BIME es uno de los grandes puntos de encuentro de la industria musical, un proyecto que nació en Bilbao y que ha ampliado sus horizontes hasta contar también con una edición en Bogotá. Dos ciudades y dos continentes unidos por un mismo objetivo, el de generar conexiones, compartir experiencias y explorar las posibilidades de una industria musical en constante transformación.

Centrándonos en la edición bilbaína, BIME es mucho más que un escaparate de artistas y conciertos. Es un espacio de encuentro en el que conviven músicos, bandas, representantes, promotores, responsables de discográficas, agencias, medios de comunicación y profesionales de un amplísimo abanico de actividades vinculadas al mundo de la música. Un ecosistema en el que cada participante aporta su perspectiva y donde las relaciones profesionales, el intercambio de conocimientos y las nuevas oportunidades tienen tanto protagonismo como la propia música.
Una parte fundamental de estas jornadas la encontramos en su programación de conferencias, encuentros y mesas de debate. A lo largo de las diferentes sesiones se abordan cuestiones muy diversas, desde la creación artística y la evolución de los modelos de negocio hasta la promoción, la comunicación, la tecnología, los derechos musicales o la organización de giras y festivales. Todo ello de la mano de profesionales con trayectorias reconocidas, algunos de ellos auténticas referencias internacionales, que comparten experiencias, conocimientos y reflexiones desde sus respectivas posiciones dentro de la industria.
También resulta interesante la variedad de formatos. Junto a las conferencias más convencionales, con un planteamiento serio y estructurado, encontramos encuentros mucho más distendidos, conversaciones cercanas e intervenciones que incluso se desarrollan de pie, favoreciendo una comunicación más directa y espontánea entre los participantes.
Desde Metal Hammer hemos acudido a BIME para conocer de primera mano algunas de estas propuestas y acercarnos a diferentes realidades de una industria que va mucho más allá de lo que habitualmente vemos sobre un escenario. La oferta de actividades es amplísima y, como resulta inevitable, resulta imposible abarcarla en su totalidad. Nuestra crónica recoge, por tanto, una selección de aquellas sesiones y experiencias a las que hemos podido asistir, con nuestra particular mirada sobre lo que está dando de sí esta edición de BIME en Bilbao.
Martes 27: el curro que hay detrás de la música
La primera jornada nos permitió acercarnos a diferentes aspectos del funcionamiento de la industria, algunos de ellos menos visibles para el público, pero fundamentales para que una carrera artística pueda desarrollarse.
Uno de los encuentros estuvo dedicado al papel de los managers y a la necesidad de devolver relevancia a una figura que resulta esencial en el acompañamiento de los artistas. El Foro de Managers FORMA puso sobre la mesa cuestiones como la confianza, el cuidado y la importancia de establecer una relación profesional que vaya más allá de la simple gestión de una agenda. También se aportó una visión femenina de ese acompañamiento, poniendo el acento en la dimensión humana de un trabajo que exige implicación, compromiso y capacidad para entender las necesidades de cada artista.
Otro de los asuntos interesantes fue el funcionamiento de las salas de conciertos, tomando como referencia la experiencia de la directora de la Sala Apolo de Barcelona, Naiara Lasa Larrinaga. Una sala no representa únicamente un espacio donde se programa música, porque para muchos grupos termina convirtiéndose en “casa“, un lugar de crecimiento y de contacto directo con el público.
Durante la conversación se habló de una actividad que alcanza aproximadamente los 450 conciertos, así como de la presencia de nuevos promotores, que representan alrededor del 30% de la actividad mencionada. Entre las iniciativas desarrolladas para dinamizar la programación se encuentra la incorporación de bandas teloneras para los conciertos de los promotores que contratan la sala. También se explicó la creación de pequeños ciclos, como Afers, concebidos para ofrecer alternativas diferentes y más económicas, capaces de atraer público durante los días laborables.
No faltó tampoco la referencia al apoyo a los Video Jockeys (VJ), una manera de dar visibilidad a otros profesionales que forman parte del ecosistema de la música en directo y que contribuyen a enriquecer la experiencia de los espectáculos.
