Bandas: Kreator – Carcass – Exodus – Nails
Lugar: Vistalegre, Madrid – 22 de marzo de 2026
Fotos: Raúl Blanco
Se presentaba como una de las giras más potentes de la primavera y así fue. Kreator, Carcass, Exodus y Nails hicieron temblar los cimientos de Vistalegre. Ni siquiera un recinto nefasto para este tipo de eventos fue capaz de eclipsar lo que allí aconteció. Una tarde de Thrash y Death/Grind (no me maten los puristas) con mil aristas, puntos de vista y dos cosas en común: un sonido infame en gran parte del concierto, y un público que disfrutó como pocas veces he visto. No se llenó Vistalegre. Es más, diría que no estaba vendido ni la mitad del aforo. Pero como decía un poco más arriba, viendo el vaso medio lleno, es la gira de Kreator que más público ha metido en un fecha en el último cuarto de siglo, al menos que recuerde a medida que escribo estas líneas. Un suceso que, sin duda, se debe a la asistencia de mucho público de fuera de la capital. Imagino que si la fecha hubiera sido el día anterior, sábado, unos cuantos tickets más se hubieran vendido. Pero eso es especular, hablemos de lo que allí ocurrió, que no fue poco.
Cuando me acercaba a la puerta de entrada al recinto ya sonaban Nails. Con unos minutos de adelanto la banda californiana salió a escena para sorprender a propios y extraños. Reconozco que la vida no me ha dado para prestarle la atención debida antes del concierto, así que también me incluyo entre los gratamente sorprendidos. Crudeza en estado puro, el trío americano hizo una apertura con unas ganas e intensidad de banda de primer nivel. Pensando en el repertorio, entre tanto caos, pues pude rescatar algunas cosas como “Conform”, “Violence is Forever”, “Dehumanized”, “God’s Cold Hands” y “ Unsilent Death”. Quien conozca sus discos sabe lo cortas que son todas las canciones, así que imaginad lo que es una mezcla de todas ellas sonando casi sin parar. Una locura, pero bendita locura. Si el objetivo de la banda es llevar la crudeza hasta el estado más puro, ten por seguro que lo lograron el pasado domingo en Madrid.



Sin salir de California, había llegado el momento de ver a una de las bandas más importantes de la historia del Thrash Metal. Exodus se subían a las tablas con el polémico Rob Dukes de vuelta a las voces. Antes de este concierto, había tenido la oportunidad de verles ocho veces: las cuatro primeras con Rob, las cuatro siguientes con Zetro. Había llegado el momento del desempate.

Era inevitable pensar en la dicotomía Dukes vs Zetro, Si bien es cierto que Rob cumplió con creces, le vi menos espontáneo y salvaje que antes de dejar la banda, Muchísimo más centrado en las voces, cosa que se agradece, el bueno de Rob hizo un buen concierto, quizás lejos de lo que nos tenía tan bien acostumbrados Steve “Zetro” Souza. Es otro capítulo en la historia de Exodus, y creo que puede finalizar bastante mejor que en su primera etapa en la banda.
Porque más allá del siempre polémico Rob Dukes, la banda sonó con la contundencia que nos tiene acostumbrados.
Una maquinaria perfectamente engrasada que proyecta violencia musical por los cuatro costados.
Se subían al escenario de Vistalegre con un inmenso telón que contenía la portada de su último disco, titulado Goliath. Un disco que sirvió para abrir la descarga, con “3111”, y del que también rescataron la brutal “Promise You This”, probablemente lo mejor del nuevo lanzamiento. También hubo tiempo para sus clásicos más conocidos. “Bonded By Blood” sonó la segunda, “Blacklist” la cuarta, o “A Lesson in Violence” la sexta. En medio, hubo recuerdo para la primera época de Rob Dukes en la banda, rescatando “Deathamphetamine”.
El único problema que vi desde mi posición, ya hablando de pequeños detalles, fue lo poco elevada que estaba la batería de Tom Hunting. Con todos los trastos que llevaban los cabezas de cartel en la parte delantera, quedaba un poco escondida. Evidentemente eso no quitó un ápice al siempre excelente señor Hunting marcando el ritmo a la banda desde su trono. El resto de la banda se encontraba en igual estado de forma. Las fantásticas guitarras de Gary Holt y Lee Altus suenan a la perfección, como es habitual, mientras que Jack Gibson se encarga de darle ese toque salvaje a los coros a la vez que aporrea su bajo.
Un combo perfecto que terminó su actuación de la mejor manera que saben hacer: enlazando dos clásicos como “The Toxic Waltz” y “Strike of The Beast”. Os podéis imaginar la cantidad de circle pits que esto causó. Un ciclón, corto pero intenso, que dejó el nivel muy alto pese a no sonar bien en ningún momento de la descarga.




