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Lo mejor del viernes y sábado en Graspop 2025

Festival: Graspop Metal Meeting 2025
Lugar: Dessel, Bélgica – 19, 20, 21 y 22 de junio de 2025
Texto: Oiane Díaz
Fotos: Juan Sanz

Calor aplastante y mucha presencia femenina

Graspop 2025 | DÍA 3

Llegaba el sábado casi sin darnos cuenta bajo un solazo tremendo en Dessel. A diferencia del año anterior, en el que habíamos tenido algunas lloviznas y barro, en esta edición, el GMM parecía una isla paradisiaca. El tercer día de festival venía cargadito de nombres potentes, y allí estábamos nosotros para no perdernos nada. Desde el mediodía, bandas como Oomph!, Dirty Honey y Whitechapel se encargaban de romper el hielo entre los más animados que habían acudido desde bien prontito al recinto del festival.

Skindred encendió el North Stage con su habitual fusión de metal y reggae, montando una fiesta que desafió el calor, seguida por unos Eisbrecher que ofrecieron una propuesta industrial que inevitablemente evocaba a Rammstein. Poco después, el Marquee se transformaba con el concierto de Sylosis, muy técnicos a la par que potentes, que no pararon ni un segundo pese a la temperatura abrasadora –que apenas nos dio tregua hasta la noche–. Mientras tanto, bandas como Unto Others y Vandenberg animaban los lejanos Jupiler y Metal Dome, escenarios que parece que quedan al margen pero que tienen propuestas interesantísimas.

Fusión de estilos y variedad de propuestas

Poppy tomó el escenario norte con una puesta en escena diferente al resto, con una vestimenta que nos recordaba un poco a una muñeca de porcelana. Aunque su decisión de impedir el acceso a fotógrafos al foso no gustó a nadie, lo cierto es que dio mucho que hablar durante el día. En el Marquee, los irlandeses Primordial aportaban su habitual mezcla de black metal y folk mientras, en paralelo, Soulfly reventaba el South Stage liderados por Max Cavalera y el montón de temazos que se sacaron de la manga.

El calor sofocante obligó a activar los aspersores para refrescar al público y esto animó aún más si cabe el ambientazo que reinaba en el recinto. Novelists, encabezados por una Camille Contreras radiante, que bordó su actuación tanto a la voz como en interacción con sus fans, dieron paso a las mexicanas The Warning, que con su nuevo disco Keep Me Fed conquistaron un Jupiler lleno hasta arriba. Justo después, se desataba la locura con el directo de Lorna Shore, con un Will Ramos descomunal, al que podíamos escuchar claramente desde cualquier rincón del recinto. La potencia de la voz de este chico es de otro planeta.

Al mismo tiempo que Lorna Shore, Cattle Decapitation repartían brutalidad por los cuatro costados en el Marquee, donde la cantidad de gente que se había arremolinado en la zona para verles, impedía acceder a las primeras filas. Brutus fueron una de las joyas de la tarde. Con Stefanie Mannaerts como vocalista y batería, ofrecieron un directo súper explosivo en el South Stage. Mientras tanto, Imminence demostraban en el Marquee que el metal puede fusionarse con estilos más clásicos sin perder ni un poquito de contundencia. Nos encantaron. Concierto tras concierto demuestran que tienen una calidad espectacular.

Desgraciadamente, su show se solapaba con el de The Dead Daisies, quienes firmaron una gran actuación que culminó con una versión de “Helter Skelter”. No pudimos disfrutar de todo el concierto debido a ese solape, pero la parte final fue una auténtica gozada.

Caía la tarde y llegaba el turno de uno de los platos fuertes: Bullet For My Valentine regresaban a Graspop para tocar The Poison al completo, generando una explosión de emociones entre sus fans. El concierto pasó volando, cerrando con un apoteósico “Waking the Demon” que puso la piel de gallina a sus seguidores. Por su parte, The Hu llenaban el Marquee con su combinación de instrumentos tradicionales y su particular canto de garganta de Mongolia, en otro concierto abarrotado en el Marquee. Quizás para años futuros sería interesante ampliar un poco este recinto que, como tercer escenario, a veces se queda un poco escaso de espacio.

Calidad y espectáculo a partes iguales

Ya entrada la noche, y en parte solapados con The Hu, Dragonforce desplegaban todo su arsenal pirotécnico y estética arcade en el Jupiler, cerrando con la esperadísima “Through the Fire and Flames”; ¿quién no conoce este tema? Mientras tanto, Spiritbox protagonizaban uno de los directos más elegantes del día en el South, con Courtney LaPlante brillando tanto en lo vocal como en presencia escénica. Cada día lo hacen mejor y estamos convencidos de que seguirán subiendo como la espuma.

Apocalyptica tomaba el Metal Dome en un esperadísimo concierto que, cómo no, también estaba a rebosar. Los temas de Metallica sonaban completamente distintos a manos de estos finlandeses que son capaces de hacer maravillas con sus violonchelos. Apocalyptica sirvió para allanar el terreno para uno de los momentos más difíciles del día: el triple solape entre Korn, Airbourne y Amenra. Decidimos acudir inicialmente a Korn –ya que personalmente teníamos muchas ganas de volver a verles–. Con “Blind” como apertura, completaron un show a un nivel espectacular; aventurándonos incluso a afirmar que es una de las veces que más en forma hemos visto a la banda californiana en los últimos años, confirmando que Jonathan Davis y los suyos viven actualmente un gran momento.