Mas adelante profundizamos en la comunicación y la promoción artística con un panel sobre la construcción de un relato para el artista. En esta sección se planteó una cuestión especialmente interesante en la que habrá que fijarse, ¿hasta qué punto el éxito de un artista depende hoy de la música y cuánto influye el relato que se construye a su alrededor?
Se habló del storytelling como herramienta para conectar con el público, utilizando historias de superación y trayectorias personales, como la del chico humilde que consigue triunfar, para construir una narrativa atractiva. Sin embargo, también surgió una reflexión crítica sobre el lugar que ocupa la calidad musical en medio de tanta atención a la historia personal y a la imagen del artista. Una de las conclusiones que dejó el debate fue que se puede estar perdiendo buena música por no disponer de un relato suficientemente atractivo para venderla.
La financiación de los proyectos musicales fue otro de los asuntos abordados. Bajo el título «¿Quién financia tu próximo proyecto?», se plantearon las posibilidades de los incentivos fiscales y su aplicación a diferentes actividades creativas. Entre las cuestiones comentadas figuraba la posibilidad de ampliar las opciones contempladas para este tipo de beneficios, incluyendo trabajos como la grabación de videoclips o la creación de videojuegos. Una vía que algunos grupos parlamentarios estarían estudiando y que podría abrir nuevas oportunidades de financiación para el sector.
También hubo espacio para analizar el impacto de los proyectos culturales. En «De la intención al impacto» se incidió en la necesidad de pasar de las buenas intenciones a resultados que puedan medirse. La propuesta se estructuraba en tres conceptos: intencionalidad, adicionalidad y medición. Primero hay que conocer el impacto real de una iniciativa, después gestionar ese impacto y, finalmente, comprobar si se están produciendo los cambios que se pretendían conseguir. En este contexto apareció también la teoría del cambio, una herramienta para definir qué transformaciones se buscan y cómo evaluar si realmente se están alcanzando.
La jornada incluyó además una sesión dedicada al negocio del productor musical, una figura cuya labor y posibilidades profesionales también forman parte de ese entramado de actividades que BIME pretende poner en valor.
Por último, nos llamó la atención el encuentro dedicado a la segunda vida de las canciones. Una cuestión especialmente interesante para entender cómo funciona actualmente la explotación de los catálogos musicales y cómo una grabación puede seguir generando ingresos mucho después de su publicación original.
En este apartado se habló de la importancia de los metadatos, es decir, toda la información que acompaña a una grabación y permite identificar correctamente las obras, sus autores, intérpretes, titulares de derechos y diferentes versiones. Una información aparentemente técnica, pero fundamental para que las canciones puedan localizarse, distribuirse y generar los ingresos correspondientes.
Empresas como The Orchard trabajan precisamente en este ámbito, ofreciendo servicios de distribución digital y apoyo a discográficas y titulares de catálogos. Su actividad permite dar una nueva vida comercial a grabaciones anteriores, facilitar su presencia en plataformas digitales y explorar nuevas oportunidades de explotación.
No todo termina en volver a publicar un disco. El material inédito que permanece en los archivos, las reediciones, los remixes, las nuevas versiones o la adaptación de canciones a otros formatos pueden abrir nuevas vías de ingresos. Se trata de aprovechar un patrimonio musical que, bien gestionado, puede seguir teniendo recorrido comercial y cultural muchos años después.
Miércoles 28: alianzas, festivales y mucho talento para descubrir artistas
La jornada del miércoles arrancó con una reflexión sobre la importancia de establecer alianzas con propósito. En «Conectar para sumar» se abordó la necesidad de construir relaciones que vayan más allá de las cifras y de los acuerdos comerciales inmediatos.
La música tiene una capacidad especial para conectar generaciones y crear vínculos que permanecen en el tiempo. Una de las ideas que surgieron durante el encuentro fue precisamente la relevancia de compartir experiencias musicales en familia, con ejemplos tan cotidianos como acudir a conciertos con nuestros padres o con nuestros hijos. La música como punto de encuentro entre generaciones y como experiencia que trasciende el propio espectáculo.
