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Sold-out de Kreator en Oslo y una noche para recordar

Bandas: Kreator – Carcass – Exodus – Nails
Lugar: Sentrum Scene, Oslo – 24 de abril de 2026
Texto y Fotos: Oiane Díaz

Llamas y humo para poner el punto final al ‘Krushers of the World Tour’ por Europa

Parece que con el lanzamiento de su decimosexto trabajo de estudio y sus casi cuatro décadas y media de carrera musical, Kreator decidieron tirar la casa por la ventana y embarcarse en una aventura que les está llevando, durante la primera mitad de 2026, a todos los rincones de Europa, Gran Bretaña y Estados Unidos. Y es que, desde mediados del mes de marzo, han estado completamente sumergidos en su “Krushers of the World Tour” que, comenzando por Lisboa y Madrid el 20 y 21 de marzo respectivamente, han recorrido todo el continente europeo en cosa de un mes para trasladarse a USA y continuar allí sus andanzas hasta el 23 de mayo, donde pondrán el punto final a esta gira en el Maryland Deathfest. Pero antes de ello, había que dar cierre a las fechas europeas y, para ello, tenían un fin de semana ajetreado: Oslo el viernes 24 de abril –con el sold out colgado en taquilla– y el broche final con Copenhague al día siguiente.

Y, por qué no, queríamos vivir en directo ese cierre con esa fecha en la que no quedaban más tickets disponibles, Oslo. El hecho de haber agotado las entradas, nos hacía intuir que la noche iba a ser de lo más movidita. En el mismo recinto, vivimos recientemente otro show para el que se habían agotado los pases –Lorna Shore junto a Whitechapel– y confirmamos que aquello fue una locura. Pero si en aquella ocasión el fuego, la pirotecnia y un Sentrum Scene abarrotado se convirtieron en los protagonistas de la noche, con Kreator no esperábamos menos. Estos titanes del thrash metal hacen saltar por los aires cualquier lugar al que acuden, así que en esta ocasión estábamos seguros de que repetirían una velada de diez. Además, no venían solos, claro; y sus acompañantes no eran otros que Carcass, Exodus y, como banda de apertura, Nails. Tela.

Para las seis de la tarde y con un tiempo totalmente veraniego en la capital noruega, estábamos ya en las inmediaciones de la sala. La cola daba la vuelta al recinto y algunos curiosos estaban remoloneando alrededor del tour bus de la banda principal. Los asistentes fueron accediendo poco a poco al interior del Sentrum Scene y ocupando tanto la pista como la zona alta del recinto, en la que hay asientos para aquellos que prefieren disfrutar de los conciertos con más calma. Cuando todo estaba en orden, la banda encargada de abrir, Nails, subía al stage.

Desde California, la formación completamente renovada de Todd Jones, aterrizaba en Oslo para repartir cera durante unos treinta minutos. Con las idas y venidas que ha tenido este grupo, no sabíamos muy bien qué esperar, pero nos sorprendieron positivamente. Una energía tremenda y una presencia sobre el escenario que no pensábamos que tendrían. Además, el público estaba entregado por completo, algo que tampoco nos habíamos visto venir, ya que esperábamos que el inicio con Nails fuese mucho más tranquilo. Realizaron un repaso a su trayectoria de casi dos décadas y, sin tiempo a más –media hora no da para mucho–, se despidieron. Muy bien.

Por lo que pudimos observar solamente en el primer show, la noche pintaba, cuanto menos, salvaje. Con una puntualidad pasmosa, a las siete y diez en punto, el primero en subir al stage era nuestro querido Gary Holt. Siempre desprende carisma y alegría y bien sea con Exodus o, en sus tiempos con Slayer, es una maravilla verle sobre el escenario. Se nos hizo raro no ver a Zetro al frente; como que no terminamos de acostumbrarnos a que no esté, aunque hay que decir que su relevo, Rob Dukes, se maneja a la perfección dentro de Exodus; por algo ha vuelto tras aquella primera etapa de diez años con la formación de Richmond.

Decidieron abrir su actuación tirando de su último álbum Goliath –recién salido del horno, el 20 de marzo, día en el que arrancaba la gira–, con el corte “3111”. Sin tiempo para tonterías fueron directamente a la yugular con “Bonded By Blood”, retrocediendo hasta el primer trabajo de su carrera y poniendo con ello patas arribas la sala. Comenzaron a caer crowdsurfers y veíamos mosh pits sin parar. Desatada la bestia, el concierto fue así hasta el final. A golpe de “Blacklist”, temazo donde los haya o “A Lesson in Violence”, continuaron su show incluyendo un amago de “Raining Blood” –supieron cómo engañar al público a la perfección– para pasar al cierre de la mano de la brutal “The Toxic Waltz”, coreada por todo el recinto, y “Strike of the Beast”. No había espacio para más canciones, pero hubiésemos escuchado muy a gusto un puñado más.

