Festival: Rock The Sun Festival
Bandas: Big Mouthers, Remedy, Hitten, The Night Flight Orchestra, Nestor, Hard Love, Strangers, 91 Suite, Robin McAuley y H.E.A.T.
Lugar: Carpa del Poble Espanyol (Barcelona) – 19 y 20 de septiembre de 2025
Promotor: Madness Live
Fotos: Quico Gras
Texto: Òscar Saro
La escena actual del metal y el rock vive entregada a las voces extremas, las guitarras atronadoras, los breakdowns demoledores, los blastbeats a toda velocidad y los rituales moshpits. Precisamente por eso, y por muchas otras razones que intentaré desgranar en esta crónica, resulta casi terapéutico dejarse llevar por un festival de hard rock revitalizante y con ese punto de aire fresco que tanto agradece el cuerpo, la mente y los oídos.

Me refiero al Rock The Sun Festival, que levantó el vuelo por primera vez los pasados viernes 19 y sábado 20 de septiembre, aprovechando los últimos suspiros del verano astronómico. Una jugada brillante de Madness Live, que ha apostado con valentía por un estilo musical hoy poco promocionado y, al mismo tiempo, ha sabido sacar partido a las instalaciones del Poble Espanyol de Barcelona, donde en apenas una semana se celebrará su festival progresivo Be Prog! My Friend, este sí con una historia ya consolidada a sus espaldas.
No se trata de un estilo invisible: estas bandas siguen girando por nuestro país, ya sea en solitario o formando parte de festivales consolidados. Aun así, cuesta encontrar un evento de gran formato dedicado en exclusiva a este sonido. Quizá los ejemplos más relevantes sean el Lion Rock Fest de León, centrado en el AOR, el rock melódico y el hard rock, o el propio Azkena Rock Festival de Gasteiz, con su marcada presencia de rock clásico, hard rock, blues rock y americana. Lo que sí está claro es que en los últimos tiempos no existía un festival de estas características en una ciudad como Barcelona, con una agenda semanal tan nutrida de rock y metal. Simplemente por esto, el Rock the Sun ya se merecía una calurosa bienvenida.
Si miramos el origen de las bandas, llama la atención una curiosa coincidencia: de los diez grupos convocados, cuatro procedían de Suecia, auténtica potencia mundial del género, y tres de Murcia, tierra natal del promotor. Entre todos ellos dieron forma a una mezcla efervescente de proyectos nacionales e internacionales que configuró un cartel difícil de resistir:
• Viernes 19: Big Mouthers, Remedy, Hitten, The Night Flight Orchestra y Nestor.
• Sábado 20: Hard Love, Strangers, 91 Suite, Robin McAuley y H.E.A.T.
Con semejante propuesta, no es de extrañar que casi 900 almas rockeras se dejaran caer cada día por el festival para dar calor y color a esta nueva aventura. No fue un lleno absoluto (el aforo era de 1.200 personas), pero sí una cifra muy positiva para una primera edición. Más que suficiente, espero, para alimentar las ganas de repetir y, sobre todo, para que quienes estuvimos allí sintiéramos que estábamos viviendo un gran momento, rodeados de mucha gente.
El sol como protagonista
Rock The Sun hizo honor a su nombre desde el minuto uno. El sol de la tarde se convirtió en un foco implacable que bañó de luz y de calor a las bandas que tocaron en las primeras horas. Lejos de amedrentarse, bromearon con la situación y convirtieron ese desafío en un ingrediente más de la experiencia. Únicamente las dos últimas bandas de cada día hicieron un uso completo de las luces del escenario.
La Carpa del Poble Espanyol
La Carpa del Poble Espanyol es un recinto perfecto para este tipo de eventos: aire libre y sensación de libertad, un escenario de tamaño ideal y una pista que permitía elegir entre la primera fila o una distancia más cómoda. En la parte superior, mesas y sillas ofrecen un respiro, convirtiendo el espacio en un lugar tan versátil como acogedor.
El público
El público fue un reflejo perfecto del espíritu del festival: buen rollo, muchas ganas de pasarlo bien y una notable representación de gente llegada de fuera de Barcelona. Entre las caras conocidas, músicos mezclados entre la multitud y muchos colegas de los medios, se respiraba un ambiente de hermandad rockera donde todo el mundo activó el modo congeniar.
Las transiciones
Las transiciones entre grupos fueron quizá demasiado largas, en mi opinión, un pequeño detalle a mejorar de cara al futuro. Aun así, esos paréntesis también tuvieron su encanto: sirvieron para hidratarse, reencontrarse con amigos, conocer a nuevos colegas y seguir alimentando la comunidad rockera entre concierto y concierto.
Apenas ha pasado un día y, al empezar a escribir esta crónica, aún me envuelve la sensación de buen rollo que dejó Rock The Sun Festival: dos jornadas de gran música, en un lugar ideal y rodeados de gente fabulosa. Un debut que no ha sido solo un festival de rock más, ha supuesto la prueba de que todavía hay hambre de hard rock y rock melódico. Con un cartel que ha unido a referentes internacionales y talentos nacionales, Barcelona ha vivido un fin de semana donde la nostalgia convivió con la energía del presente. La chispa está encendida y el hard rock tiene futuro bajo el sol. Ahora solo queda esperar que esta primera edición sea el inicio de una tradición.
Big Mouthers: representantes locales para romper el hielo

