IHLO – You Win Again Gravity
Lugar: Alexandra Palace (Londres) – 19 de febrero de 2026
Fotos: Jesús Figueirido

Paseo triunfal de los titanes del metal progresivo por la capital británica, una noche donde la técnica, la psicodelia y el caos controlado se dieron cita y caminaron estrechamente de la mano.

El Islington Assembly Hall no es solo uno de los locales con mejor acústica de Londres; su estética art déco y su atmósfera solemne fueron el escenario perfecto para el inicio de la gira europea de Between the Buried and Me (BTBAM) este pasado jueves 19 de febrero de 2026.

En el coqueto recinto, con capacidad para casi mil personas, se crea una atmósfera íntima entre las bandas y el público, llegando a entrelazar una excelente conexión que realmente se agradece en los tiempos que corren.

Con el lanzamiento de su aclamado undécimo álbum, The Blue Nowhere, que incluye una extensa sección instrumental de cuerdas y vientos, la banda estadounidense de Carolina del Norte regresaba al Reino Unido para demostrar por qué, tras más de dos décadas de trayectoria, siguen sin tener techo creativo y se mantienen en la cresta de la ola.

YWAG  You Win Again Gravity

La noche comenzó puntual con una selección de apoyo de teloneros que subrayó la excelente salud del prog británico actual, aunque para mí eran desconocidos, estaba realmente expectante para poder constatarlo.

Empezó You Win Again Gravity para amenizar y calentar motores.

A las 20:00, los originarios de Windsor tomaron el escenario. Con una propuesta que mezcla el post-hardcore matemático con pasajes atmosféricos heredados de bandas como Deftones u Oceansize, You Win Again Gravity ofreció un set compacto, pero emocionalmente denso. Presentaron temas de su reciente trabajo Don’t Leave Me Here, Pt. 1, destacando por la limpieza de sus juegos de voces y una sección rítmica que no dio tregua.

Fue el aperitivo ideal: técnico, pero accesible; un set corto de apenas 25 minutos, intensos y eléctricos, que preparó el oído para las complejidades que vendrían después.

IHLO

A las 20:40 fue el turno de IHLO, una de las promesas más brillantes del metal progresivo melódico. Su sonido, que bebe directamente de la escuela de Leprous y TesseracT, inundó el hall con sintetizadores elegantes y guitarras pesadas pero cristalinas. La voz de Andy Robison fue el centro de atención, alcanzando registros imposibles con una facilidad pasmosa. Canciones como «Haar» y “Wraith“ demostraron que la banda está lista para escenarios mucho más grandes, logrando una conexión genuina con un público que llenaba la pista.

Temas de su reciente trabajo Legacy (2025) conectaron con el público gracias a su particular mezcla de influencias del metal progresivo, la electrónica y el pop, sin grandilocuencia, pero con la solidez suficiente para convencer. Como ellos mismos proclaman, su música te transporta a través de pasajes pesados, melódicos y emocionales.

Terminaron con “Unión”, canción del disco del mismo nombre, dejando un buen sabor de boca entre los asistentes.

Tras un breve intervalo para acondicionar el escenario, se avecinaban los cabezas de cartel y, por ende, el plato fuerte de la noche.

Between the Buried and Me

Cuando las luces se apagaron a las 21:40, el rugido de la multitud en Islington fue ensordecedor. Tommy Rogers (voz y teclados), Paul Waggoner y Dustie Waring (guitarras), Dan Briggs (bajo) y Blake Richardson (batería) aparecieron bajo una luz azul fría, la estética dominante de su nueva era.

El concierto arrancó con la ambiciosa “Absent Thereafter”, de su reciente disco. Desde los primeros acordes quedó claro que la producción de sonido de esta gira está a otro nivel. Las influencias ochenteras, ese aire a lo Duran Duran mezclado con el Yes de la era 90125, se entrelazaron a la perfección con los guturales de Rogers. Brillante.

La ejecución de la canción, una pieza de más de diez minutos, fue el primer gran aviso de la noche: un arranque sólido y contundente en el que pusieron toda la carne en el asador desde el primer instante, abriendo un nuevo horizonte dentro de su extenso repertorio. Ver a Blake Richardson manejar los constantes cambios de compás mientras mantiene un groove casi jazzístico resulta una experiencia casi religiosa para cualquier amante de la batería.

Aunque la gira promociona su nuevo material, BTBAM sabe que su base de fans es devota de su legado. El setlist fue una mezcla perfecta entre el nuevo caos y los clásicos inamovibles: un glorioso viaje al pasado y al futuro.

“Selkies: The Endless Obsession”, de su álbum Alaska (2005), demuestra que, por muchas veces que la toquen, el solo final de Paul Waggoner sigue siendo uno de los momentos más catárticos del metal moderno. La precisión con la que ejecutó cada nota en el Islington Assembly Hall fue milimétrica y apabullante.

Cada tema fue, en sí mismo, una explosión de júbilo por la riqueza y la destreza musical que despliegan con aparente sutileza, estampando su impronta inconfundible sobre el escenario.

Sin apenas respiro, enlazaron con “Condemned to the Gallows”, de su disco de 2018 Automata I, recibida una vez más con auténtico fervor por parte del público.

En el meridiano del concierto llegó también su nuevo tema, “God Terror”, con el que volvieron a poner sobre la mesa su inconfundible sello in your face: una declaración de intenciones que evidencia su inmenso talento y potencial para el deleite de sus fieles seguidores. La pieza aportó un giro más oscuro e intenso al repertorio, pero con una energía arrolladora que conectó de inmediato con la audiencia.

“Sun of Nothing”, de su aclamado Colors (2007), fue el primer gran estallido de nostalgia, desatando el primer mosh pit serio de la noche, magistralmente orquestado por el cantante. Todo un himno coreado por todo el recinto, donde los teclados de Tommy asumieron el protagonismo absoluto.

La recta final del concierto se centró en su faceta más experimental, con temas de su disco de 2021 Colors II. Con piezas breves como “Stare Into the Abyss” y “Prehistory”, la banda transformó el teatro en una experiencia inmersiva. Las luces dibujaban sombras alargadas mientras la música descendía a pasajes de calma tensa antes de explotar en un metal extremo técnico que evocaba los días de The Silent Circus, en sus comienzos.

El cierre antes del bis fue la propia y homónima “The Blue Nowhere”, una canción que resume su estado actual: madurez, riesgo y una capacidad inaudita para hacer que lo complejo suene natural.

Tras unos minutos de oscuridad, la banda regresó para el golpe final.

Con temas de su disco de 2012 The Parallax II: Future Sequence, y especialmente con “Silent Flight Parliament”, pusieron a prueba la resistencia de los cuellos de los asistentes, recordándonos las raíces metalcore de la banda. Pero la verdadera sorpresa fue el cierre definitivo con “Goodbye to Everything Reprise”, una pieza épica que dejó al público en un estado de trance y firmó un final de leyenda.

En un género donde las capas sonoras pueden emborronarse, cada nota del bajo de Dan Briggs fue perfectamente audible, algo vital para comprender la arquitectura armónica de BTBAM y dar empaque a un sonido excepcional.

By Emilio Ortega

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