Bandas: Kelsy Karter & The Heroines – Bloodywood – Halestorm
Lugar: The O2, Londres – 26 de noviembre de 2025
Fotos: Jesús Figueirido
Texto: Emilio Ortega
Londres se iluminó este miércoles 26 de noviembre con la descarga de Halestorm en el marco de su gira europea, con Bloodywood y Kelsy Karter & The Heroines asumiendo los papeles de teloneros. El escenario vibró desde bien temprano con una mezcla de estilos; rock contundente, metal con influencias globales y pop-punk desinhibido, y tanto la banda principal como sus acompañantes nos dejaron marcados.
Halestorm, haciendo la última parada de su gira por el Reino Unido para promocionar su reciente lanzamiento musical llamado Everest, y tras un juego de palabras que da un giro de tuerca para hacerlo más llamativo nombrándolo Neverest Tour, se presenta esta noche en uno de los recintos de mayor capacidad: el O2 Arena, con casi 10 mil personas presentes para celebrar su espectáculo. Y aunque es entre semana, eso no desanimó en absoluto a sus seguidores más fieles.
El cartel de esta noche es un doblete de grandes artistas con Halestorm, y su ya larga trayectoria, y Bloodywood, en pleno ascenso tras su arduo y constante trabajo para labrarse una merecida fama y darse a conocer globalmente. Y, como ellos mismos proclaman, aquí en el Reino Unido han encontrado el altavoz perfecto para sus ambiciones. Las desconocidas (para mí) de la noche son Kelsy Karter & The Heroines. Digamos que el comienzo de su set fue tan inesperado como llamativo.




Kelsy Karter & The Heroines
La banda subió al escenario con un cuarto de hora de retraso. Los focos se centraron en el micrófono principal y la Sra. Karter comenzó a cantar a capela antes de que sonara “God Knows I’ve Tried”. Su voz es, sin duda, distintiva, rasposa, conmovedora y con un amplio registro, además de ser muy carismática. Aunque ella es la pieza central de la banda, es justo reconocer el mérito de los tres músicos que forman The Heroines, pero Karter realmente se roba el protagonismo. Con una actitud de “me importa un bledo”, se pavonea, posa, baila sin parar y lo da todo. También incluyeron una versión espectacular de “Cryin’”, de Aerosmith, una canción nada fácil de interpretar. Sin embargo, hay que reconocerles el mérito, la clavaron, con los ajustes justos para hacerla suya.
Desplegaron su mezcla de energía glam-punk y descaro rockero. Su breve actuación sirvió como arranque ideal: guitarras firmes, una voz con actitud que oscilaba entre la melodía y la rabia, y un ambiente de expectación que poco a poco fue tomando forma. Para muchos era su primera impresión, y lograron captar la atención con solvencia: un buen aperitivo antes de lo más intenso.
BloodyWood

El combo de Nueva Delhi prometía una velada llena de grandes emociones, como el vaivén de una montaña rusa, y la oportunidad de experimentar un heavy metal influido por la música tradicional de la India, al igual que muchos de los allí reunidos para atestiguar la relevancia de este grupo exótico y, a la vez, intrigante.
Con la duración reducida de un set telonero, Bloodywood disponía de apenas cuarenta minutos para demostrar su valía. No desperdiciaron ni un segundo para llevarse el gato al agua, y doy buena fe de que fueron cuarenta minutos muy intensos, sin respiro alguno. El ambiente, cortesía de los fans ya congregados, era notable cuando subieron al escenario, y de inmediato se metieron al público en el bolsillo al arrancar con la canción “Gaddar”. La diversión, amistosa y violenta a partes iguales, estuvo a la orden del día, y había sonrisas por doquier mientras los cuerpos del público rebotaban al compás..
La música de BloodyWood sigue siendo bastante única,y las personalidades que la respaldan realmente ayudan. La banda es una unidad sólida, su espectáculo es profesional y la selección de canciones escogida para esta noche fue perfecta para mostrar su grandísimo talento. A través de “Dana Dan” y la canción que da título a su actual álbum, Nu Delhi, sus habilidades instrumentales y el humor de la banda brillaron en todo su esplendor.
Terminaron con la apoteósica “Machi Bhasad”, donde todo el mundo se volvió loco con el frenético ritmo impuesto para rematar por todo lo alto. Realmente no dejaron a nadie indiferente y, como ellos mismos imploraban, quieren llevar el metal de la India a lo más alto para atraer más atención en su propio país, y qué mejor manera que promocionarse en el extranjero para amasar fama y ganar fieles seguidores allá donde vayan.
Me sorprendieron gratamente, y espero reencontrarme con ellos pronto para seguir su trayectoria de cerca. Seguro que su empeño les recompensará y se convertirán profetas en su tierra natal y por mi parte han conseguido un nuevo seguidor, sobre todo porque son una bocanada de aire fresco con su peculiar estilo.