Los barceloneses Big Mouthers abrieron la jornada con energía y dejando patente su evolución: de ser conocidos por ser un buen grupo de versiones han pasado a defender con convicción su propio material. Ya lo demostraron con su álbum Wishes (2018) y más recientemente con su trabajo New Now (2023) es su trabajo más reciente.
Entre el público todavía poca gente, pero con un paulatino aumento a medida que fueron tocando. Lejos de titubeos iniciales, su concierto se transformó rápidamente en un chute de energía. Vestidos de negro, afrontaron con profesionalidad el sol abrasador que los enfocaba directamente. En apenas 40 minutos de set compacto, exprimieron cada minuto con temas como “Brothers of Rock and Roll”, para dejar claro que no solo saben sonar impecables en directo, sino que además cuentan con una identidad propia.
Remedy: el escenario en modo sauna sueca

El metal melódico de Remedy aterrizó en Barcelona todavía con el sol pegando fuerte. Los suecos demostraron que saben encajar sus piezas a la perfección, con una voz melódica bien ejecutada, coros bien puestos y una instrumentación que dio el empuje necesario para sostener con solvencia un repertorio sólido contenido en dos álbumes editados hasta la fecha: Something that Your (2022) y Pleasure Beats the Pain (2024). El único punto mejorable, según mi parecer, fue la sonorización de la guitarra de Roland Forsman que se escuchaba muy baja y dificultó disfrutar con claridad de sus solos, que son uno los sellos de identidad de su sonido. La banda se presentó ataviada con un auténtico collage de referencias en las camisetas: cantante con Blondie, guitarra con Iron Maiden y batería con Led Zeppelin. Continuando con el vestuario, explicaremos que demasiado le duró la chupa de cuero a Robert van der Zwan, el cantante, que tardó tres canciones en quitársela.
El arranque con “Living on the Edge” fue la puesta a punto. Con “Marilyn” consiguieron las primeras palmas y con “Sin for Me” ya había puños en alto. La balada sinfónica “Sundays at Nine” sirvió de respiro antes de atacar su primer sencillo, “I Wanna Have It All”, de riff contagioso. Entre bromas sobre “la sauna sueca” que estaban sufriendo sobre el escenario, la banda se lanzó a “Bad Blood”, que empezó lenta y fue creciendo hasta culminar con van der Zwan armónica en mano.
Entre tragos de agua y comentarios divertidos, regalaron una sucesión de temas que iban ganando en complicidad con el público: “Angelina”, pensada para levantar brazos, aunque algo tímidos al principio; “Thunder in the Dark”, con las tres cuerdas moviéndose al unísono; “My Devil Within” y “Crying Hard”, que logró, ahora sí, ese momento mágico de manos arriba y coro colectivo de “oh oh oh”. Para el cierre, “Moon has the Night”, con esa guitarra rítmica con mucho sustain y toda la audiencia levantando las manos por Remedy.
Hitten: una descarga eléctrica con denominación de origen murciana
Si algo quedó claro en Rock The Sun es que el heavy metal clásico goza de excelente salud en España, y buena culpa de ello la tiene Hitten, orgullo murciano y auténtica descarga eléctrica sobre el escenario. Al frente, Alex Panza demostró ser un frontman de primera división, con un vozarrón agudo demoledor y una energía que no decayó en ningún momento. A su lado, las guitarras de Dani M. y Johnny Lorca brillaron como su sello más distintivo: riffs afilados y solos a dúo que arrancaban chispas. También me encajaron muy bien los coros, que ciertamente le añaden mucha intensidad a cada tema.

