Bandas: Lordi + Blood White
Lugar: Salamandra (L’Hospitalet del Llobregat, Barcelona)
Fecha: 8 de octubre de 2025
Texto: Òscar Saro
Fotos: Alfredo M. Geisse
Los finlandeses Lordi vienen del hielo, pero tienen una capacidad como pocos de encender al público y meterlo dentro de su espectáculo
Hoy en día hay infinidad de bandas que optan por usar disfraces, máscaras y maquillaje para crear personajes que les permitan forjarse una identidad propia, diferencial. Alter egos ingeniosos, rebautizados con pseudónimos irreverentes y transformados con caracterizaciones sorprendentes que, sin duda, sirven para causar mayor seguimiento, curiosidad e incluso fascinación por la banda. Puestos a crear un nuevo imaginario, que mejor que una escenografía impactante para los directos, diseñada para cobijar estos personajes y darles más realismo y singularidad. Y todo ello aderezado con efectos escénicos y dramáticos de los que convierten los conciertos en espectáculos teatrales en toda regla. Trucos de magia, figurantes también disfrazados, mucho fuego, humo, confeti y serpentinas, pelotas gigantes, armas de todo tipo, serpientes, motos, plataformas, tirolinas… y teatro, mucho teatro.
Abrieron el camino los que ya son historia del rock, Kiss con sus rostros pintados y espectáculos grandilocuentes, o Alice Cooper con serpientes, guillotinas y una alta dosis de dramatismo. Demostraron que el rock en directo podía ser también teatro y terror, exceso y humor. Que la electricidad del directo podía multiplicarse cuando se envolvía de una narrativa, de personajes, de una estética reconocible. Detrás del maquillaje y la sangre falsa, lo que había era una verdad muy real: el deseo de emocionar, de fascinar, de ofrecer algo que trascienda la canción.
Si nos ponemos a pensar en bandas en activo que están construidas alrededor de personajes singulares y directos llenos de dramatismo, la lista se antoja interminable y, sobre todo, heterogénea en estilos y en imaginario colectivo: Slypknot , Ghost, Amon Amarth, Powerwolf, Sabaton, Behemoth, Avatar, GWAR, Lord of the Lost, All for Metal, Dimmu Borgir, Gloryhammer, FeuerSchwanz, Warkings, Motionless in White, Babymetal… Quedaría una lista larguísima e interesante. Un día dará para un artículo especial.
¿Y la música? ¿Puede esta parafernalia llegar a taparla ó, al contrario, la enfatiza? ¿Se pueden esconder detrás de este tipo de bandas músicos más bien mediocres? Sinceramente, yo creo que se trata de un plan que suma y que detrás de todas estas bandas hay obras musicales geniales e incluso diferenciales. Otra cosa es que te guste más el rock directo, crudo y sin maquillaje. El que respira más autenticidad. A mí, ese rock también me fascina, y soy de la opinión que hay espacio, momentos y gustos para todo.

Esta introducción me sirve para poner el foco en la banda que nos ocupa, los finlandeses Lordi. Sin duda, uno de los mejores ejemplos actuales de grupos con un amplio sentido del espectáculo. Nacidos en la fría Rovaniemi, en pleno círculo polar ártico, surgieron a mediados de los noventa como un proyecto ideado por Tomi Petteri Putaansuu, más conocido como Mr. Lordi: cantante, compositor, diseñador de los trajes, cineasta y cerebro absoluto del monstruoso universo de la banda. Desde el principio, su objetivo fue claro: fusionar el hard rock clásico con el cine de terror y la estética de monstruos. Así diseñaron sus personajes monstruosos con trajes descomunales y nombres simples: Mr. Lordi, Kone, Hiisi, Mana y Hella. Y así llegaron el 2006 a conquistar el mundo al ganar Eurovisión con “Hard Rock Hallelujah”, convirtiéndose en los primeros finlandeses en lograrlo y llevando las máscaras y el rock al prime time europeo. Pero todo ello no ha impedido que también tengan una personalidad musical muy destacada, que sean dueños de un hard rock contagioso y que hayan publicado hasta catorce trabajos de estudio, siendo Limited Deadition (marzo 2025) la evidencia de que continúan bien vivos.
El concierto que paso a glosar en las siguientes líneas es el de los monstruos Lordi presentando en segunda ronda su Limitide Deadition por Europa. La gira se ha llamado Limited Tour’24 Second Deadition y en España ha pasado por Barcelona, Murcia, Madrid y Pamplona, gracias a la promoción de Madness Live. Curiosamente o quizás bajo una elección expresa, sus acompañantes alemanes Blood White también se pueden englobar en el mismo tipo de banda, con personajes definidos y un imaginario trabajado.
El 8 de octubre en la sala Salamandra del Hospitalet del Llobregat (Barcelona) es donde pude ver a Lordi de nuevo en directo, para recordar que son una banda que me convence. Su espectáculo me hizo de nuevo vibrar y volví a conectar con su música, que es una herencia directa del mejor hard rock clásico. Los finlandeses siguen siendo los reyes del rock teatral y monstruoso: mitad circo, mitad misa pagana, pero puro hard rock. Vienen del hielo, pero tienen una capacidad como pocos de encender al público y meterlo dentro de su espectáculo. ¡The show must go on!
No os perdáis el reel que hemos publicado en nuestro instagram con momentos de este concierto. Ver al final de esta crónica.
Cinco máscaras, una visión: el culto de Blood White toma el escenario
Blood White fueron los encargados de la cirugía inicial. Una banda que parece salida de un laboratorio de rock radioactivo. Vestidos completamente de blanco, como doctores de la muerte, con máscaras y maquillajes variados.
Su propuesta es un metal moderno con texturas industriales y solos rockeros. donde la voz rasgada de Dr. Zero se compenetra con los coros limpios, donde la batería y el bajo marcan un ritmo frenético y donde los solos de guitarra de Mr. Bonesaw tienen presencia en todas las canciones, como bisturís perfectamente afilados. La banda tiene una vida corta y, hasta la fecha, únicamente han publicado cuatro sencillos. (Ver al final de la crónica una playlist con los cuatro temas). En directo nos presentaron los cuatro temas, junto a alguna canción adicional que todavía no ha visto la luz.
Ocuparon solo la parte delantera de escenario (la otra mitad estaba secuestrada por el espacioso decorado de Lordi), y tal vez por eso, su espectáculo se sintió cercano y latente. Las luces, en tonos azules, rojos y amarillos parpadeantes, daban a su actuación un aire de urgencia, con algún foco blanco directo al público que servía para concedernos protagonismo.

