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El Despertar de la Bestia: Noche de Infarto en Brixton

Bandas: Kreator – Carcass – Exodus – Nails
Lugar: O2 Academy Brixton (Londres) – 27 de marzo de 2026
Fotos: Jesús Figueirido

El preludio de un magnífico fin de semana para enmarcar se convirtió en una noche histórica para el metal extremo.
El evento tuvo lugar este viernes 27 de marzo de 2026 en el emblemático O2 Academy Brixton, como parte de la gira Krushers Of The World. Londres no es una ciudad que se impresione fácilmente, pero cuando Kreator, Carcass, Exodus y Nails decidieron conquistar el O2 Academy Brixton, aquello eran palabras mayores. El icónico coliseo colgó el cartel de Sold Out desde hace meses y la cita era el acontecimiento más importante del año. Y, en ciernes para lo que se venía encima, no era otra cosa que el mismísimo purgatorio bajo un solo techo.

Cuando se anunció que Kreator, los soberanos del thrash teutón, unirían fuerzas con los pioneros del death metal médico, Carcass, y los arquitectos del sonido de la Bay Area, Exodus, con los brutales Nails como dinamita de apertura, el mundo del metal supo que esto era un evento de extinción masiva para nuestros oídos.

Kreator acaba de lanzar su decimosexto asalto de estudio, Krushers Of The World, un disco que ha sido aclamado como su trabajo más equilibrado desde Phantom Antichrist de 2012. Con este telón de fondo, las hordas se congregaron en los aledaños del pabellón formando una marea negra de casi 5.000 almas que desafiaban cualquier concepto de «envejecer con dignidad». Aquí no se viene a envejecer; se viene a arder en el mismo infierno, y en esta noche la profecía se iba a cumplir.

Llegado a este punto, y a toro pasado, no podía olvidarme del punto negativo de la noche: la mala organización de los responsables del protocolo de prensa para cubrir el concierto no fue del todo lo esperado, un servicio que deberán mejorar en el futuro, sobre todo por el trato dado a los fotógrafos, sacándolos del recinto en una noche fría y lluviosa, incluido nuestro compañero Jesús. Pero vayamos por partes.

Nails: El martillazo inicial

Puntuales y sin mediar palabra, los californianos Nails salieron a escena a las 18:20h con una misión clara: la demolición absoluta. Todd Jones y los suyos no entienden de sutilezas. En apenas 30 minutos de set, desplegaron un arsenal de grindcore y powerviolence que dejó al público boquiabierto.

Abrieron con “Suffering Soul” y “Lacking The Ability To Process Empathy”, toda una declaración de intenciones. Temas como “Scum Will Rise” y “Violence Is Forever” formaron de inmediato los primeros mosh pits de la noche. La intensidad de Nails es difícil de procesar en frío; canciones de apenas un minuto como “God’s Cold Hands” golpeaban como ráfagas de ametralladora, al igual que “You Will Never Be One of Us”, para cerrar con “Unsilent Death”.

Fue un inicio corto, seco y brutal que sirvió para separar a los curiosos de los verdaderos devotos del ruido.

Exodus: Lecciones de violencia

Tras un cambio de escenario sorprendentemente rápido, el ambiente cambió del caos de Nails al thrash electrizante y agresivo de la Bay Area. Exodus no son teloneros; son leyendas vivientes. El cantante Rob Dukes apareció con su característica sonrisa malévola mientras los primeros acordes de “3111” y “Bonded by Blood” hacían detonar el sistema de sonido.

Exodus nos transportó en un viaje a los años 80 y Gary Holt volvió a demostrar su dominio absoluto del riff, evidenciando su enorme influencia en la evolución del thrash. Hay algo reconfortante en ver a Gary empuñar su guitarra. Tras su paso por Slayer, Holt regresó a casa para recordarnos que Exodus es, y siempre será, la banda que debió estar en el Big Four.

Uno de los grandes momentos de la noche vino con la interpretación de su nuevo material de 2026, destacando el debut en directo de “Goliath”, que sonó como un tanque pasando por encima de la audiencia, al mismo tiempo que Rob Dukes nos amenazaba sarcásticamente para comprar el disco o nos mataría; en serio o no, habrá que comprarlo por si acaso. “Blacklist”, un mid-tempo agresivo, nos permite recuperar el aliento antes de la explosión de velocidad de “Promise You This”, que hizo las delicias de un público totalmente entregado, mientras los torbellinos de mosh pits continuaban sin parar.

Como es tradición, cerraron con “The Toxic Waltz” y “Strike of the Beast”, provocando un Wall of Death que ocupó casi toda la pista de Brixton. Exodus dejó claro que, por muchos años que pasen, su fuerza sigue siendo inagotable y, a la vez, un recordatorio de que, aunque el tiempo transcurra, la técnica de la «lección de violencia» es eterna. Exodus no solo toca canciones; imparte una cátedra sobre cómo mantener la relevancia sin suavizar ni un ápice de la distorsión.

Carcass: La precisión quirúrgica

Jugando en casa, los de Liverpool trajeron la sofisticación del metal extremo a la velada. Jeff Walker y Bill Steer subieron al escenario bajo una luz azul gélida. Carcass es una banda que ha sabido envejecer con una elegancia exquisita pero aterradora. Su set fue un recorrido perfecto por su discografía, centrándose especialmente en el icónico Heartwork.

