Miércoles 11 de marzo a las ocho de la tarde. Pese a ser jornada laboral, los fans más fieles del hard rock llenaron la sala para disfrutar de una cita de altura.
Hitten
La primera descarga de la noche llegó de la mano de Hitten, que desde el primer momento nos advirtió de que se venía una velada más ochentera que el DeLorean de Marty McFly. Antes incluso de que los integrantes salieran al escenario, ya destacaba una escenografía muy cuidada y totalmente acorde con la gira promocional de su último álbum, While Passion Lasts.
Desde el comienzo del show, los músicos lo dieron todo, tanto en lo musical como en actitud. Alex Panza demostró tener todas las cualidades necesarias para ser un auténtico frontman, con una técnica vocal que compite con la de los grandes cantantes del estilo de los años ochenta. A esto se sumó una base rítmica tan sólida como un muro y un dúo de guitarras de lujo formado por Johnny Lorca y Dani Meseguer, que durante todo el concierto hablaron únicamente el idioma de los buenos riffs y el shred.
El espectáculo mantuvo al público en vilo durante toda la actuación. Los asistentes se mostraron entregados en todo momento, disfrutando tanto de los temas del nuevo disco como de algunos clásicos de la banda, entre ellos «Eyes Never Lie».
Y cuando parecía que el espectáculo no podía ir a más, Johnny y Dani decidieron acercarse todavía más al público. Los dos músicos se lanzaron al centro de la sala para compartir con los asistentes unos demoledores solos de shred.
En definitiva, Hitten es una banda que tiene todas las papeletas para consagrarse como una de las grandes referencias del hard rock español.


H.E.A.T.
Tras una breve pausa, el público supo que el momento más esperado de la noche estaba a punto de arrancar. Las primeras notas de «The Heat Is On», de Glenn Frey, comenzaron a sonar por los altavoces como intro, anticipando la salida de H.E.A.T. Poco a poco fueron apareciendo en el escenario los instrumentistas y, justo cuando la canción alcanzaba uno de sus momentos más reconocibles, hizo su entrada el carismático vocalista Kenny Leckremo.
El cantante apareció con una estética digna de una auténtica estrella del rock, completamente vestido de cuero, con botas de boxeador y rodeado de gruesos cinturones y cadenas. A pesar de lo pesado que podía parecer su atuendo, esto no fue ningún impedimento para que se moviera con total libertad por el escenario. Durante todo el concierto demostró un gran estado físico y un control vocal privilegiado, dominando cada canción con una presencia escénica impresionante.
En la parte instrumental, la banda también brilló con luz propia. Dave Dalone demostró una capacidad musical sobresaliente, ejecutando riffs y solos con una precisión extraordinaria, sin que en ningún momento se echara en falta la presencia de un segundo guitarrista. A su lado, Jona Tee aportó una gran riqueza melódica desde los teclados, complementado por la sólida base rítmica formada por Jimmy Jay al bajo y Don Crash a la batería. Este último protagonizó además un espectacular solo que dejó completamente atónitos a los asistentes.
El concierto transcurrió con gran intensidad, aunque hubo un pequeño detalle que no pasó desapercibido: el exceso de humo en el escenario. La propia banda bromeó sobre ello en varias ocasiones, y el propio Leckremo preguntó entre risas al público: “¿Me podéis ver desde ahí abajo?”. El momento también sirvió para rendir homenaje a una de las grandes leyendas del heavy metal, interpretando el mítico tema «War Pigs» de Black Sabbath.
La conexión entre banda y público fue total durante toda la noche. Para cerrar, los miembros de H.E.A.T tuvieron también unas palabras de reconocimiento para Hitten, destacando su gran desempeño durante la gira y el excelente concierto que habían ofrecido al inicio de la velada.


