Bandas: Katatonia + Evergrey + Klorg
Lugar: Salamandra, L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona)
Fecha: 2 de diciembre de 2025
Texto: Òscar Saro
Fotos: Manu Damea
Katatonia lidera una noche de metal emocional y atmósferas densas, acompañados por unos Evergrey especialmente inspirados y por el empuje más moderno de Klogr
En un recién estrenado mes de diciembre, los árboles de Barcelona empiezan a desprenderse de sus hojas por causa del frio de los últimos días de noviembre y el viento del sur. En pocos días, esas hojas vestirán las calles de unas pintorescas alfombras que traerán a la ciudad un ambiente puramente otoñal. Los meteorólogos no lo registraron, pero quizás tuvo alguna influencia en todo ello el paso de los suecos Katatonia, acompañados de sus paisanos Evergrey, maestros ambos del metal nórdico más melancólico.
Este fue un martes 2 de diciembre en la sala Salamandra, ubicada propiamente en l’Hospitalet de Llobregat, tocando a Barcelona. La gira que los trae es la que han llamado UK & EUROPE 2025, recorriendo 28 capitales en poco más de un mes. Quizás la longitud y la compresión de la gira es una de las razones que explica que las actuaciones de los teloneros fueran realmente cortas: tan solo cinco canciones, tanto paro los primeros teloneros, Klogr, y como para los segundos, Evergrey. En el caso de los segundos y dado el nivel de la banda, considero que hubieran sido muy bien recibidos unos cuantos temas más.
El 6 de junio del presente año, Katatonia ha publicado su último trabajo de estudio Nightmares as Extensions of the Waking State. Es el decimotercer álbum de una biografía de más de treinta años en activo que les ha servido para forjar un estilo muy propio mezclando metal y melancolía. Pero, sobre todo, se trata del primer trabajo sin su guitarra fundador Anders Nyström, el cual se desvinculó oficialmente del grupo a mitades de marzo. Previamente a este último lanzamiento tuve la oportunidad de entrevistar a Daniel Moilanen, batería de la banda, que me explicó que este nuevo material tiene un aire más íntimo y despojado. A propósito de la marcha de Nyström su comentario fue tan directo como revelador: “Tras la marcha de Anders, Katatonia está en un lugar mucho mejor”. Ese es su punto de visto basado en su vivencia desde dentro. A nosotros, los simples seguidores que lo vivimos desde fuera, nos será siempre difícil conocer y entender todo los entresijos que suceden dentro de una banda y que llevan a este tipo de separaciones.
Sin embargo, mi sensación desde fuera es que la partida del guitarra fundador y la llegada de dos nuevos guitarristas: Nico Elgstrand y Sebastian Svalland, no ha comportado grandes cambios en ese sonido que llevan repitiendo álbum tras álbum, tal vez en exceso. Aunque, también diré que, propiamente en este concierto que nos ocupa, sí me pareció notar algo más de intensidad que en el que vimos en la misma sala en febrero del 2023, con Nyström presente en cuerpo pero ya bastante ausente en implicación.
Pero vayamos por pasos.
Klogr y el difícil arte de activar al público

Klogr no es solo una banda de metal progresivo ítalo/americana, sino que también es el nombre de una ecuación de la ley psicofísica formulada en el siglo XIX, de la cual han prestado el nombre.
La batería de Katatonia, que ya estaba montada en la parte trasera del escenario, no solo limitó el espacio que le quedaba a los teloneros, sino que también molestó en la visión de las proyecciones que aparecieron en la pantalla del fondo. Por eso razón no pudimos ver con claridad ni el vídeo introductorio que usó la banda para subir al escenario al escenario ni los siguientes materiales visuales.
Gabriele “Rusty” Rustichelli al frente, ejerció de cantante con voz desgarrada, guitarra solista y maestro de ceremonias. El arranque llegó con “Guilty and Proud”, seguido de un “The Wall of Illusion” que ilustraba con coincidencia esa barrera invisible entre escenario y público que todavía no habían conseguido quebrar. Con “Marea” y “White Eyes”, la banda usó una iluminación más blanca, sin conseguir encender la llama.
Uno de los momentos más destacados llegó con “Bleeding”, tema que han grabado junto a Lamb of God. Aquí Rusty dejó la guitarra, agarró el micro con la mano, logrando por fin una reacción más clara del público. Antes del final, el vocalista pidió aplausos para las bandas que vendrían después y el cierre llegó con “Guinea Pigs” en el que Rusty mostró una voz más limpia.
No fue el concierto más explosivo que le hemos visto a un grupo telonero, pero sí uno de esos momentos que descubres a una nueva banda y su actuación no te deja indiferente.
Evergrey, maestros del metal emocional
Evergrey ocuparon al escenario, enchufaron y dispararon. Tejieron un concierto excesivamente corto y empalmaron canciones, como si el reloj estuviera corriendo en su contra. Sin embargo, la calidad de lo que nos mostraron fue excelente y suficiente para dejarnos un buen sabor de boca.

