
Discográfica:
Napalm Records
Fecha de edición:
8 de mayo de 2026
Componentes:
Hay regresos que se miden en años y otros que se miden en cicatrices. Seis años han tenido que transcurrir desde que los suecos Draconian facturaran Under a Godless Veil (2020), su obra más exitosa hasta la fecha. En este lapso de tiempo, la banda ha experimentado una metamorfosis interna más que notable. Sin embargo, al sumergirse en las profundidades de «In Somnolent Ruin», la sensación no es de ruptura, sino de un sobrecogedor y místico retorno al hogar. Una familiaridad, un terreno conocido y querido.
La gran noticia que vertebra este lanzamiento es, sin duda, el regreso oficial de Lisa Johansson al estudio. Tras abandonar el barco en 2011 por motivos personales y ser sustituida magistralmente por Heike Langhans, la vocalista original que puso voz a los primeros cinco clásicos de la banda está de vuelta. El impacto de su retorno es inmediato: la química magnética de la «Bella y la Bestia» junto a los growls de Anders Jacobsson vuelve a ser el motor central de la banda. A esto se le suma una renovación instrumental de peso: la incorporación en 2022 del guitarrista Niklas Nord (Myteri) y la oficialización en 2025 de Daniel Johansson (ex-Wormwood) a la batería tras años como músico de sesión. El resultado es una alineación revitalizada que ejecuta el Doom más pesado con una finura instrumental sobresaliente.
Líricamente, In Somnolent Ruin es probablemente el trabajo más filosófico y existencial de su discografía. Aunque no se planteó inicialmente como un álbum conceptual, la banda acabó abrazando de forma orgánica la teoría del alma de Platón. A través de sus nueve cortes, el disco funciona como un viaje introspectivo y poético que obliga al oyente a confrontar la alienación, el dolor y la búsqueda de rumbo en un mundo hostil. Es arte que duele, pero que a la vez ofrece un extraño manto de paz interior.
El viaje arranca con “I Welcome Thy Arrow”, una apertura soberbia que sintetiza el sonido Draconian: melodías melancólicas que se clavan como espinas y un juego vocal donde la fragilidad de Lisa contrasta con la devastación de Anders. El dinamismo del álbum se acentúa en piezas como “The Monochrome Blade”, como me recuerda a las mejores épocas de Theatre of Tragedy, y la imponente “The Face of God”, composiciones que elevan las revoluciones y muestran una faceta mucho más eruptiva, donde las guitarras muerden con rabia y la sección rítmica se vuelve monolítica.
Uno de los puntos álgidos del minutaje llega con “Anima”, una pieza de una profundidad emocional abismal que cuenta con la colaboración del artista sueco Daniel Änghede (Crippled Black Phoenix, Hearts of Black Science). Su voz añade capas de oscuridad y desesperación a un tema que explora el sentimiento de estar perdido en el cosmos. Tras el interludio instrumental “Asteria Beneath the Tranquil Sea”, el grupo nos arroja al abismo de “Cold Heavens”, un corte devastador que aborda el limbo entre la vida y la muerte sin encontrar consuelo en ninguna de las dos realidades, exigiendo a Jacobsson una de las interpretaciones vocales más notables de toda su carrera.
La recta final es una lección de épica pausada. “Misanthrope River” se cocina a fuego lento, abriéndose con una sección instrumental expansiva coronada por la narración de Simon Bibby, ralentizando el tempo pero multiplicando el peso emocional de la canción. El broche de oro lo pone “Lethe”, una referencia directa al río del olvido de la mitología griega. «Oh, shooting star… Drown in me! Drink. Forget. Repeat.» ruge Jacobsson entre guturales demoníacos en un clímax perturbador.
Draconian ya no tienen nada que demostrar en la escena internacional, pero con In Somnolent Ruin han firmado una obra maestra del Doom contemporáneo. Un álbum que se niega a ser olvidado y que posiciona a la banda en la cúspide absoluta del género en este 2026.