Desde el arranque con “While Passion Lasts” quedó claro que venían a por todas. Somos Hitten y esto es “Mr. Know It All”, presentó Alex antes de repasar los 15 años de trayectoria y cinco discos a sus espaldas, con especial protagonismo a su trabajo más reciente, One Passion Last (noviembre 2023) y su sencillo “Blood from a Stone”, que encendió la mecha con ese solo a doble guitarra marca de la casa. Enlazada con una vibrante “Ride Out the Storm”. El cantante nos explicó que era un momento especial para él por la presencia de su familia, presente en las primeras filas. También agradeció la ayuda de Serra, que ejercía como bajista sustituto.
La sucesión de temas fue un manual de heavy metal bien ejecutado: “Meant to Be Mean”, “Hard Intentions (Secret Dancer)”, el guiño melódico de “Something to Hide”, y la intensa “Twist of Fate”. Dani se tomó un momento para enviar un saludo a un colega del público que había formado parte de la banda, con este toque de complicidad tan propio de la escena.
Con “Eyes Never Lie” y “Hold Up the Night” la banda ya jugaba en casa, y en “Unholy Games” lograron que el público cantara con ellos. El momento álgido llegó cuando batería y bajo se quedaron marcando el pulso mientras los dos guitarristas bajaban al foso para desatar un auténtico torbellino eléctrico en mitad de la multitud.
El tramo final fue de pura tralla: “Built to Rock”, un “temazo” con poder brutal, y “In the Heat of the Night”, que cerró el concierto a lo grande, confirmando que Hitten es electricidad en estado puro. Explicaremos que al día siguiente se dejaron ver entre el público con camisetas blancas de “I love” y disfrutaron como los que más, saludando a todo el mundo y dejándose querer.
The Night Flight Orchestra: hard rock que invita a bailar
Los suecos The Night Flight Orchestra convirtieron el Poble Espanyol en una auténtica pista de baile retro-rock. Lo suyo empezó en 2007 como una especie de proyecto paralelo y ha llegado a nuestros días en forma de súper banda. Sobre el escenario se presentan como una banda de ocho integrantes, todos disfrazados de blanco, con dos coristas de voz aguda que parecen sacadas de un musical setentero, y Björn Strid a la voz principal, que bien podría protagonizar una película kitsch: casaca con flecos, hombreras y medallas, más boina incluida. Todo un personaje.