Otro de los asuntos relevantes fue el impacto económico de los festivales, a través de una sesión vinculada a la asociación FMA. Aquí se planteó una cuestión que merece atención: ¿sabemos realmente cuál es el impacto que generan los festivales en los territorios donde se celebran?
Durante el debate surgieron dudas sobre la fiabilidad de algunas mediciones y sobre la dificultad de establecer cifras reales y comparables en cuestiones como la generación de riqueza o empleo. También se puso sobre la mesa el derecho a la cultura y la importancia de valorar los festivales no exclusivamente desde una perspectiva económica.
La reflexión iba más allá de contabilizar asistentes, puestos de trabajo o gasto turístico. Se trataba de determinar qué cambios genera realmente una actividad cultural en su entorno y cómo medirlos de manera fiable. El informe de la asociación, disponible en su página web, permite profundizar en este asunto y conocer sus planteamientos.
Pero, sin duda, uno de los encuentros más atractivos de la jornada fue la conversación con Alan McGee, conocido internacionalmente por su olfato para descubrir artistas y por su papel en la historia de la música británica, especialmente a través de Creation Records y su relación con Oasis.
McGee compartió algunas de sus experiencias y su particular manera de entender la música y la vida. Su trayectoria está ligada a una actitud inconformista, con una visión muy cercana al espíritu punk, aunque también supo reconocer el potencial de propuestas muy diferentes.
Entre las referencias que aparecieron durante la conversación estuvo el shoegaze, movimiento musical surgido en el Reino Unido y asociado a bandas que construyeron un sonido característico a partir de guitarras envolventes, efectos, distorsión y voces integradas en la propia atmósfera musical.
También habló de sus gustos actuales, con Fontaines D.C. entre las bandas que despiertan su interés, y de amistades y encuentros que han formado parte de su recorrido profesional. Una de las ideas más reveladoras fue su propia confesión de que, en realidad, no sabía exactamente lo que estaba haciendo. Una manera de reconocer que detrás de algunas de las decisiones que terminan cambiando la historia de la música no siempre existe una fórmula predeterminada.
Su planteamiento inicial de que sería fantástico fusionar la música punk con la psicodelia resume bastante bien ese espíritu de búsqueda y experimentación que ha marcado buena parte de su trayectoria. Estuvo bien mandarle un saludo a John Lydon y charlar un rato con el.


Jueves 29: artistas y las grandes estructuras profesionales
El jueves nos permitió cambiar de perspectiva y acercarnos directamente a dos figuras muy diferentes del panorama musical actual: la artista Ana Mena y el empresario Walter Kolm, responsable de WK Entertainment.
La conversación con Ana Mena estuvo marcada por su cercanía y por una trayectoria que demuestra hasta qué punto la carrera de una artista puede construirse a partir de diferentes experiencias y mercados. La cantante acudió con la voz algo afectada, pero eso no impidió que compartiera algunos aspectos interesantes de su recorrido.
Habló de sus influencias, entre las que citó a artistas internacionales como Britney Spears y Beyoncé, referentes que han entendido el espectáculo como algo que va mucho más allá de interpretar canciones. El baile, la puesta en escena y la construcción de un espectáculo completo forman parte de su concepto artístico.
También se refirió a sus comienzos en Andalucía, donde participó en el programa de Juan y Medio, y a una vocación artística que ha estado presente desde muy joven. Aunque también ha tenido experiencias en el cine, reconoció su preferencia por la música, un terreno que considera más personal.
Especialmente curiosa fue su experiencia en Italia. A partir de una canción surgió la oportunidad de probar suerte en aquel mercado y decidió desplazarse para promocionar su trabajo. Aquella aventura incluyó actuaciones en discotecas y hasta cuatro pases en una misma noche, una experiencia que permite entender el esfuerzo y la dedicación que puede exigir abrirse camino en un mercado extranjero.