Con apenas veinte minutos para el cambio de escenario –tiempo que aprovechamos para echar un vistazo al merch, ubicado en la planta de entrada–, llegaba el turno para Carcass. En activo desde nada menos que 1985, que se dice pronto, desde Liverpool llegaban los chicos de Jeff Walker con una imagen muy distinta a la que nos solían tener acostumbrados.

Llevan ya un tiempo, más o menos desde que el propio Jeff se cortó la melena, con un look más maduro y esto en parte se está percibiendo en su manera de estar en el escenario, más calmada quizás. Lo que no ha cambiado es esa postura característica del micrófono de Jeff, que nos recuerda un poco a la que tenía Lemmy; una posición elevada del ‘micro’ que no muchos frontman utilizan.

Tras saludar, fueron a degüello a por el primer tema, “Unfit for Human Consumption” de su Surgical Steel de 2013. Tan solo la apertura sonó de maravilla; con potencia y un sonido que invadía toda la sala. Aunque hemos podido asistir a numerosos shows de los británicos, este ha sido probablemente uno de los que mejor sonido ha tenido sin duda alguna. A lo largo de la actuación fueron desgranando cortes de prácticamente todos sus LPs, dando un mayor peso al Heartwork, del que interpretaron temas como “No Love Lost” o “Death Certificate”, además de cerrar con el sencillo que da nombre al álbum, “Heartwork”. Un concierto al que no se le puede pedir más, incluyendo esa avalancha de púas que Jeff no para de lanzar a su público como quien va lanzando balas a sus víctimas. Estuvieron espectaculares.

Llegaba la hora de la verdad. En esta ocasión el descanso entre bandas se alargó algo más de media hora. Y es que ya sabemos cómo se las gastan estos germanos con el fuego y los efectos, por lo que teníamos claro que el montaje les iba a llevar un ratito largo. Para las nueve y media, Mille Petrozza y los suyos estaban sobre el stage dispuestos a no parar durante hora y media. Ya que venían a presentar su reciente Krushers of the World, dieron el pistoletazo de salida con “Seven Serpents”, corte que ya conocíamos como adelanto antes de que el LP completo saliese en enero. Después de esto, “Hail to the Hordes” llegó rodeada de fuego, dando paso a “Enemy of God”, en la cual cambiaron las llamas por confeti rojo, dándonos un poco de tregua con el calor en la sala. Y es que la Sentrum Scene estaba tan a rebosar que no cabía ni un solo alfiler, por lo que la temperatura estaba por las nubes.

El repertorio continuó en esta línea de temazos: “Hate über Alles”, relativamente nueva pero que pega igual de fuerte que los temas más añejos; la propia “Krushers of the World” a medio set y ya, directamente, pasaron a los clásicos a golpe de fogonazos. “Hordes of Chaos” dio paso a “Satan is Real” en la que no solo tuvimos fuego, sino que también añadieron una línea de llamas que recorría el escenario de lado a lado. Mientras tanto, Mille, perfecto en los vocales, seguía en el centro del stage, al mismo tiempo que Sami Yli-Sirniö y Frédéric Leclercq iban cambiando posiciones de vez en cuando. Desde que Frédéric entró en la banda, allá por 2019 se respira otro ambiente; y es que el bajista desprende alegría y no para de interaccionar con el público; lejos de la estaticidad de ‘Speesy’, al que pudimos ver durante un tiempo con Overkill en 2024 como sustituto temporal de nuestro queridísimo D.D. Verni.

Para la traca final se reservaron toda la artillería pesada: desde “Phantom Antichrist” pasando por “666”, “Violent Revolution” y, como colofón, “Pleasure to Kill”. Dutante “666” y “Violent Revolution” tuvimos una barbacoa en la sala, por llamarlo de alguna manera, ya que entre los fogonazos hacia arriba, la barra inferior de fuego y semejantes cortes perfectamente elegidos para cerrar por todo lo alto, la temperatura rozaba niveles infernales. Para cerrar con “Pleasure to Kill”, las llamas dieron paso a columnas de humo y confeti, dando por terminado el concierto bajo una tremenda ovación del público. Y es que fue una noche para recordar. Sin embargo, a pesar de que fue una velada de diez, nos apena muchísimo que hayan sacado “Phobia” de su repertorio, ya que, es un corte básico y esencial que, bajo nuestro punto de vista, debería seguir eternamente en todos y cada uno de los shows de Kreator. Aún así, una pasada.

By Oiane Díaz

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