Arrancaron con “Stratus” y pronto quedó claro que la propuesta era hard rock bailable, elegante y descarado. Con “Shooting Velvet” ya tenían al público coreando melodías, y las coristas aprovecharon para brindar con cava. “Divinyls” sonó melódica y pegadiza, y en “Gemini” hubo incluso poses al estilo fotocall, mientras el cantante preguntaba si lo estábamos pasando bien. Respuesta obvia.
Citaron su nuevo disco Give As the Moon (enero 2025), para tocar el sencillo “Cosmic Tide”, con una batería que retumbó en todo el recinto. Después llegaron joyas bailables como “This Boy’s Last Summer”, el delicado homenaje a un amigo en “Paloma” con el teclado como protagonista, y “Satellite” con un poderoso riff inicial .
La versatilidad fue otra de las baza, con el: teclado sinfónico para “Can’t Be That Bad”, o la mirada al debut Internal Affairs con “Transatlantic Blues”, dedicada al fallecido David Andersson, co-fundador del proyecto, y convertida en un viaje sonoro progresivo que empezó sencillo y acabó explotando en mil rincones. O “Burn for Me”, que arrancó con teclado atmosférico y guitarra suave antes de estallar en un groove irresistible.
Pero si hubo un momento de locura colectiva fue con “White Jeans”, donde el público perdió el control y se acabó generando una conga, mientras Strid se quitó el traje e improvisó un interludio soul con el apoyo de una de las cantantes, Anna Brygård. Y para rematar, “West Ruth Eve”, con las coristas desatadas y toda la pista convertida en una fiesta. Y como en toda gran actuación, para despedirse saludaron entrelazados y haciendo reverencias al respetable. O sea, como dios manda.
The Night Flight Orchestra no solo tocaron; organizaron un fiestón de hard rock bailable en toda regla.
Nestor: máquina sueca de fabricar himnos melódicos
Los suecos salieron al escenario con una especie de trajes negros elegantes y con la firme convicción de que eran los cabezas de cartel y tenían que estar a la altura.
El arranque fue envolvente con la melodía de teclado de “We Come Alive”, seguida por “Kids in a Ghost Town”, que con sus riffs rockeros y aire clásico recordaba inevitablemente a los Rainbow de Graham Bonnet. Tobias Gustavsson, carismático al frente, lanzó su proclama sin rodeos: “We are Nestor and we are here to rock”. Y vaya si lo hicieron.

La comunión con el público llegó muy pronto. Con su último sencillo “In the Name of Rock’n’Roll” lograron que todos cantaran el estribillo, mientras que con la genial “Perfect 10” desplegaron un juego de láser que bañó el recinto en un ambiente envolvente y épico. El guitarrista Jonny Wemmenstedt brilló de manera especial: monumental en cada solo, con un sonido limpio y perfectamente equilibrado, fue sin duda uno de los grandes protagonistas del set.
El momento más íntimo se vivió con “The One That Got Away”. Un taburete apareció en el escenario, Gustavsson se sentó y dedicó la balada a su hija, arrancando un silencio respetuoso antes de que las emociones se desbordaran.
Así continuaron alternando temas de su trabajo del 2021, Kids in a Ghost Town, como “Stone Cold Eyes” con aire de himno rockero, las solventes “Fire SIgn” y “On the Run”, o la melancólica “1989”; con canciones de su álbum más reciente Teenage Rebel (2024) como “Last to Know”, “Victorious”, “Caroline” o la propia “Teenage Rebel”.
Como colofón melódico final acabaron con la balada “It Ain’t Me” que empieza con una voz delicada acompañada de piano, deriva por pasajes épicos y finaliza con el tono suave inicial, ideal para cerrar el show.
No fue la banda que más me hizo vibrar en esta primera jornada, pero Nestor si confirmaron que son una máquina sueca de fabricar himnos melódicos, y en Rock The Sun dejaron claro que en directo los saben defender con sentimiento y maestría.
Hard Love: hard rock melódico murciano bajo el sol

