Evanescence: Vistalegre fue nuestro Sanctuary

Bandas: Evanescence – Nova Twins – Poppy
Lugar: Palacio Vistalegre, Madrid – 2 de octubre de 2026
Texto: Eva María Higuera
Fotos: Héctor Sanfer

Evanescence regresó a Madrid dentro de su gira Sanctuary acompañada por Nova Twins y Poppy, en una noche que recorrió más de dos décadas de historia de la banda sin quedarse anclada en la nostalgia. Amy Lee y los suyos ofrecieron un espectáculo de un nivel sobresaliente, mientras sus invitadas demostraron por qué ocupaban su lugar al lado de la icónica banda.

El Palacio Vistalegre acogía el pasado viernes una de esas citas que llevaban tiempo marcadas en el calendario: Evanescence, junto a Poppy y Nova Twins, regresaba a España con su gira Sanctuary, la primera gran gira alrededor de su nuevo trabajo. Un disco que nos vuelve a recordar y demostrar que la banda no está dispuesta a vivir únicamente de los himnos de la época Messenger.

La propuesta tenía, por tanto, tres caras muy diferentes. Nova Twins representan una de las vertientes más físicas y contemporáneas del rock británico; Poppy se mueve en ese territorio difícil de clasificar donde conviven metal, electrónica, pop y una estética absolutamente personal; y al frente de todo, Evanescence, una banda cuyo Fallen se convirtió en uno de los discos fundamentales para toda una generación. Publicado en 2003, el álbum vendió más de 17 millones de copias en todo el mundo y produjo canciones que ya forman parte del imaginario colectivo, como «Bring Me to Life», «Going Under» o «My Immortal», todas ellas presentes en la noche madrileña.

Nova Twins: un nombre que empieza a sonar fuerte

Nova Twins tenían una tarea complicada: inaugurar una noche cuyo principal reclamo era uno de los nombres más importantes del rock alternativo de las últimas décadas. Amy Love y Georgia South no necesitaron demasiadas concesiones para demostrar por qué su nombre empieza a hacerse un hueco en la escena británica.

Su mezcla de punk, metal, electrónica y rap, junto a una presencia escénica particularmente física, encontró en Vistalegre el espacio perfecto para funcionar. El dúo convirtió su reducido formato en una propuesta enorme, demostrando que no hace falta una formación numerosa para llenar un escenario.

Con el público todavía terminando de ocupar el pabellón, Nova Twins hicieron su trabajo: presentar una propuesta llena de fuerza, moderna y con personalidad propia. Nunca las he visto salir al escenario sin esa característica frescura enérgica que tienen. Más que un simple calentamiento, su actuación sirvió como primera declaración de intenciones de una noche que iba a moverse constantemente entre diferentes generaciones y formas de entender el rock.

Poppy no necesitó más que a Poppy

Si había una artista capaz de generar opiniones encontradas entre un público que había acudido principalmente a ver a Evanescence, esa era Poppy.

Poppy no era una simple telonera. Su presencia en esta gira responde al peso que ha adquirido dentro de la escena contemporánea y, sobre todo, a una identidad artística que no necesita pedir permiso para mezclar géneros, estética y teatralidad.

En Madrid apareció prácticamente sin artificios. Un vestido blanco, su presencia sobre el escenario y una banda que se encargó de aportar la contundencia necesaria. El único gran elemento de atrezzo llegó con Scary Mask, cuando Poppy incorporó la característica máscara que acompaña al tema. Por lo demás, no necesitó construir un personaje más elaborado que ella misma.

El comienzo fue más contenido. «Have You Had Enough?» y «The Cost of Giving Up» encontraron a un público que todavía observaba más que participaba. Pero algo empezó a cambiar con «Crystallized» y «Vital». Poppy se mostró cada vez más cómoda sobre el escenario y comenzó a establecer una comunicación más directa con el público. Llegó incluso el juego de la provocación: Madrid y Barcelona entraron simbólicamente en competición cuando Poppy quiso saber quién era capaz de hacer más ruido, una de esas maniobras sencillas que consiguen romper la distancia entre escenario y pista.

«Guardian, Public Domain» y «Time Will Tell» terminaron de elevar la temperatura. Y cuando llegó el momento de pedir movimiento, Madrid respondió. La pista comenzó a saltar y finalmente apareció el mosh pit que hasta entonces parecía resistirse. Ahí estaba la verdadera victoria de Poppy: conseguir que quienes estaban dispuestos a entrar en su juego terminaran completamente dentro.

Su set, además, tenía una función que cobraría sentido más adelante. «V.A.N,» la colaboración de Poppy con Bad Omens, «If We’re Following the Light» y «New Way Out» dejaron el pabellón preparado para lo que todos habían venido a ver. El repertorio madrileño estuvo muy centrado en su etapa actual y en su nuevo material.

Evanescence: El Santuario

Hay conciertos a los que uno acude para recordar quién era hace veinte años, y hay otros que consiguen recordarte por qué sigues escuchando a esa banda hoy. En Madrid, Evanescence hizo que una vez más se nos encogieran los corazones y supiéramos por qué nos mantenemos fieles a la banda de Lee desde que somos adolescentes.

El conjunto apareció sobre un escenario diseñado para que la música y la imagen funcionaran como una sola cosa. Pantallas, proyecciones, iluminación, plataformas y una producción visual de grandes dimensiones acompañaron a una formación encabezada por Amy Lee, a quien el público aclamó a su salida al escenario, y completada en esta gira por Troy McLawhorn, Tim McCord, Emma Anzai y Will Hunt.