Tampoco sonaron bien Carcass. Vale que es una banda a la que nunca le he cogido el punto y eso también juega en mi contra. Llevo protección auditiva a los conciertos desde hace años y daba igual tenerla que no, aquello me pareció algo que no estaba a la altura de todos los profesionales que se han dejado la vida en traer una gira tan potente a nuestro país. Tanto esfuerzo para que un recinto infame ensombrezca tu trabajo. El público creo que, por lo general, evitó pensar en esto y trato de pasárselo lo mejor posible. Una opción tan loable como válida, aunque yo deba mostrar ambos puntos de vista. Vinieron a disfrutar de Carcass y así lo hicieron. Una banda británica que no tenía nada nuevo que presentar. Lejos quedan ya Torn Arteries y ni te digo Surgical Steel, único disco de la banda que me gusta.
Al igual que no soy fan de la banda, reconozco que siempre que les he visto cumplen de manera notable. De la misma forma, es cierto que tienen un público muy fiel, cosa que me he dado cuenta en su concierto de reunión hace ya casi dos décadas. Más que una religión. También llevaban una buena presencia de telones y monitores que le daban un empaque al concierto mucho mayor, permitiendo a la banda tener ese extra que probablemente no obtengan en las salas dadas las limitaciones que siempre tienen. Y del repertorio que decir, que cerraron con “Heartwork”. Vale, sí, también interpretaron “Unfit for Human Consumption”, “Dance of Ixtab”, “Buried Dreams”, “Carnal Forge” o “No Love Lost”. Y algunas más que me niego a copiar de las páginas de setlist. Buena descarga, sin duda, incluso para no expertos en la materia como un servidor.



Y qué decir de Kreator… es la mayor producción que le he visto a la banda teutona. Un escenario de primer nivel, que acompañado por unas luces brutales y el uso continúo de llamaradas o líneas de fuego, seguro que dejó en la retina de todos los allí presentes como el concierto de Kreator más espectacular que han visto. Fue una obra maestra en cuanto a puesta en escena se refiere. Todo estaba milimétricamente estudiado para darle el contexto adecuado a cada canción. Una genialidad solo vista en las bandas más grandes, donde Kreator quiere estar. Y donde deben estar por trayectoria y estado de forma, bastante mejor que las últimas ocasiones que les he visto. Que fuese casi comienzo de gira me daba cierto miedo por si quedaban algunos detalles por pulir pero no, no fue así. Todo fue sobre ruedas.
La presentación de Krushers of the World era la escusa de esta potente gira. Intuyo que la banda está bastante convencida de la potencia del disco que se ha lanzado a la piscina en recintos bastante grandes. Así que de esa forma comenzaba la descarga, con un “Seven Serpenrts” que sonó después de la intro. Bueno, sonó de aquella manera. Si bien es cierto que todo fue mejorando a medida que avanzaba el concierto, no se hizo justicia con lo que allí se estaba interpretando. “Hail to the Hordes” y “Enemy of God” fueron las elegidas para continuar, cerrando un primer envite con “Satanic Anarchy”. Tal y como he comentado, el concierto estaba milimetrado en todos los aspectos. Uno de ellos fue el añadido de intros, dividiendo el concierto en pequeños bloques de canciones. El segundo lo formaron “Hate über Alles”, “People of the Lie”, “Betrayer”, la que da título a su último disco y “Hordes of Chaos”, ya convertida en clásico inamovible en el repertorio de la banda. Sin duda, el bloque más potente de toda la actuación, donde el público se lo estaba pasando brutalmente bien berreando cada estrofa.
Se había consumido ya mitad del tiempo asignado para las huestes de Mille Petrozza, momento para relajarse un poco y tomar algo de aire. Al bueno de Mille le vi mejor de voz que en las últimas ocasiones. Supongo que el descanso del día anterior le sirvió para poder dar todo en unas condiciones óptimas. El resto de la banda estuvo acorde a Mille, destacando un muy activo Frédéric Leclercq, infinitamente más integrado en la banda que en las últimas ocasiones que le había visto. Al bueno de Ventor le escondieron detrás de unos cuernos. Miradlo en las fotos, es brutal lo bien que queda la batería así, a pesar de perder un poco de presencia. Y eso, que sigo con el repertorio, que me lío con detalles que podéis apreciar mejor en las fotos que acompañan. Hablaba de ese momento más relajado, con “Satan is Real” y “Loyal to the Grave”. En la segunda, Mille apareció con unas alas un tanto extrañas, que bueno, dan una imagen bastante diferente a la que nos tiene acostumbrados. Al igual que en el arranque, donde apareció con una especie de abrigo con el que no le vi muy cómodo. Una vez se lo quitó, desató a la bestia que lleva dentro.
El concierto avanzaba inexorablemente hacia su final. Quedarían dos bloques más. El primero, otra mezcla de clásicos de todas las épocas. Es lo que tiene que una banda como Kreator, con una trayectoria tan larga y prolífica, haya generado canciones que se hayan guardado con la etiqueta de clásicos aunque no procedan de sus inicios. “Phantom Antichrist”, “Endless Pain” y “666” formaron una triada intensa, con la que nos iban preparando para el final apoteósico que nos tenían reservado. Un final formado por, quizás, las dos piezas clave en la trayectoria de la banda alemana. Por un lado, “Violent Revolution”, con la que dieron un segundo salto de popularidad a comienzos de siglo, marcando lo que sería una segunda época dorada de la banda que aún perdura. Por el otro, “Pleasure to Kill”, probablemente el disco que les catapultó a la fama a mediados de los años 80. De esta forma tan gloriosa terminaba el mejor concierto de Kreator en años, acompañados por una puesta en escena espectacular, con una banda en perfecto estado de forma y un repertorio siempre complicado de confeccionar para una banda con una trayectoria tan longeva. Había comenzado la primavera, y sin duda, estos cuatro titanes le dieron la bienvenida a base de violencia musical.