El sábado arrancó con los murcianos Hard Love, que tuvieron que enfrentarse al reto de tocar bajo un sol inclemente y con un público todavía tímido en número. No les tembló el pulso: salieron con sus guitarras rosas, su pancarta al fondo y un panel en medio del escenario, decididos a defender su propuesta de hard rock melódico… y en español.
El primer tema sonó casi en familia, pero con el segundo, “Arena”, la cosa empezó a animarse y la gente fue acercándose. Del último trabajo Ilusión (2024) sonó su sencillo “Noches de Invierno”, seguido de un instrumental que sirvió para que el calor no cortara la energía. El cantante, cercano, mandó saludos a la organización y al público antes de introducir “Siempre a tu lado” con una declaración de intenciones: “vamos a ponernos un poco románticos”.
No faltaron clásicos de su repertorio como “Ladrón de Sueños”, su primer sencillo, ni la dedicatoria de “Pasión de Vivir” a todas las chicas. El punto álgido llegó con “Libre”, segundo sencillo de Ilusión, donde por fin se dio esa conexión especial con la audiencia: brazos arriba, voces coreando y la sensación de que Hard Love había conseguido ganar la partida al sol y al horario.
Strangers: hard rock madrileño con bandera propia

Con un poco más de público en el recinto, aunque todavía lejos de llenarse, fue el turno de Strangers, banda madrileña de hard rock fundada el 2012 por Miguel Martín (guitarra) y Abel Ramos (batería). Al frente, una fabulosa Celia Barloz, luciendo unos guantes negros con flecos blancos y desplegando un chorro de voz para cantar en inglés. En algunos momentos costó escuchar los coros, pero en general el sonido de los instrumentos y de la voz principal fu bueno. En muchos temas usaron una base sinfónica que no quedaba mal pero que en algún momento me pareció que ocupaba demasiado espacio.
Tras el primer tema, la cantante saludó y no tardó en bromear con la hora calurosa: “pensábamos que el Rock Imperium era nuestro pico de calor…”, llegó a comentarnos. A partir de ahí, la banda fue encadenando temas con solvencia: “Stronger Than Before”, seguida por “Dreamer” y una potente “Still the One”.
Siempre cercana, Celia pidió un aplauso para los compañeros, la organización y animó a pasarse por el puesto de merchandising. También presentaron “Into the Night”, primer sencillo de su nuevo disco Boundless (publicado en agosto de 2025), que demostró que Strangers tienen material fresco y contundente para seguir creciendo.
La cantante ondeó una bandera mientras la banda despedía su set, dejando claro que, pese al sol y a la hora temprana, Strangers tiene un buen directo y defienden con solvencia la bandera del hard rock madrileño.
91 Suite: especialistas en substituciones
Si hay un título actual que deberíamos conceder a 91 Suite, es el de “los mejores sustitutos del momento”. Ya lo demostraron en el Leyendas en agosto y volvieron a hacerlo en Rock The Sun, ocupando el hueco dejado por Raven… y regalándonos un conciertazo.

Con el sol todavía apretando, aunque algo más bajo, los murcianos se encontraron con un público entregado, en el que no faltaban los compañeros de Hitten, coreando y celebrando cada tema. Una gran pancarta de fondo presidía el escenario, mientras la banda sonaba compacta y poderosa. Jesús Espín tiene una voz aguda y extensa que entra fenomenal, y está bien arropada por la segunda voz del guitarrista Iván González.
El inicio con “Seal It With a Kiss” y “Times They Change” marcó el tono de un concierto vibrante. “Hace más calor que en Murcia, y eso que venimos vacunaos”, bromeó Espín antes de tirar del clásico de su primer álbum “Give Me the Night”, con descenso al foso incluido, o la más reciente “Starting All Over”, coreada por buena parte del público.
Entre agradecimientos y disculpas por su tardanza en volver a Barcelona, la banda explicó su nueva etapa, más calmada y centrada en la calidad. En esa línea sonaron “All for Love” y “Give Me Your Heart”, sencillo del que será su nuevo álbum, seguidas por un momento de ejercicio coral con el público con “Hard Rain” y una extensa pero agradable “Perfect Rhyme”.
El tramo final fue un viaje emocional: manos arriba para “Wings of Fire”, agradecimientos sinceros y la guinda con “See the Light”, su último sencillo. “A ver quién tiene huevos de cantarla”, retó el cantante… y la respuesta fue un sí rotundo. El público la cantó con ellos, logrando uno de los momentos más álgidos del festival y un cierre brillante para su actuación.
Robin McAuley: clase magistral de heavy metal a los 72
Uno no puede evitar pensar: “yo, cuando tenga 72 años, quiero poder cantar así”. El irlandés Robin McAuley juega directamente en otra división. Su voz conserva una potencia y un brillo que ya quisieran muchos con la mitad de su edad, y en Rock The Sun lo dejó claro desde el primer acorde.