“Buried Dreams” ralentizó el ritmo pero aumentó la pesadez, creando una atmósfera densa, y “Corporal Jigsore Quandary” fue recibida con rugidos de aprobación. Lo de Bill Steer a la guitarra es de otra dimensión; sus solos melódicos contrastan con la crudeza vocal del bajista Walker, creando esa dualidad que solo ellos dominan.

Hubo tiempo para cortes más recientes de su último periodo; temas como “No Love Lost” y “Death Certificate” martilleaban incesantemente el ya de por sí intenso ambiente electrizante del recinto, con gran aceptación del personal, pero fue con la canción homónima “Heartwork” y como cierre de su actuación cuando el Academy Brixton se convirtió en una sola voz coreando cada nota.

Fue una actuación impecable, técnica y visceral. Poca interacción con el público hasta el mismo final de su bolo para despedirse y auto anunciarse: “gracias Londres, somos Carcass”. Geniales hasta el final.

Kreator: La anarquía satánica en pleno esplendor

Cuando, cerca de las 21.30h de la noche, las luces se apagaron para el plato fuerte, la tensión era casi agónica e insoportable. Una intro dio paso a una explosión de pirotecnia y confeti: Kreator estaba en el escenario.

Mille Petrozza, una figura casi mesiánica del thrash europeo, no perdió tiempo y arrancó con “Seven Serpents”, un himno de su nueva era y el primer sencillo de su nuevo álbum lanzado apenas unos meses atrás. La voz de Mille sigue cortando como un cuchillo de carnicero.

El escenario era una obra de arte gótica: estatuas de demonios, pantallas LED que proyectaban imágenes de distopía y un juego de luces y fuego por doquier que nada tenía que envidiar a las producciones de estadios. La banda alemana está en su mejor momento de forma. Frédéric Leclercq al bajo aporta una presencia escénica y una solidez técnica que ha elevado a Kreator a un nuevo nivel de profesionalismo.

“Enemy of God” desató la locura de los/as presentes, mientras “Hate Über Alles” fue la encargada de poner patas arriba el recinto y transformar un mosh pit infernal al ritmo avasallador de la banda. El momento emotivo fue cuando sonó la atronadora y homónima “Krushers Of The World”, con dedicación de Mille Petrozza al fallecido, tristemente ese mismo día, Ross The Boss, legendario guitarrista de Manowar.

No dieron tregua y seguieron con la tralla contundente para enloquecer aún más, si cabe, al público totalmente encandilado. “Bordes of Chaos (A Necrologue for the Elite)” y “Satan Is Real” demostraron que verdaderamente los duendes andaban sueltos. “Endless Pain” fue simplemente brutal en ejecución, y “666 – World Divided” ya juega en la liga de los clásicos.

El bloque final fue un asalto a los sentidos. “Violent Revolution” precedió al inevitable cierre: “Pleasure to Kill”. En ese momento, Brixton era un mar de cabezas moviéndose al unísono, una catarsis colectiva de ruido y furia. Sales del O2 Academy Brixton aún zumbando, y el contraste con la noche fría de Londres te aterriza de golpe. Una verdadera noche para el recuerdo.

Kreator ha consolidado su posición como los reyes indiscutibles del thrash continental, pero el apoyo de Carcass, Exodus y Nails convirtió esta fecha en el gran evento thrash metal del año. Si tienes la oportunidad de asistir a esta gira en las próximas fechas, no lo dudes. Tus oídos te odiarán, pero tu alma metalera te lo agradecerá eternamente. Ver a estas instituciones mantenerse tan afiladas es casi un milagro. Kreator sigue siendo el estandarte de la rebelión; Carcass, el de la perfección técnica; Exodus, el de la furia incombustible; y Nails, el de la honestidad más cruda.

Marta Grimaldi:

Como directora de la revista me gustaría añadir unas palabras a esta crónica.

Aunque en esta ocasión no he estado presente en el concierto, sí considero necesario alzar la voz ante una situación que afecta directamente a compañeros y compañeras del ámbito de la prensa musical. Lo ocurrido con el trato hacia los equipos de prensa en este evento no debería quedarse en una simple anécdota. Detrás de cada fotógrafo/a o redactor/a, hay profesionales que dedican tiempo, recursos y esfuerzo a cubrir eventos con el objetivo de darles visibilidad, y la mayoría de las veces de forma totalmente altruista.

La música en directo no termina en el escenario; continúa al escribir la crónica, preparar las imágenes durante horas y en cada publicación que permite que lo vivido llegue mucho más lejos. Por eso, cuando no se respeta el trabajo de estos profesionales (ya sea por desorganización o por decisiones que dificultan o impiden realizar su labor en condiciones dignas), se está dañando una parte esencial del propio evento. Y es importante dejar claro que, en esta ocasión, la situación no fue responsabilidad de las bandas, del sello ni de la promotora, sino exclusivamente de la organización del propio recinto (O2 Academy Brixton), que debe corregir este tipo de fallos.

El respeto hacia los equipos de prensa debería ser incuestionable en cualquier concierto, y más aún en eventos de gran envergadura. Defender a quienes estuvieron trabajando en esas condiciones es también defender la profesionalidad, el compromiso y el valor que aportan a la escena, porque sin ellos y ellas, muchas de estas experiencias simplemente se perderían.

Ojalá este tipo de situaciones sirvan para mejorar en el futuro. La música merece estar bien representada, y quienes se encargan de contarla, también.

By Emilio Ortega

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