Banda: Guillotina
Lugar: Teatro Metropólitan, CDMX – 14 de mayo de 2026
Promotor: Ocesa
Fotos: Ocesa y Raúl Reyes
La noche inicia salvaje; las criptas sagradas rompen esos cinturones de fuerza que durante bastante tiempo las mantuvieron cerradas. Es el momento preciso para que los templos sagrados abran sus puertas y liberen a esa bestia musical que durante una década y media se ha mantenido inmóvil.
Con un ambiente cargado de energía, un nuevo capítulo comienza a redactarse. En esta ocasión, las cuchillas lucen filosas y listas para degollar con rabia a esas nuevas generaciones que aguardan de manera ansiosa afuera del Teatro Metropólitan, esperando ese momento para morir degollados ante un set estrepitoso compuesto por 24 temas.

El tiempo se diluye mientras la banda Guillotina aguarda sigilosa para atrapar a su presa. El regreso por la puerta grande está listo; entre murmullos que suben de volumen y se convierten en gritos ensordecedores, las luces comienzan a apagarse. La espera rompe el silencio al ver sobre el escenario a uno de los máximos exponentes del Grunge Latino, que se plasma sólidamente sobre el escenario. Guillotina exhibe que musicalmente los años no han pasado por ellos; sedientos de público, la banda arremete con todo. “Rompe el Silencio” y “Presa” fueron los primeros dardos venenosos que la banda dejó caer ante un Teatro brutalmente lleno.
Desde los primeros acordes, los temas fueron coreados por todos los asistentes. Esta situación y la emoción llevaron a Manuel Suárez a expresar: “Gracias por acompañarnos, neto que se siente bien chido, tenía 15 años de no tocar juntos”, frases que indudablemente motivaron inmediatamente una oleada de aplausos.
La banda mantiene esa línea madura y contundente que desde sus inicios los ha llevado por el mundo. No en balde, en su momento, el propio Jack Endino colaboró con ellos en sus primeros trabajos.
Durante la presentación de la banda, observamos todo ese trabajo realizado por ellos mismos; por ejemplo, la continuidad de temas, la sincronización de luces y la manera de interpretar los temas, seguida de imágenes captadas que han sido parte de su evolución musical. Eran solo detalles, pero que indudablemente erizaban la piel de todos los seguidores.
La banda no puede olvidar esas raíces explosivas que siempre los han marcado y, como muestra, basta un botón. Esa noche no hubo barreras; la conexión que se generó nos llevaba por una atmósfera de otro planeta. La pasión que desbordaba el público llevó a Manuel (vocalista) a un momento intenso, bajándose del escenario y recorriéndolo. En ese momento, el nombre de la banda comienza a ser coreado por el público; por su parte, al equipo de seguridad le parecía interminable el camino de Manuel. Con esta actitud, el frontman solo mostró agradecimiento a sus seguidores.
Temas como: “Uno más”, “Déjame ser yo”, “Mientras el resto sigue” y “Todo sigue igual”, eran interpretados de manera gloriosa por más de tres mil almas.
Todo parece indicar que este será un nuevo arranque de una banda representativa del género Grunge en América. Lo más importante de esa noche fue observar el ingreso de nuevas generaciones que interpretaban los temas de Guillotina a todo pulmón.
La presentación resultó grata para estos músicos, que en todo momento se mostraron satisfechos con lo que estaban viviendo. La presentación fue un triunfo alcanzado; el recorrido musical que escuchamos esa noche fue diseñado para conducirnos por senderos de temas clásicos, como el disco homónimo de 1994, pasando por Rock Mata Pop de 1996 y Mientras el resto sigue de 1998.
Esa noche, Guillotina mostró un sonido impecable, potente, libre de adornos innecesarios, con los tiempos justos y con los argumentos necesarios para que su música hable por sí misma.