De camino a otros escenarios –queríamos asomarnos a ver unos minutos de los curiosos, cuanto menos, Amenra–, pudimos ser testigos del enérgico arranque de Airbourne, formación que nunca defrauda con su sonido directo a lo más puro AC/DC –aunque las comparaciones sean odiosas– y un Joel O’Keeffe que lo da todo desde el primer acorde. Como broche de oro, Nine Inch Nails aterrizaban sobre el South Stage para zanjar el día con una actuación que se prolongó hasta bien entrada la madrugada –alrededor de las dos–. Un cierre majestuoso para un sábado en el que no habíamos parado de movernos de un escenario a otro.

Graspop 2025 | DÍA 4: Thrash, clásicos y un final por todo lo alto

En un abrir y cerrar de ojos nos habíamos plantado en el último día de Graspop 2025. Entre la nostalgia por lo vivido y las ganas de exprimir hasta el último riff del festival, llegábamos muy prontito a Dessel para arrancar la jornada con un conciertazo: Angelus Apatrida. Los de Albacete regresaban al Marquee para demostrar, una vez más, que su thrash no entiende de fronteras. Clasicazos como “Give ‘Em War” desataron pogos entre un público volcadísimo con la banda, que disfrutó de principio a fin con el bolazo que ofrecieron AA. El cierre con “You Are Next” destruyó el GMM. Poco más podemos decir de un directo que podemos catalogar como uno de los más brutales del festival en este 2025. En Bélgica también se les quiere, y mucho.

Tras un montón de shows que ya estaban sucediéndose a la velocidad de la luz –Crossfaith, Aviva, Ugly Kid Joe o Seven Hours After Violet, por nombrar algunos–, seguían llegando artistas en un bucle que siempre nos da la sensación que no va a acabar. Pasaban los minutos y nos enfrentábamos a un triple solape entre Rise of the Northstar, Power Trip y Fit For An Autopsy. Tres bandas que no queríamos perdernos ni por todo el oro del mundo y teníamos que hacer algo por llegar a ver, al menos, un fragmento de cada una. Optamos por repartirnos.

Los escenarios modestos se llenan de bandazas

Power Trip, con Seth Gilmore al frente desde 2023, pisaban con fuerza el North Stage. Rise of the Northstar, fieles a su estética manga y cultura japonesa, arrasaban el Jupiler mientras Vithia lideraba un set cargado de energía, culminado con “Again and Again”. En el mismo escenario, ya más avanzado el día, bandas como Speed y Currents ofrecían actuaciones que nos hacían disfrutar de la buena música que reina en los escenarios más modestos del festival. También pasaban por allí Stray From the Path y unos Thrice que cerraban la jornada con mucha clase.

En los main stages, el protagonismo lo tomaban las bandas a las que podemos considerar casi ‘leyendas’. Krokus demostraban que medio siglo sobre las tablas no pesa si hay actitud, dejando momentos memorables como su versión de “Rockin’ in the Free World”. Poco después, llegaba uno de los regresos más esperados: Savatage debutaban por fin en Graspop con un repaso a su carrera que culminó en “Hall of the Mountain King”. Auténtica historia viva del heavy metal.

Mientras tanto, el Marquee se llenaba a rebosar con el deathcore de Paleface Swiss –que se solapaban con los anteriormente citados Speed–, seguidos por Sacred Reich, que derrocharon carisma y riffs clásicos al más puro estilo thrasher. El ambiente se volvía un pelín más extremo con Triptykon, hasta que King Diamond bajaba el telón con su característico despliegue teatral y su inconfundible voz, cerrando –con su estilo único– la programación de este stage.

Gratas sorpresas y un sinfín de estímulos  

El North también ofrecía grandes momentos –no; no nos hemos olvidado de este escenario, aunque lo parezca–. Heaven Shall Burn sorprendía con la vocalista Britta Görtz como sustituta de Marcus Bischoff, ausente por una infección de garganta. Görtz se ganó al público desde el primer tema y firmó un directo impecable. Incluso aquellos que somos muy fans de la banda confirmamos esto –a veces puede ser un tanto escabroso que alguien sustituya al frontman de una de tus bandas favoritas, pero no fue el caso–. Después, In Flames demostraban que los años no pasan por ellos. Con Foregone bajo el brazo y una selección de clásicos de todas sus etapas, los suecos nos dejaron una de las mejores actuaciones de esta edición.

Y entonces, llegaba la hora de la traca final. El recinto se abarrotaba para recibir a Judas Priest. Rob Halford hacía su entrada tras sonar el mítico “War Pigs” de Black Sabbath, y a partir de ahí todo fue una clase magistral de heavy metal. Desde “All Guns Blazing” hasta “Freewheel Burning” y la coreadísima “Breaking the Law”, la banda de Birmingham firmaba otro directo histórico. La aparición de la icónica Harley Davidson para “Hell Bent for Leather” anunciaba que el final estaba cerca. “Living After Midnight” sirvió de despedida entre una ovación tremenda.

Aunque no lo parezca, aún quedaba más. Till Lindemann, en solitario, cerraba el festival con un show que, más que un concierto, fue una performance de principio a fin y, rozando incluso lo grotesco, como solo él sabe hacer. Truchas disparadas desde un revólver, fuego, teatralidad y provocación en cada rincón del escenario. Un espectáculo más visual que sonoro, pero imposible de ignorar. Nos encanta la música de Rammstein y lo que propone Till en solitario, pero quizás el espectáculo en sí, se le va un poco de las manos. Para gustos los colores.

Con fuegos artificiales y olor a pólvora en el aire, se terminaba otra edición brillante de Graspop. Cuatro días de música, descubrimientos, bandas consagradas y un ambiente difícil de igualar. Es una locura que después de esperar un año entero, pasen tan rápido cuatro días tan maravillosos. Nos vamos con la mochila llena de recuerdos y la cabeza ya puesta en 2026. ¡Hasta pronto, Dessel!

By Oiane Díaz

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