No podía existir una presentación más adecuada para la noche que Sanctuary; la canción del nuevo álbum que da nombre al mismo y a la gira. El nuevo disco de Evanescence ocupa un espacio protagonista durante toda la gira y también lo hizo en Madrid. El repertorio comenzó con «Sanctuary», «Tell Me When You’ve Had Enough», «Afterlife» y «Rapture», dejando claro desde los primeros minutos que la banda no había construido esta gira alrededor de sus recuerdos.

Evanescence suena como una banda que sabe perfectamente dónde está. No necesita reproducir el concierto que podría haber ofrecido hace veinte años. Will Hunt, situado en una posición privilegiada dentro del escenario, aporta una pegada que sostiene buena parte del espectáculo, mientras Troy McLawhorn, Tim McCord y Emma Anzai construyen una base que permite que las canciones pasen de la intimidad al golpe de efecto sin perder coherencia.

Y entonces llega «Going Under» y Vistalegre deja de estar en 2026 durante unos minutos. La reacción del público confirma algo que llevaba flotando en el ambiente desde antes de que Evanescence saliera al escenario: había mucha gente que llevaba años esperando volver a vivir esto en España. Las primeras notas despiertan recuerdos inmediatos y la respuesta del público es abrumadora. Contrariamente a ese momento de euforia, la banda consigue detener el tiempo bajando las luces y haciendo aparecer desde debajo del escenario un piano de cola para crear un momento más emocionante e íntimo con «Lithium» y «Like You». La voz de Amy no defrauda en los temas más líricos, mostrando sus registros más delicados. El pabellón se convierte en un mar de luces que acompaña su voz.

«Self Destruct» y «Calm Down» consiguen recuperar la velocidad, la dimensión visual y la temperatura del espectáculo, con fuego y una pantalla que parece transformarse constantemente al ritmo de la canción. A continuación, «Call Me When You’re Sober» devuelve al público uno de los grandes clásicos de la banda. Siguen «Beautiful Lie» y «Wasted on You», temas más actuales que preparan al público para continuar con el single que hizo que todo el mundo, dentro y fuera de la escena, conociera a Evanescence: «Bring Me to Life».

La canción que en 2003 convirtió a la banda en un fenómeno mundial no ha perdido capacidad para provocar una reacción colectiva. Pero lo interesante es que, dentro del concierto, no funciona como un monumento aislado al pasado. Amy enlaza el piano de «Forever Without You» con la introducción de «Bring Me to Life», mientras el fuego y el confeti convierten el escenario en un espectáculo de grandes dimensiones.

«Imaginary», «Better Without You» y «About Us» mantienen esa mezcla de etapas que ya define la estructura del concierto.

Cuando el cartel cobra sentido

Uno de los momentos más esperados de la noche llega con «The End of You». Poppy vuelve al escenario para compartirla con Amy Lee.

La colaboración es uno de los momentos más celebrados por el público y Amy Lee tiene además buenas palabras para su invitada. La canción, nacida de la colaboración entre Amy Lee, Poppy y Courtney LaPlante, adquiere en directo una dimensión especial. Aunque, por desgracia, LaPlante no estuvo presente en las fechas españolas, Poppy y Amy supieron llenar el recinto con sus voces. El valor añadido de Courtney se echó de menos, pero no restó calidad a una canción bien defendida por ambas artistas.

El escenario vuelve a quedarse en manos del grupo, guiado por las baquetas de Will Hunt. «Who Will You Follow» prepara el terreno para uno de los momentos más delicados de toda la noche. Después de este tema, el escenario se transforma en un espacio íntimo a través de la sencilla escenografía de una tela vaporosa que acerca a Amy al público. La artista se dirige a los asistentes con un discurso amable y de agradecimiento, una cercanía que ya caracteriza a la cantante.

Comienza «My Immortal» y el Palacio Vistalegre acompaña coreando la mítica canción de amor atormentado de la banda. Escucharla en un pabellón lleno de personas que crecieron con ella tiene algo inevitablemente nostálgico. El último estallido en el escenario es «Wide Open Heart», perteneciente a Sanctuary: un tema final elegido para cerrar una noche que no defrauda, manteniendo la potencia del concierto muy arriba y dejando las sensaciones del público a flor de piel.

Evanescence, ayer, hoy y mañana

El concierto de Madrid fue, en definitiva, una celebración de la historia de Evanescence, pero también una reivindicación de su presente, junto con dos acompañantes que demostraron por qué ocupaban su lugar al lado de la icónica banda.

Fallen, The Open Door, Evanescence, The Bitter Truth y ahora Sanctuary convivieron durante una noche en la que el pasado estuvo muy presente sin convertirse nunca en una prisión. La propia estructura del repertorio lo demuestra: los temas de Fallen siempre serán la zona de confort de un público que espera con ganas el nuevo material de la banda. El fan está justo donde quiere estar, mirando al futuro de Evanescence, pero abrazando esa nostalgia del pasado donde flequillos, calaveras y Metroflog eran nuestro día a día.

La calidad sonora, la producción, la interpretación de la banda, la voz de Amy Lee y una selección de canciones capaz de recorrer más de veinte años de carrera hicieron de la actuación exactamente lo que debía ser: una gran puesta en escena para su nuevo trabajo, ofreciendo al público justo la mezcla que necesita.

Durante unas horas, el Palacio Vistalegre fue nuestro Sanctuary.

By Héctor Sanfer

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