Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hubiera). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies.

Juanse invoca a Pappo en Barcelona

Bandas: Juanse – 414
Lugar: Razzmatazz 2, Badalona – 24 de febrero de 2026
Promotor: Chainsawentertainment
Texto y Fotos: Héctor Guillermo Izuel Fernández “Guishote”

La Ciudad Condal volvió a oler a amplificador caliente, cerveza en el aire y guitarras al rojo vivo. Lo que se vivió no fue solo un concierto, sino una ceremonia rockera con memoria y actitud. La visita de Juanse (líder y guitarrista de Ratones Paranoicos) tenía un ingrediente especial: un show distinto, cargado de emoción y respeto, dedicado a su amigo y compañero de ruta, el eterno Pappo, guitarrista mítico de Los Gatos, Pappo`s blues y Riff, fallecido trágicamente en un accidente de moto en 2005, pero antes de que el ritual principal comenzara, hubo detonación inicial.

414 enciende la mecha

La banda afincada en Barcelona fue la encargada de abrir esta gran cita rockera. 414 está formada por Pablo Márquez (guitarra y voz), Mariano “Gautxo” de Ritis (guitarra), Jorge Satorres (bajo) y Lucas Márquez (batería), cuatro músicos con recorrido en la escena local y una química que se percibe desde el primer acorde.

Con la sala casi abarrotada, las puertas se abrieron a las 19:30 y apenas veinte minutos después el murmullo ya se había transformado en expectación eléctrica. A las 19:50 en punto, 414 salió a escena con la misión clara: calentar motores sin concesiones. Arrancaron con “Poco Original”, un tema de ritmo firme y estribillo pegadizo que conectó de inmediato con el público. No hubo tanteo ni introducción progresiva: lo que hicieron fue prender la mecha desde el primer riff.

El sonido fue compacto y directo, con las dos guitarras dialogando en clave clásica de rock urbano, mientras la base rítmica sostenía cada golpe con solvencia. Pablo Márquez se mostró seguro al frente, combinando actitud y oficio, y el grupo mantuvo una intensidad constante, sin baches ni momentos de relleno.

Cada canción fue un impacto al corazón rockero. La fiesta estaba servida y el público respondió con cabeceos, palmas y coros espontáneos. En la recta final del set llegaron “Mírate”, intensa y con clara influencia del sonido de Divididos, y “Padres”, que terminó de consolidar un cierre sólido y convincente.

Ocho canciones lanzadas como metralla sonora, riffs musculosos, actitud de banda curtida y una pegada que hizo moverse incluso al más estático. Se notaba la experiencia de años en la escena barcelonesa, esa seguridad que solo da el directo constante y el conocimiento del escenario.

Nada de teloneo tibio, aquello fue un ataque frontal. Cuando bajaron del escenario, el público ya estaba sudando y el ambiente era una auténtica olla a presión lista para estallar. Objetivo cumplido, dejaron el terreno ardiendo y preparado para el ritual mayor de la noche.

Juanse desata el ritual del Carpo

Con la banda formada por Nico Raffetta en teclados, Jero Sica en batería, Fernando “Ponch” Fernández en bajo y Nicolás Yudchak en guitarra, el andamiaje sonoro estaba garantizado. Músicos sólidos, precisos y con oficio, acompañantes idóneos de Juan Sebastián Gutiérrez, el mítico Juanse, en guitarra y voz, leyenda viva del rock argentino.

El arranque fue directo a la yugular con “Blue Local”, seguida de “Hombre Suburbano” y “Malas Compañías”. Tres golpes consecutivos que transformaron la sala en una caldera. El sonido fue crudo, sin maquillaje, rock and roll en estado primitivo, con guitarras al frente y una base rítmica compacta, sin fisuras.

El primer estallido colectivo llegó con “Sucio y Desprolijo”, emblema del repertorio del eterno Pappo. Allí el público dejó de ser espectador para convertirse en tribu. Con “Tomé Demasiado” la sala mutó en un karaoke salvaje, mientras que “¿Adónde Está la Libertad?” fue coreada como un himno generacional, con puños en alto y gargantas al límite.

El momento sagrado de la noche llegó con “Desconfío”: Juanse bajó del escenario y cantó entre la gente, rompiendo la barrera física y emocional. Continuó con “Fiesta Cervecera” y una demoledora “Rock and Roll y Fiebre”, que en vivo sonó como dinamita pura. Tema perteneciente al álbum Buscando un Amor, último trabajo de Pappo, una obra que con el tiempo ha ganado la valoración que merecía.

La segunda embestida funcionó como homenaje particular a Ratones Paranoicos y elevó todavía más la temperatura. “Rock del Gato”, “El Cowboy” y “Sigue Girando” desataron el frenesí colectivo. Hubo amague de despedida, un “chau, nos vemos” lanzado al aire, pero era solo el preludio del asalto final.

Regresó al escenario, se quitó la camiseta y, enfundado en chaleco de cuero, desplegó el cierre con autoridad. El bombardeo definitivo llegó con “La Nave”, “Rock del Pedazo”, himno inoxidable de los Ratones, “Ceremonia en el Hall” y “Sucia Estrella”, con el público ya en estado de éxtasis total.

No podía marcharse sin otra de Pappo, “Ruta 66” fue cantada al unísono por toda la sala, convertida en un coro multitudinario. El broche emocional lo puso “Para Siempre”, dedicada al eterno Diego Armando Maradona, en un momento de comunión absoluta entre artista y audiencia.

A las 21:30 exactas se apagaron los amplificadores. Fin del ritual.

Lo que quedó no fue solo ruido ni aplausos, sino esa sensación que dejan las noches auténticas, las que no se fabrican ni se repiten. Una certeza inapelable, el rock, cuando se toca con verdad, no envejece jamás. Barcelona lo vivió y lo sintió.

Juanse es rock. Y el público lo sabe.

By Redacción Metal Hammer

Metal Hammer és una marca legendaria en toda Europa en cuanto a la difusión de la escena del hard rock y heavy metal. El primer número de la revista se editó en diciembre de 1987.

Artículos relacionados