
Discográfica:
BLKIIBLK Records
Fecha de edición:
23 de octubre de 2026
Componentes:
Norman Skinner – voz
Craig Locicero – guitarra
Jeremy Von Epp – guitarra
Matt Camacho – bajo
Chris Kontos – batería
Dieciséis años entre discos es mucho tiempo, tampoco es que Forbidden se hayan prodigado mucho a lo largo de su carrera, cuyo inicio data de finales de los ochenta y, donde el lugar geográfico de este acontecimiento sí importa. ¡Nada más que la Bay Area!, el epicentro más caliente de aquella era dorada para el thrash, pero también, un punto de partida para darles un enfoque que los distanciaba del noventa por ciento de sus predecesores y coetáneos.
Un poco de historia para los que han creado parte de la misma
Por sus filas han pasado miembros de una valía excepcional y que también han dejado su leyenda; gente como Rob Flynn (Machine Head), Paul Bostaph (Slayer, Testament), Gene Hogland (Dark Angel, Death) o Steve Smyth (Vicious Rumors, Nevermore). Así mismo hemos de atender a que sus miembros más emblemáticos, véase el caso del icónico vocalista Russ Anderson, Craig Locicero y Greg Alvelais (guitarras), y el bajista Matt Camacho, fueron un símbolo de rebeldía, frente a la réplica nota por nota que se sucedía tras el éxito de las bandas que habían pasado, en aquel momento, a otra liga superior.
De sus inicios apocalípticos a su transgresión personal en busca de un groove que se ajustara más al devenir de los tiempos que les ocupaban, se culminó con un amplio hiato de trece años entre Green y Omega Wave. Dos discos de diferentes patrones y de distantes cualidades, siendo el último insuficiente para lo que podían ofrecer el “come-back” deseado por los fans de este titán corrosivo y ejemplar.
Forbidden en el presente
En la actualidad, y para este, ya te adelanto, nuevo gran disco de los anteriormente conocidos como Forbidden Evil, no se ha contado con Anderson para encarnar nuevamente todas las cualidades vocales que atesora y por las que Forbidden alcanzaron el estatus que ostentan; pero no ha ocurrido por desavenencias, ni por estupideces ególatras entre músicos, esta vez el carácter humano ha prevalecido y, los dos únicos miembros originales que quedan y dan sentido a esta nueva avanzada, Craig Locicero y Matt Camacho, han realizado este movimiento para que su amigo y compañero no viera debilitada su prolongada lucha contra las adicciones y sus riesgos. Eso sí, para mayor comprensión, han sentenciado que el legado del intérprete de sus clásicos de siempre, será reivindicado continuamente contra el olvido que supone caminar y despreocuparte de las agujas del reloj.
Para estos menesteres han reclutado a Norman Skinner, quien a mi juicio está soberbio a lo largo y ancho de las once canciones que engrosan esta nueva singladura, rememorando todas las dotes de su guía y añadiendo cosecha propia en destacados pasajes. Pero no es el único, en el trono percusivo se sienta un abominable Chris Kontos (Machine Head, Konkhra) al que si no conoces por su técnica y atronadora pegada, me atrevería a decir que poco has incurrido en el delito de ser un thrasher de los de verdad. Para secundar la dupla guitarrística, Jeremy Von Epp amplifica la tonalidad cenicienta inherente tanto al regreso del quinteto, como a su divulgación presumible de futuro.
Su disco homónimo, thrash para gourmets: velocidad, contundencia y densidad
Titulado con el nombre de la banda, su sexto disco de estudio aúna destellos de la semilla con la que germinaron en su génesis, se aprovechan del impulso que les proporcionó el no mirar hacia otro lado cuando los estamentos vociferaban un cambio, y como era de esperar contando con un talento como el de Skinner, incurren en todo tipo de escenarios dentro de su imaginería para solidificar un iceberg rotundo y del que, con sucesivas escuchas, descubrirás multitud de matices, según su efervescencia preste visión a tu mente.
