Festival: Inkcarceration 2025
Lugar: Mansfield, Ohio – 18, 19 y 20 de julio de 2025
Texto y fotos: Joel Barrios
Más de 90.000 almas desafiaron la lluvia, el lodo y una pared de distorsión sonora para vivir en carne propia la séptima edición de Inkcarceration. Una vez más, los terrenos de la antigua penitenciaría estatal de Ohio sirvieron de escenario para este singular encuentro entre música extrema y arte corporal. Ni el clima adverso consiguió frenar el ímpetu del festival, que reafirmó su estatus como una de las citas más particulares del calendario estadounidense, gracias a su combinación de tatuajes, historia carcelaria y una programación que abarcó desde el metal más visceral hasta el rock alternativo más accesible.
El arranque fue una declaración de intenciones con una apuesta decidida por el metalcore en sus múltiples formas. Dado que resulta inviable relatar cada detalle de un cartel de tres jornadas, aquí va un resumen condensado pero representativo. Desde Pennsylvania, August Burns Red encendieron la mecha con una mezcla de melodía y contundencia, abriendo con una inesperada versión de “Chop Suey” que sirvió de puente hacia piezas como “Paramount” o “White Washed”, interpretadas con la precisión de un bisturí. Más tarde, Kublai Khan endurecieron el tono desde The Yard con su enfoque descarnado, donde riffs cavernosos y la furia vocal de Matt Honeycutt convirtieron “Cannibal” y “Darwinism” en auténticos mazazos sonoros.
Dentro de una línea más melódica, The Devil Wears Prada celebraron sus dos décadas de trayectoria con un set compacto pero electrizante. Desde “Watchtower” hasta “Chemical”, demostraron que el peso emocional y la modernidad pueden ir de la mano. Hubo también espacio para el activismo: su guitarrista Kyle Sipress lució el mensaje “Fuck ICE” en la parte interior de su instrumento. Entre los representantes de la escena local, We Came As Romans regresaron con su ya característica mezcla de energía esperanzadora y carga emocional. Temas como “Hope” y “Bad Luck” fueron acogidos con entusiasmo por un público absolutamente entregado, mientras Dave Stephens no dejó de recorrer el escenario con una intensidad contagiosa.
A pesar de la ausencia de Brian Burkheiser, I Prevail demostraron que siguen siendo una fuerza a tener en cuenta. Eric Vanlerberghe asumió con firmeza el rol melódico, brillando en cortes como “Into Hell” y una sorprendente versión de “Blank Space” de Taylor Swift que desató euforia. Sin embargo, si hubo un nombre que canalizó la rabia más cruda del metalcore contemporáneo, ese fue Knocked Loose. Desde “Blinding Faith” hasta “Everything Is Quiet Now”, su actuación fue una descarga incesante que convirtió el Redemption Stage en un auténtico campo de batalla.
En cuanto a los grandes estandartes del género, Beartooth ofrecieron un directo demoledor, encabezado por el imparable Caleb Shomo. Himnos como “Riptide” y “Disease” retumbaron con fuerza, mientras el público coreaba cada verso con devoción. El despliegue visual —luces, fuego y adrenalina— complementó un repertorio que combinó crudeza y cercanía para cerrar la jornada con un clímax puramente local.

El bloque más extremo del cartel no se quedó atrás. Slaughter To Prevail subieron al escenario en plena tormenta, con charcos por doquier y un entusiasmo a prueba de diluvios. Liderados por el imponente Alex Terrible, los rusos desataron un mosh continuo con piezas como “Baba Yaga” y “Viking”. Aunque “Kid Of Darkness” no apareció en el repertorio, la actuación fue redonda, culminando con una interpretación devastadora de “Demolisher”.
