Bandas: Cradle of Filth – Suffocation – Mélancolia
Lugar: Rockefeller, Oslo – 2 de diciembre de 2025
Fotos: Francesca Ventura
Texto: Uriel Hernandez
Dos Fantasmas en la Niebla
El pasado 2 de diciembre, la sal de conciertos Rockefeller, localizada en una de las zonas más céntricas y transitadas de Oslo, se convirtió en epicentro de una noche con bandas no solo de alrededor del mundo, sino que cada una con un estilo característico entre sí que logró hacer de la noche algo imposible de no disfrutar.
Mélancolia

Desde la acalorada Australia, Oslo recibió en su gélido invierno por primera vez a Mélancolia y a su Blackened Nu-Metal, que sí bien tuvo en su particular estilo cuenta con similitudes al deathcore, demuestra lo mucho que el metal continúa creando estilos, fusionando en sí mismo para ofrecer nuevos sonidos. El concierto emanó un notable vigor durante toda su duración, con el vocalista Alex Hill asumiendo la difícil tarea de abrir una noche de martes en Noruega, ante un público que, en mi experiencia en conciertos y festivales del país, se caracteriza por su calma y orden.
No obstante, la banda cumplió con su tarea, logrando colocar la vara muy alta y sentar el precedente de lo que la noche deparaba, demostrando así el gran potencial que tienen. Su estética fría, con un estilo de terror futuro-pasado, vestidos totalmente de blanco y con largos accesorios de cadena colgando de ellos, mientras evocan en sus letras el pánico del Y2K, crea una imagen visual que, acompañada de notorios pig squeals (algo poco habitual en estos estilos), convierte el show en una experiencia que vale la pena ver, oír y vivir.
Mélancolia elevó el nivel de la noche desde la primera canción; era entonces el turno de Suffocation para mantener la intensa fuerza que ya se había desatado en la sala, notablemente mucho más llena que antes.
Suffocation

Algo característico de los conciertos, y, en general, de cualquier evento organizado, aquí en Noruega es la precisión y puntualidad con la que todo comienza y termina; no hay demoras ni aplazos, todo marcha conforme al plan. Por eso, sin un minuto de más ni de menos, a las 20:15 los gigantes del death metal, oriundos de Nueva York, entraron corriendo al escenario para comenzar su show con “Catatonia”, un clásico de su primer disco de 1991, Human Waste. La intensidad aumentó aún más en Rockefeller, dando inicio a las primeras rondas y mosh pits de la noche; algunos a petición de la banda, sí, pero otros, los más grandes de la velada, surgieron de manera completamente orgánica entre el público. Esto, por sí solo, ya marca una victoria sobre el habitualmente frío público nórdico, que estaba enloquecido ante los poderosos guturales de Ricky Myers, quien posee un curioso gesto distintivo que repite constantemente durante sus canciones: agita la mano frenéticamente como si diera la indicación de “ir más rápido”. Tan reconocible es este movimiento que muchos fans lo imitaban dentro y fuera del mosh pit.
El setlist avanzó con una equilibrada combinación de clásicos de la banda y varios temas de su reciente producción, Hymns From The Apocrypha. Entre ellos destacó “Perpetual Deception”, una pieza de corte más técnico dentro del repertorio de Suffocation, que logró sostener un mosh pit constante durante toda su ejecución, con el público entrando y saliendo de él con notable espontaneidad.
Para cerrar su presentación, la banda se despidió entre muestras de cariño de un público más que satisfecho, y dio paso al evento principal de la velada, lo que todos esperaban con ansias, Cradle of Filth.
Cradle of Filth
Liderados por Dani Filth, la banda irrumpió en la sala con “To Live Deliciously”, perteneciente a su disco más reciente, y eje central de la gira, The Screaming of the Valkyries, para luego continuar con la siguiente pista, “Demagoguery”. Si bien el público ya se mostraba completamente exaltado pese a que el show recién comenzaba, para mí era imprescindible observar con exactitud quiénes integraban la formación actual. Cabe recordar que, el pasado mes de agosto, la banda atravesó una serie de polémicas derivadas de supuestos incumplimientos de contrato y disputas internas entre sus miembros.
Estos conflictos llevaron a la tecladista y corista Zoë Marie Federoff a dejar la banda durante su gira por Latinoamérica, dejando sin su presencia al concierto ocurrido en Buenos Aires, y debió ser reemplazada de urgencia con Kelsey Peters. Los infortunios durante el tour continuaron cuando tan solo dos días después, antes de su presentación en Montevideo, el marido de Federoff y guitarrista del grupo, Marek «Ashok» Šmerda, acompañó su esposa durante la muy pública disputa con el vocalista, abandonando también la formación y dejando a Uruguay sin su presencia ni reemplazo. Recién en Colombia pudo Jiří Háb unirse al grupo para concluir la gira The Screaming of the Americas.

Durante la presentación, Háb destacó en el escenario con una vitalidad superior al resto del grupo, interactuando con el público y sonriendo a las cámaras. Peters no se quedó atrás, convirtiéndose en una pieza clave para varias de las canciones más solicitadas de la banda. Cuando llegó el turno de “Malignant Perfection”, en mi opinión la pieza estrella de este último disco, la dinámica que mantenía con Dani Filth resultó esencial para mostrar su talento, pese a ocupar una posición algo más relegada en el escenario.
En cuanto al desempeño vocal, durante la primera mitad del concierto Dani Filth incorporó en varios pasajes una serie de agudos poco habituales en las interpretaciones en vivo de la banda. Este recurso, que en un primer momento podía interpretarse como una variación estilística o un intento de aportar un matiz distinto a la ejecución, terminó generando cierta sorpresa entre parte del público. A lo largo de esas primeras canciones se escucharon comentarios discretos entre los asistentes, quienes parecían debatir sobre esta elección interpretativa y su contraste con las versiones de estudio. Más que una reacción negativa, lo que predominó fue la sorpresa ante una elección vocal que rompía con las expectativas del público.
Afortunadamente, esto logró equilibrarse durante la segunda mitad del show, justo a tiempo para “Nymphetamine Fix”, la canción que hizo cantar y gritar a toda la sala. Con la técnica vocal ya en orden, el concierto recuperó el balance que había perdido al inicio.
La banda comenzó a despedirse lentamente de un público que expresó su cariño cantando cada tema que conocía, entre gritos y aplausos. Filth hizo algunos comentarios sobre la reconocida historia del país y su vínculo con el black metal, además de bromear sobre lo costoso que le parecía todo. Finalmente, “Her Ghost in the Fog” resonó en Oslo, y el público volvió a romper con su habitual apariencia de frialdad para entregarse por completo. Después, uno a uno, los integrantes de Cradle of Filth fueron abandonando el escenario, dejando a la audiencia conmocionada tras un show que, como era de esperarse, concluyó con absoluta puntualidad: ni un minuto más, ni un minuto menos.



















