Bandas: Burning Witches – Hammer Kings
Lugar: Sala Garaje Beat Club, Murcia – 12 de febrero de 2026
Fotos y texto: Rubén Rosinos
Murcia recibe una velada sacada de la imaginería entre Malleus Maleficarum y novelas de Dragon Lance. Martillos de guerra, reinos del medievo, hechicería, hogueras y herejía sirven de nexo con el carácter musical de Hammer King, power metal alemán, y de Burning Witches, con su estilo heavy metal clásico con producción moderna.
Las bandas presentan su gira Witches and King Tour en la sala Garaje Beat Club. Ambas bandas dan vida al estilo literario de fantasía y espada y hechicería, a base de riffs de guitarra, voces poderosas, letras épicas y unas bases rítmicas sólidas como un muro de granito. Todo esto, con puesta en escena cuidada, llena de detalles y un nivel técnico realmente profesional, hace las delicias del público que se desplazó hasta el refugio de la cultura rock y metal de Murcia.
Hammer King
Los alemanes Hammer King aterrizan con su primera visita a nuestra geografía, para presentar su trabajo Make Metal Royal Again, publicado en 2025 y con el que ya giraron anteriormente en su patria. Un escenario replicando una fortaleza de fantasía, con muros de piedra, martillos, escudos y dos enormes candelabros, recibía a los más madrugadores seguidores de la banda.
Con la puntualidad que caracteriza al país teutón, a las 19:45 salen a escanear bajo la introducción de “The Last Kingdom”, ataviados con armaduras de cuero y pinturas de guerra y liderados por Titan Fox V como señor del reino y voz principal. Enlazada con el redoble de la batería de Ivo Shandor, una poderosa “King For A Day”, con un doble bombo que se te clava en el pecho.
La más melódica, “Make Metal Royal Again”, con un estribillo pegadizo nos invita a corear. Aparece en escena la escudera Zofe Berger para ayudar a retirar los guantes a Titan mientras dedica unas palabras al público. Algo que será común durante todo el concierto: la búsqueda de conexión con el público.
Retomando temas clásicos, sonaría uno de los himnos de los alemanes, “Kingdom of Hammers and Kings”, donde tanto Titan demuestra ya sus dotes para los agudos y vemos con más protagonismo a un nuevo miembro en la banda, Morex Van Ferrum. Con sus veinte años demuestra una técnica en la guitarra que me sorprendió durante toda la actuación. “Pairah Is My Name”, donde arrojaron monedas al público, “The Last Hellriders” con una marcada velocidad junto a coros de Hey! por parte de un entregado Günt von Schratenau al bajo, enardeció a los asistentes. “Hailed By The Hammer”, destacando las frases de tapping y solos de Gino Wilde. Como cierre a este bloque de clásicos con “König und Kaiser”, donde Titan intentó que se cantara el estribillo en alemán, pero el resultado resultó complicado.
Retomando la lengua materna de la banda sonó “Hammerschlacht”, con inicio melódico, pero una descarga potente con interludio de bajo de Günt. Una sorpresa fue la incorporación de la versión de “Danger Zone” de Kenneth Loggins con un guiño al final a “Top Gun Anthem” de Steve Stevens. “Hoheitsgebiet”, “Kingdom of the Hammer King” y “The Last Kingdom” pusieron el broche final de la actuación del quinteto alemán.
Hammer King no solo dio un concierto más, sino que te transporta a un universo medieval de honor, hazañas y héroes impolutos. Sus letras, interacción con el público y la ambientación hacen que la banda transforme el escenario en una recreación del universo heroico de la fantasía medieval heroica. Cada canción, cada gesto hacia los presentes, reafirmó la impresión de estar en su reino, demostrando que el power metal puede ser tan épico como cualquier relato de caballeros donde la unión, honor y la hermandad son tan importantes como las gestas.



Burning Witches
Hay conciertos de bandas que relatan historias épicas y hay conciertos que se ven y se sienten como una novela negra de aventuras. Lo que presentó Burning Witches esta noche fue decididamente lo segundo. Las hexen helvéticas, salvo la holandesa Laura Guldemond y la norteamericana Courtney Cox, presentan su último álbum, Inquisition, posiblemente el más oscuro y denso que ha nacido de los riffs de Romana Kalkuhl, fundadora de la banda.