Y es que los suecos hace ya tiempo que han demostrado que son una baza diferencial del metal progresivo. Para prueba las múltiples camisetas que delataban a los seguidores de la banda entre el público. Fundados el 1995 en Gotemburgo, liderados por Tom S. Englund, voz, guitarra y único miembro original que mantiene la llama activa.
Como sus antecesores, se adaptaron a un espacio limitado y tuvieron las mismas dificultades para mostrar con claridad su material visual. Sin embargo, en este turno todos estos inconvenientes parecieron pesar menos porque los suecos los vencieron a base de una música inspirada. La voz Englund se volvió a mostrar emocional y expresiva, para atraparnos en cada palabra que cantó y, sorpresas de tener la batería plantada cerca del público, pudimos gozar de un auténtico recital de Simen Sandnes que desplegó un abanico de técnicas con mucha personalidad y magnetismo.
El arranque fue directo a la yugular con “A Silent Arc”, que empalmaron sin respiración con “King of Errors”. Aquí Tom empezó a jugar con el público mientras se marcaba el solo de guitarra, y la batería ya dejaba claro que había visto a hipnotizarnos. El tema sonó magnífico y provocó la primera gran respuesta colectiva: brazos arriba y esa sonrisa de estar encontrando lo que habíamos venido a buscar.
Tom saludó con un sencillo: “We are Evergrey from Göteborg and this song is called Distance”. Y con ella nos dejaron una demostración pulsante de cómo hacer metal progresivo emocional. Rikard Zander, escondido tras los teclados, incluso abandonó su puesto para agitar la melena al compás de sus compañeros.
Sin cortar el flujo, enlazaron con “Where August Mourn”, poderosa, envolvente, con una cadencia que te atrapa poco a poco. Evergrey estaba en su terreno, cómodo en la oscuridad emocional que tan bien domina.
El presente llegó con “Cold Dreams”, tema de su último LP Theories of the Emptiness (junio de 2024). Arrancó a oscuras, con la voz de Tom imponiéndose desde el primer segundo, grave y cargada de intención. La segunda voz encajó a la perfección, sumando dramatismo sin restar fuerza. Y sin dar tregua, “Falling From the Sun”, el tema que abre ese mismo disco y con el que subieron las revoluciones. Más acelerada, con un estribillo poderoso y un trabajo de solos repartido
“¿Cuánta gente tiene que currar mañana?” nos preguntaronY así llegaron a su último tema, “Oxygen”, sencillo publicado el 6 de noviembre de 2025, para sellar un final mirando al presente. El tema arrancó potente, sólido, para acabar convirtiéndose en un coro colectivo de “oh-oh-oh” que selló la comunión entre banda y público.
El concierto fue extremadamente corto, pero Evergrey sonaron enormes. Tendremos que esperar a verlos como cabezas de cartel para poder saciarnos de su metal progresivo emocional y envolvente.
Katatonia presenta su nuevo material al público de Barcelona
Los de Estocolmo sí dispusieron del escenario completo y pudimos verlos moverse con cambios de posiciones constantes. Especialmente en el caso de Jonas Renkse, cantante y fundador, que varias veces dio pasos atrás para ceder protagonismo. Me pareció especialmente inspirado Niklas Sandin en las manos de un bajo que se apreció en todo momento y destacó en muchos momentos.

Su concierto arrancó con “Thrice”, tema que abre su último trabajo y que nos mostró esa portada con el ciervo en llamas en la pantalla del fondo. Con ella nos presentaron una atmósfera densa, elegante, aunque con alguna dificultad para escuchar con corrección la voz de Renkse. Sin respiro, enlazaron con “Soil’s Song”, profunda y envolvente, de esas que te abrazan por dentro. Tras este inicio, el cantante saludó con un cercano “Good night Barcelona!”.
Continuaron con “The Liquid Eye”, tema nuevo acompañado de vídeo animado, confirmando que Katatonia sigue mirando al futuro sin renunciar a su esencia. “Austerity” fue la rabiosa continuación, levantando por algo más de electricidad en el ambiente. Con “Rein”, canción penetrante y emocional, Jonas se desplazó a la parte trasera del escenario para cantar, intentando domar el sonido. Y en “Leaders”, Sandin se plantó cara a cara con el cantante, creando un momento de complicidad escénica.
“Dead Letters” sonó poderosa, subrayada por focos blancos que la hicieron aún más dramática. El aplauso final del público fue largo y sincero. Renkse nos preguntó cómo estamos y agradeció nuestra presencia, reconociendo que “un martes es complicado”.
El tempo bajó y se volvió más pesado con “Nephilim”, oscura, casi en penumbra, con una interesante segunda voz que añadió profundidad. “Wind of No Change”, también del nuevo trabajo, de desarrolló con el público ya totalmente conectado. Uno de los grandes momentos llegó con “The Longest Year”, de arranque calmado, crescendo progresivo y la sala hipnotizada.
“Old Heart Falls” entró con riff lento y sereno, creciendo poco a poco hasta tomar forma completa, mientras que “July” volvió a estrechar la conexión con el público gracias a su ritmo pulsante. Los cuatro músicos se juntaron en el centro del escenario y se movieron al unísono, un momento casi ritual que acabó con una gran ovación del público.
“Lethean” sonó simplemente tremenda y a mi lado, alguien cantó cada palabra como si le fuera la vida en ello. “No Beacon to Illuminate Our Fall” arrancó arpegiada, elegante y melancólica, seguida de “In the Event Of”, que mantuvo el clima introspectivo.
Y el cierre llegó con “Forsaker”, dejando la sala con esa sensación tan Katatonia: tristeza bella, catarsis silenciosa y la certeza de haber vivido un momento especial… incluso en martes.



