El ambiente ya había cambiado: el sol se había escondido y las luces del escenario tomaban protagonismo. La descarga arrancó fortísima con “Bad Boys”, de su etapa con McAuley Schenker Group, y siguió con “Standing on the Edge”, que puso a todo el público con las palmas y los brazos en alto.
Entre saludos al público y a los compatriotas irlandeses presentes, la velada avanzó con un repertorio cargado de clásicos y cortes más recientes: “Say Goodbye”, “Thy Will Be Done” con doble guitarra, o “Alive”, iniciado con el keytar curvado del teclista, mientras en el público una chica se subía a hombros para vivirlo a lo grande. Hubo espacio para la broma en “Dead as Bone” (“así me he levantado hoy”, comentó entre risas) y para la emoción en “Soulbound”, de su disco homónimo.
La recta final fue un despliegue de puro heavy metal clásico: “’Til I Die”, un solo de batería que marcó un punto de inflexión, y “The Best of Me”, que sonó poderosísima. No faltaron los regresos a su historia compartida con Michael Schenker, con el público coreando “Gimme Your Love”, “This Is My Heart” y una vibrante “Anytime”, que vio a guitarra y keytar acercarse hasta el foso para compartir el momento.
Cuando parecía que todo había terminado, la banda regresó para un último regalo: “Love Is Not a Game”, también del trabajo con Schenker, con el que McAuley firmó un cierre impecable. Una actuación que demostró que la edad es un número, pero el talento es eterno.
H.E.A.T.: Energía inagotable para un final demoledor
Si Rock The Sun necesitaba un clímax, H.E.A.T. se encargaron de ponerlo. Con una enorme pancarta al fondo y una esfera central con ojo futurista, recreando la portada de su reciente Welcome to the Future (abril 2025), los suecos convirtieron el escenario en una máquina del tiempo cargada de adrenalina.

El huracán tuvo nombre propio: Kenny Leckremo. inagotable, con voz aguda y ese aire al joven Bruce Dickinson, no paró de saltar, correr y moverse como si el escenario fuera demasiado pequeño para contenerle. El arranque con “Disaster” y “Emergency” fue pura dinamita, y en “Dangerous Ground” el público estalló. El momento álgido llegó con “Hollywood”, donde la respuesta de la audiencia dejó al propio Leckremo con la boca abierta: probablemente el instante más bestia de todo el festival.
El repertorio no dio tregua: “Rise” siguió coreada de principio a fin, y tras un saludo y un discurso de hermandad rockera llegó el turno de “Nationwide”, con riff acelerado y estribillo cantado a pleno pulmón. La intensidad bajó un momento con “Cry”, canción muy especial para el vocalista, adornada con guitarras lloronas, registros vocales agudos y columnas de humo que envolvieron el escenario.
La tormenta regresó con “Beg Beg Beg”, puro torbellino rock’n’roll, con recuerdo incluido a Ozzy Osbourne al cantar un fragmento de “War Pigs” hasta el célebre “Oh Lord yeah!”. El batería Don Crash protagonizó su solo, que interrumpió para invitar a subir a un amigo, Yiyo García, desde el público y felicitarle el cumpleaños, antes de rematar con la parte participativa de su solo.
El tramo final fue un asedio sónico: “Back to the Rhythm”, “Running to You”, “Living on the Run”, “1000 Miles” y “One by One”, con un público totalmente entregado. Para el broche, “A Shot at Redemption” firmó un final demoledor, de esos que dejan sin aliento y con la sensación de haber vivido una auténtica apoteosis metalera.








