El caos calculado vino de la mano de The Dillinger Escape Plan, que desplegaron su característico torbellino de riffs complejos y cambios de ritmo imposibles. Con Dimitri Minakakis retomando la voz principal, ofrecieron una clase maestra de mathcore que mantuvo a la audiencia en constante movimiento. En un registro muy distinto, Acid Bath —recientemente reunidos— trajeron su mezcla pantanosa de sludge, doom y rock sureño. Dax Riggs evocó a un Ozzy sureño y brumoso, mientras canciones como “Bleed Me An Ocean” trasladaron al público a otra época sin perder ni un gramo de potencia.
La cima del bloque más denso fue para Lamb Of God, quienes descargaron uno de los sets más feroces del fin de semana. Randy Blythe comandó una avalancha de riffs junto a Mark Morton y Willie Adler. Clásicos como “Laid To Rest”, “Walk With Me In Hell” y su interpretación de “Children Of The Grave” de Black Sabbath encendieron pogos multitudinarios y reacciones viscerales.
También hubo espacio para el industrial, el alternativo y el post-hardcore, estilos que florecieron entre charcos y lodo. Dayseeker y Bilmuri ofrecieron visiones opuestas del post-hardcore. Los primeros apostaron por ambientaciones etéreas y fuego escénico para presentar su nuevo álbum Creature In The Black Night, mientras que los segundos, liderados por Johnny Franck, combinaron pegadizas melodías, un saxofón inesperado y sentido del humor que conectó con la audiencia.
Nothing More elevaron el nivel emocional con una actuación marcada por la intensidad de Jonny Hawkins. Temas como “FREEFALL” y “House On Sand” resonaron con fuerza, equilibrando virtuosismo instrumental y una conexión sincera con el público. Fue, sin duda, uno de los momentos más completos del festival.
In This Moment aportaron el toque teatral en el Redemption Stage. Aunque optaron por una puesta en escena más contenida, Maria Brink mantuvo intacta su magnetismo escénico. “Whore” brilló con luz propia, y “Heretic”, tema inédito, fue recibido con entusiasmo, alimentando rumores sobre un próximo álbum.

El cierre del bloque alternativo lo protagonizó Three Days Grace, que ofrecieron un repaso generacional de su repertorio. Con Adam Gontier y Matt Walst alternando voces, emocionaron con “I Hate Everything About You”, dedicada a Chester Bennington, y desataron la euforia con “Riot”, mientras miles de gargantas coreaban bajo el cielo nocturno de Mansfield.
Kittie, que han evolucionado desde su origen nu-metal hacia un sonido más cercano al groove, se enfrentaron a su debut en Inkcarceration con solvencia. Su directo osciló entre la fiereza y la melodía, repasando su discografía con actitud y una frescura sorprendente para una banda con más de veinte años de carrera.
Slipknot encabezaron la segunda noche con una tormenta tanto literal como sonora. Ni el aguacero logró frenar a la banda ni a los asistentes, que vivieron un set de 14 temas con clásicos como “Duality” y “Spit It Out”. Corey Taylor volvió a demostrar por qué es uno de los frontmen más carismáticos del metal contemporáneo, en un espectáculo visual impresionante a pesar de la lluvia persistente.
Y para cerrar el festival por todo lo alto, Five Finger Death Punch ofrecieron una actuación a la altura de su estatus como cabezas de cartel. Ivan Moody se adueñó del escenario con presencia y entrega, liderando una descarga de 15 temas entre los que destacaron “Jekyll And Hyde”, “Welcome To The Circus” y una emotiva versión de “Wrong Side Of Heaven”. Patrióticos, potentes y cercanos, demostraron por qué siguen siendo una apuesta segura en cualquier gran festival.
Inkcarceration 2025 fue una prueba de resistencia colectiva. Frente a unas condiciones meteorológicas que en otros contextos habrían supuesto la cancelación, el festival salió reforzado. Danny Wimmer Presents y el estado de Ohio demostraron que cuando se combinan pasión, organización y una pizca de locura, ni la lluvia consigue frenar a una comunidad que vive por —y para— el ruido, la tinta y la catarsis compartida.