Halestorm
Tiempo para recobrar el aliento. Todo estaba dispuesto para los estelares de la velada, y el ambiente estaba hirviendo: era denso, saturado con la tensión justa para recibir a los grandes Halestorm. Y, como siempre, dieron lo mejor de sí. Con pirotecnia, llamas, cañones de confeti y su personalidad arrolladora, Halestorm sabe perfectamente cómo montar un espectáculo.
Pero vamos por partes… cuando las luces se atenuaron y una gran lona blanca que cubría el escenario se iluminó, los integrantes aparecieron. Con sus siluetas proyectadas en la tela, comenzaron a sonar los acordes del intro de “Black Sabbath”, seguido de la atronadora “Fallen Star”. Halestorm tomó el control absoluto.

El aire cambió de naturaleza: voces fusionadas al unísono, riffs claros y demoledores, coros que resonaban en cada rincón y una fuerza colectiva que se apoderó de todos los presentes. Los clásicos de la banda, junto a temas recientes relacionados con su último álbum, cobraron vida con una intensidad pocas veces vista. Lzzy Hale se rebeló imponente, poderosa y entregando una actuación llena de fuerza, emoción y presencia escénica. La sección instrumental sostuvo el cotarro con firmeza, la base rítmica empujó con autoridad y las guitarras añadían matices afilados cuando los temas lo demandaban.
Canciones favoritas de siempre como «I Miss The Misery» y «Love Bites (So Do I)» hicieron gritar al público que fielmente coreaban las letras junto al grupo. Su nueva canción, «Watch Out!», es probablemente una de las más brutales, y se podían escuchar los abrasivos golpes ascendentes de Lzzy en las secciones rítmicas. Un tema más metalero que hard rock. Con “Get Off” incrementaron la temperatura del lugar para inmediatamente calmar los ánimos con “Shiver” de su último álbum, que según la cantante es su favorita, una balada melódica, fantástica e impresionante.
Lzzy conectaba con el público constantemente, invocando nuestra complicidad para continuar con la fiesta. En uno de esos momentos habló sobre la diferencia de género y lo plasmó con la canción “Like A Woman Can”, sin duda el punto álgido de la noche por la emotividad con la que transmitió su mensaje. Por otro lado, “How Will You Remember Me” se convirtió en un instante solemne, donde ella misma nos recordó que los amigos, familiares y colegas que hemos perdido en el camino siguen vivos y presentes siempre que permanezcan en nuestra memoria.

Le siguió “Familiar Taste of Poison”, con Lzzy empuñando una copa y arrodillada en el escenario, demostrando sus dotes interpretativas, para enlazar después con el nuevo tema “Rain Your Blood On Me”, luciendo una capa de Caperucita Roja que le quedaba de fábula. Fue entonces cuando se tomó un merecido respiro y desapareció del escenario, dando paso al solo del batería Arejay Hale, quien supo conectar con el público londinense mientras demostraba su virtuosismo con unas baquetas de tamaño enorme que redoblaban, aún más, la fuerza de su batería.
Acto seguido, la banda al completo reapareció y volvió por sus fueros con temas tan conocidos como “Freak Like Me” y “Mz Hyde”, donde una vez más elevaron el frenético ritmo, ganándose con creces su lugar en el repertorio y haciendo las delicias del público, que vitoreaba cada nota. Lzzy volvió a dirigirse a nosotros, compadeciéndose del momento actual que está viviendo el mundo, y entonces sonó la avasalladora “Uncomfortable”, que volvió a encender al personal.
Acabaron con tres nuevas canciones: “K.I.L.L.I.N.G”, un tema reivindicativo y crudo; la homónima “Everest”, fantástica en directo y destinada a convertirse en un clásico; y la imponente “I Gave You Everything”, donde se dejaron el alma para concluir en lo más alto: un final majestuoso.







Tras unos breves momentos, llegó también el bis, e incendiaron el recinto, literalmente, con “I Am The Fire”, agotando lo que quedaba en los bidones de combustible para las múltiples y aterradoras llamas que surgían sobre las tablas. Justo después, Halestorm rindió su propio homenaje a Ozzy Osbourne, asegurando que, de no ser por él, probablemente no estarían allí, subidos al escenario frente a nosotros. El público los apoyó con entusiasmo en su versión de “Perry Mason”, a la que realmente hicieron justicia, sencillamente sublimes. Y entonces sí, llegó el cierre final con “Here’s To Us”, redondeando el bolo a la perfección, no sin antes llamar a todo su equipo de trabajadores, quienes hacen posible la puesta en escena del grupo, para brindar juntos con copas de champán.
Es innegable que Halestorm es una banda extraordinaria, con una cantante maravillosa al frente y una capacidad innata para hacer vibrar cualquier escenario en el que toquen. Además, son músicos de enorme calibre.
Lo valioso de esta noche fue la diversidad sonora, tres estilos que contrastan y, al mismo tiempo, se complementan, pop-punk descarado, metal global innovador y hard rock clásico, bajo un mismo techo y ante una audiencia abierta y entregada. Esa pluralidad convirtió el concierto en una experiencia rica, emocionante y variada. Fue una noche de rock auténtico, de potencia compartida y sorpresas musicales. Halestorm demostró que sigue en plena forma; Bloodywood consolidó su estatus como una fuerza creativa con identidad propia; y Kelsy Karter & The Heroines recordaron que la actitud lo es todo.
Una idea queda clara, el rock, en 2025, sigue vivo y coleando en estado puro, sólido, fuerte y dispuesto a seguir sacudiendo los escenarios.
