«Single Point Failure», como carta de presentación, es una vuelta de tuerca al sonido de los primeros pasos de la banda, modernizados, metidos en la dinámica evolutiva de su significado, pero con un profundo respeto y admiración tanto a su historia como a la de sus compañeros de promoción. Recuperan su temple incluso progresivo en los riffs que acomodan el solo (todos de enmarcar en el redondo), pero la energía que transmiten durante toda la canción los emparenta también con unos Pantera del Cowboys From Hell, eso sí menos alocados y más profundos.
Le sigue «Burning The Lungs Of Hell» que rezuma dramaturgia en sus aceleradas estrofas, como contundencia y groove en su estribillo, donde las voces dobladas de Norman Skinner, agresivas y agudas a la par, resultan letales. El desarrollo del propio tema es tan anárquico como siempre ha sido habitual en su origen, entablando diálogos internos con su dotada técnica y sus ambientes de oscuridad inquietante. «Divided By Zero» no baja las revoluciones más cercanas a su discografía más inmediata, armándose, además, con el poder en los coros del power metal americano, nuevamente articulando una teatralidad no fingida y básica para separarlos de la rancia heroicidad hímnica de muchos de sus compañeros de escena. Atención al final de la canción y el destacamento de recursos, nuevamente, de Skinner quien es imposible que te deje impasible en momentos concretos de auténtico peso para marcar la diferencia.
En esta vertiente que conforma el tridente oficial, siguen rodando «Mutually Assured Dysfunction» que nos regala una de las mejores interpretaciones solistas de cada miembro, desmarques solidarios como para crear un conjunto meritorio; «The Burden» con interjecciones finales del vocalista que demuestran no solo un talento natural estratosférico, sino un feeling y un buen gusto a un alcance casi nulo para muchos de los clones que agarran el micrófono hoy en día.
Con un enfoque más enlazado a sus obras posteriores y dando continuidad a la prospección de sonoridades con visos de no anclarse en el pasado, tenemos a «DCLXVI» que comienza y finaliza tan enigmática como amenazante, tan envolvente como incisiva, tan magnética como posesiva. «Psyclops», “Sycophantasy” (el riff del estribillo desentierra cadáveres que nunca debimos dar por desaparecidos) y “Sol Grave” caminan muy en la onda del groove escénico de Green, pero con esa aura de participación conceptual dividida por la visceralidad de nuestras emociones, como por los relatos con los que atajan a sus propias locuciones.
Los dos puntos de inflexión y que nos mantienen, aún con una atención más que muy activa, resultan protuberantes. El primero con «Jisei», en el ecuador del disco, sonando tan hermosa en su disfuncionalidad emocional, como en los tonos Sanctuary y Nevermore que le maquillan, una constante extendida, y es que las tres bandas (incluyendo a nuestra protagonista), jugaron un papel decisivo a la hora de añadir una bruma de filosofía existencial a un género al que, quizás, le sobraba ritmo para infligir responsabilidad a unos tempos demasiados vacíos de significado. El segundo trance llega con «Flower Of Life (Chaos By Design)”, la más extensa de todas y donde nuevamente recurren al factor sorpresa: a la ambientación de desarrollo entre pasajes y toda la literatura que se puede entregar con la extremada disponibilidad de herramientas que poseen tanto instrumentalmente, como en su actualizada visión de sí mismos. En este estadio no comprometen ni su legado, ni su voluntad de ampliación del mismo, prófugos de la clonación sin sentido. El acompañamiento acústico, junto a pianos y violines, mínimas orquestaciones y dictados provenientes de diferentes dialectos melódicos, en el florecer de su desarrollo, no deja lugar a dudas: Forbidden siguen con las mismas intenciones que los vieron nacer y que los separó de las estancias más concurridas para visitar a los predilectos del vulgo.
Vuelven a evocar con equilibrio los diferentes pasos de la banda y nos presentan una versión más concisa y más realista de quienes fueron y quienes quieren ser, ahora, con las ilimitadas posibilidades que ofrece el presente para el autónomo, si éste no quiere igualarse con la media. Aquí está el camino.
Temas:
1. Single Point Failure
2. Burning The Lungs of Earth
3. Divided By Zero
4. DCLXVI
5. Psyclops
6. Jisei
7. Mutually Assured Dysfunction
8. Sycophantasy
9. The Burden
10. Sol Grave
11. Flower of Life (Chaos By Design)