Las imágenes de hogueras, brujas, cráneos humanos, miembros amputados junto a la batería, fanatismo y sombras evocaban las de Solomon Kane, el implacable peregrino perseguido por los perros del infierno de Robert E. Howard. Aquel cazador de demonios que vagaba por bosques profanos, espada en mano, con una fe oscura y una moral implacable. Las Burning Witches desprenden algo similar: no brujería de cuento, sino mística guerrera. Más cruzada que hechizo. Más acero que caldera. Cada tema es como un capítulo de una novela de aventuras sobrenaturales. Rebeldía contra la opresión y un grito a la libertad. Las donde las sombras se vuelven luz y los héroes, villanos.
Tras un rápido cambio de escenario, donde las luces se apagaron y el sonido de las máquinas de humo comenzó a sonar, casi se cruzaban. Teñido de rojo, el escenario se llenó con los compases de “Sanguini Hominum». Saliendo a escena Courtney para arrancar las guitarras cortantes del riff de “Soul Eater”.

Apenas tuvo tiempo de reubicarse cuando «Shame» sube la apuesta con ese riff cargado de armónicos sobre una base pesada, y «Dance With The Devil” terminó de despertar la sala con Laura Guldemond ya recorriendo el escenario como poseída, provocando, señalando cada gesto a las primeras filas y con una sonrisa de oreja a oreja y portando máscara veneciana. Guitarras más cercanas a los años 80, pero sin perder un sabor moderno y bien medido. Con “Maiden of Steel” se despertaron las raíces más clásicas de la banda, ese galope de la vieja escuela británica, mientras que en “The Dark Tower”, armónicos pellizcados sobre oscuridad opresiva de las guitarras rítmicas de Romana Kalkuhl, Courtney Cox ejecutando melodías y solos definidos, mientras Jeanine Grob y Lala Frischknecht marcaban un muro inamovible e inquebrantable en el equipo de bajo y batería.
Las guitarras gemelas de “Sea Of Lies” marcaban el inicio y final del primer bloque de la noche. Una pequeña introducción instrumental fundió el escenario en las sombras y dio paso al material de Inquisition. Entonces llegó «Inquisition», tema homónimo al disco, donde aparece una Hexe sobre el escenario para dar un punto de teatralidad a la actuación.
Bajando revoluciones, pero sin perder intensidad, “Release Me” con esa base de arpegios con el característico efecto de chorus de las baladas de los 80 y la NWOBHM. Una power ballad que cala en el corazón y hace erizar la piel y emocionarte. En estos temas lentos destaca la calidad de la banda; se nota la magia de una banda. La ejecución de las guitarras de Courtney y Romana hechizó como la voz de Laura.
Pero la tregua no duró. El último tercio del repertorio llegaba potente y cargado de temas, recordando la trayectoria de la banda. «Black Widow» nos golpea en la cara, sin paños fríos ni anestesia, con tremendo agudo de Laura. «Evil Witch» y «Lucid Nightmare» convirtieron las primeras filas en un desenfreno de coros, melenas al viento y puños en alto. La última intro lo envolvió en la oscuridad una vez más, como preludio de la recta final de la actuación con trasfondo musical o ambiente de cultura pulp.
Con la introducción de “The Witch Circle”, invitando al círculo del aquelarre, culminando con los primeros compases de «Hexenhammer» con un nuevo figurante como inquisidor con la cabeza de una Hexe cual trofeo, siendo el título del tema una traducción del Malleus Maleficarum, que es un tratado escrito en 1487 por Heinrich Kramer y Jacob Sprenger destinado a la persecución y castigo de las brujas. «Wings of Steel» se convirtió en un himno coreado a todo pulmón. Y parece que llegó el final, pero después de unos instantes regresan con “Burning Witches”, ya con un ambiente más festivo, con Laura portando un cómico sombrero de bruja de tienda de carnaval.
Concierto para recordar, cercano y familiar, en el que se agradece poder disfrutar de eventos de esta calidad en una sala tan acogedora. Fue una auténtica bendición para quienes acudimos a la cita.