Abrieron con “Don’t Blame Me”, de ritmo pesado e industrial, como una apisonadora mecánica arrancando motores. Subieron las pulsaciones con “Ungoky Water” y “Guns & Fear”, donde empezaron las primeras interacciones con el público, todavía tanteando el terreno.
El saludo fue breve, antes de continuar con “Memories”, manteniendo la adrenalina en lo alto. Con “Before I Die”, de introducción arpegiada, el ambiente se volvió más sombrío y pesado. Después llegó “Run or Die”, de riff fuerte y estribillo coreable, y una “Bloodified”, con el que vimos a bajo y guitarra moviéndose sincronizados y el público levantando manos. A partir de ahí, ya tuvieron al respetable en su terreno.
Con “Get Up”, el cantante pidió las manos arriba y la gente obedeció. Luego llegó “All I Said Was a Lie”, un trallazo con riff pulsante, solo tremendo y batería a todo trapo. En la última interacción con el público, Dr. Zero nos preguntó por zonas si estábamos bien, para dar paso a una «Guns and Fear» final, de letra casi recitada y estribillo de puño en alto.
Un concierto en el que los alemanes fueron creciendo tema a tema hasta dejar al público preparado y con la temperatura adecuada para lo que vendría a continuación.
Lordi: hard rock monstruoso desde el círculo polar ártico
Antes de que salieran a escena, Víctor de Madness Live nos avisó: que había problemas médicos y el show se retrasaría unos minutos. Nada grave, por suerte. Al final, el inconfundible Mr. Lordi (Tomi Putaansuu) y su banda monstruosa aparecieron dispuestos a dar un espectáculo marca de la casa. Y vaya si lo hicieron.

Con un escenario ocupado por su reconocible decorado sobrecargado, con una puerta con cortina en el centro y con la batería y el teclado elevados a ambos lados, Lordi volvió a recordarnos que son muchísimo más que una banda que ganó el festival de Eurovision de 2006. Sus atuendos monstruosos siguen causando impacto visual y su espectáculo repleto de efectos teatrales te mantiene constantemente conectado. Una sala Salamandra con buena entrada y con un público fiel, de los que corea todos los estribillos y se deja conducir por todas las instrucciones del frontman.
En esta nueva visita llegan presentando el nuevo trabajo, publicado en marzo del presente año, Limited Deadition, del que nos presentaron en directo cinco temas: «Fangoria», «Hellizabeth», «Legends Are Made of Clichés», «Retropolis» y «Syntax Terror». (Ver al final de esta crónica un enlace para escuchar Limited Deadition).
Después de una introducción prolongada para aumentar la expectativa inicial, arrancaron con “Legends Are Made of Clichés” y el público respondió al instante. Directos a la yugular. Siguieron con “Girls Go Chopping” que desató la locura y Mr. Lordi sacó un hacha que escupe agua, para inaugurar la colección de enseres y efectos especiales.
Continuaron con “Who’s Your Daddy?”, coreadísima, en la que nos apuntó con una pistola de humo, dando paso al solo de batería de Mana, desarrollado sobre la melodía de El Coche Fantástico y con luz roja parpadeante incluida.

Entre “Fangoria”, iniciada por una línea de bajo y amenizada con una sierra mecánica en escena, y “The Riff”, donde la guitarra hace honor al título, el concierto se convierte en esa fiesta que veníamos a buscar. Mr. Lordi mostró en todo momento su agudo y natural sentido del espectáculo, bromeando, agitando nuestros corazones rockeros y metiéndonos a todos dentro del show. Tras el solo de teclado de Hella, llegó “Syntax Terror”, con Mr. Lordi cantando el título en un agudo, a lo Rob Halford, y haciendo crecer una marea de manos en público.
Momento más íntimo con “Call of the Wedding”, una balada con luz roja y calavera humeante. Después, solo de guitarra de Kone y aparición de ese figurante barbudo que le da un toque teatral a muchos momentos del espectáculo. El viaje siguió con “Retropolis”, “Hellizabeth” (bromas incluida de olvidarse la letra por falta de telepronter) y el solo de bajo de Hiisi, acompañado nuevamente del figurante en silla de ruedas.
El tramo final fue una sucesión de himnos: “Blood Red Sandman”, “The Devil Is a Loser”, donde Mr. Lordi despliega sus alas de murciélago infernal y, por supuesto, “Would You Love a Monsterman?”, antes de cerrar con la eurovisiva “Hard Rock Hallelujah”, coreada por todos y convertida en ritual colectivo.
La gente salió de Salamandra con esa alegría que deja un buen show, la que te acompaña hasta casa y dura unos días. Benditas sean las bandas como Blood White o Lordi, o los artistas como Mr. Lordi, nacidos para vivir en los escenarios y dotados de un sentido del espectáculo monstruoso.