La última conversación que recogimos fue la protagonizada por Walter Kolm, al frente de WK Entertainment. A diferencia de otras sesiones más centradas en cuestiones artísticas, aquí pudimos conocer desde dentro cómo funciona una estructura profesional dedicada a representar y desarrollar carreras musicales de gran alcance internacional.
Kolm explicó la organización de su empresa, que cuenta con un equipo de unas 25 personas y diferentes áreas de trabajo. Sin embargo, lo más interesante de su intervención fue la perspectiva humana que ofreció sobre su relación con los artistas.
Frente a una visión exclusivamente empresarial, insistió en la importancia de entender, acompañar y apoyar a los músicos. Una profesión en la que, según explicó, el artista puede llegar a encontrarse muy solo, y donde las dificultades personales y profesionales no siempre son visibles desde fuera. Fue una mirada diferente a la que habitualmente encontramos en las conversaciones sobre grandes representantes y compañías de management.
Entre las anécdotas apareció su descubrimiento de Maluma durante su etapa en Colombia, cuando trabajaba con Carlos Vives. El artista tenía entonces alrededor de un millón de seguidores y ofrecía conciertos en colegios. Kolm encontró en aquella propuesta algo que le recordó a Eminem y supo ver un potencial que terminaría desarrollándose hasta convertirlo en una estrella internacional. También se recordó el impulso que supuso su participación en La Voz Kids en Colombia.
Esta edición acababa con la entrega de los galardones AUPA! SARIAK que la organización otorga para destacar lo más relevante del año dentro de la industria musical. Aquí os dejamos un listado de los premiados :
Altavoz – Subterfuge Radio – Simpatía por la industria musical
Espacio de Música en Directo – La Benéfica de Piloña
Festival – Leturama
Iniciatva Privada – InEdit
Iniciativa Publica – Programa Katapulta Tour Gipuzkoa
Artista – María José Llergo
Promotora – Asociación Cultural Amigos de Rafael izquierdo
Proyecto Internacional – Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura
Territorio con la Música – Villena es Música
Trabajo Discográfico – Arde Bogotá
Proyecto del Año – Estatuto del Artista
Trayectoria – Luz Casal
Mucho más que una sucesión de conferencias
Nuestra selección de BIME deja claro que la industria musical actual es un universo mucho más amplio y complejo de lo que puede parecer desde la perspectiva del público que acude a un concierto. Detrás de cada artista hay managers, promotores, productores, salas, empresas de distribución, profesionales de comunicación, estructuras de financiación y multitud de personas que hacen posible que la música llegue hasta nosotros.
Las sesiones a las que hemos podido asistir también han dejado algunas reflexiones interesantes: la necesidad de cuidar al artista, la importancia de las salas como espacios de crecimiento, el valor de los catálogos musicales, la búsqueda de nuevas fórmulas de financiación y la dificultad de medir el impacto real de la cultura.
Y, por supuesto, encuentros como los de Alan McGee, Ana Mena o Walter Kolm permiten acercarse a experiencias personales y profesionales muy diferentes, pero igualmente valiosas para comprender cómo funciona este negocio.
BIME ofrece muchas más propuestas de las que resulta posible cubrir en unas jornadas de estas características. Precisamente por eso, esta crónica no pretende ser una radiografía completa de todo lo sucedido, sino una selección de aquello que hemos podido conocer desde Metal Hammer. Una oportunidad para descubrir que, mucho más allá de los escenarios, la música también se construye, se gestiona, se financia y se reinventa cada día.
Toda esta vorágine se ve completada con docenas de conciertos que invaden la ciudad para regocijo de los amantes de la música, donde entre diferentes estilos se da oportunidad a muchas bandas que se abren hueco en el mercado. Un sinfín de oportunidades también para aquellos que les gusta descubrir nuevas propuestas y no anclarse en lo de siempre, más cuando surge mucho valor. Quizás solo echemos de menos aquel festival magnifico que cubría esta franja del año donde hay pocas propuestas del estilo y es que pensamos que en los tiempos que corren podría funcionar muy bien en una ciudad como la nuestra.

