Los Parrilla con Diego Carrasco y Carrete de Málaga presentan su espectáculo Herencia

XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla
Lugar: Teatro Alameda, Sevilla – 2 de octubre de 2026
Texto: Virginia Marín
Fotos: Laura León

Cuando el flamenco se expande.

Juan y Bernardo Fernández Gálvez no son flautista y violinista haciendo flamenco. Son Juan y Bernardo Parrilla, flamencos tocando la flauta y el violín. Porque cuando el arte se lleva dentro y es tan grande tan grande, no tiene más remedio que salir. Y sale tanto que te contagia, se te mete dentro.

Los hermanos Parrilla, junto con más músicos, algunos también de su misma saga familiar y un par de amigos artistas, llenaron de arte el Teatro Alameda durante la XXIV Bienal de Flamenco. Jerez en Sevilla. Un arte que se hereda y se expande, que se respeta y se nutre. Porque no basta con tenerlo y demostrarlo, hay que avivarlo, pero sin distorsiones. Y eso sólo se consigue desde el más profundo respeto por la cultura y la historia. Por el legado. Por la Herencia. Y respeto por quienes te han influido y te han enseñado, como Moraíto Chico, a quien le dedicaron una bulería. Y respeto y admiración por quienes acompañan en lo bueno y en lo malo, las mujeres, a quienes Juan les dedicó una fascinante soleá y agradeció a todas las mujeres porque son ellas quienes le ponen los pies en el suelo. Y una cautivadora farruca dedicada a su hija, Escarlata.

Comienza el espectáculo con un regalo de clásicas coplillas de toda la vida, de esas canciones que todos hemos tarareado alguna vez, metidas por bulerías y cantadas por la flauta y el violín. Una preciosidad. Bulerías, soleás, tanguillos… Juan Parrilla tocó la flauta y dirigió a sus músicos con dulzura y precisión. A un violinista, Bernardo Parrilla, su hermano, quien supo sacarle los mejores sonidos. Un teclista, José Gato, su sobrino, que cuando no pulsaba las teclas, percutía su taburete. Un guitarra eléctrica, su hijo, Manu Fernández, con un talento sublime. Un guitarra flamenca, Curro Carrasco, con un virtuosismo envidiable. Un cantaor, Rubio de Pruna, con gran dominio del cante. Un percusionista, Faé Ramos, que juega con los sonidos del cajón, la caja, los platillos… Sonidos que se suman y se potencian, que te envuelven y te llevan hacia el lugar donde has sido feliz. Porque eso tiene el arte, que te lleva donde tú quieras.

Y entró el Señor Ritmo, don Diego Carrasco, silencio y oro, oro y albero, recital y gracia. A Diego Carrasco no hace falta presentarlo, en cuanto entró en el escenario el graderío empezó a temblar del zapateo acompasado que no podían reprimir. Alfileres de colores, él dice “ole” y el público responde. Magnetismo puro.

Alegrías, farruca, seguirillas… Con “unos arreglos diferentes” pero al estilo de Sabicas y Arturo Pavón, y también al estilo de su bisabuelo, “aunque lo mismo se levanta y me da de tortas”. Pero esa es la Herencia, continuar con el legado y añadir tu talento, sin perder la esencia. Como sintetizó Juan: “nosotros somos gitanos, y mi hijo toca la guitarra eléctrica pero come jamón del bueno”.

Antes de finalizar nos regalaron una versión flamenca sublime del famosísimo y versionado tema de jazz «Take Five». Así como Dave Brubeck, creador del susodicho, quiso experimentar saliéndose del clásico compás binario creando esta pieza en un compás 5/4, los Parrilla han querido experimentar trayéndosela al flamenco y adaptando también su título, pasando de “Take 5” (“toma 5”) a “Toma que toma”. Una fusión fresca y rica en matices, con una sonoridad casi magnética.

Y para terminar, el fin de fiesta, la fiesta por bulerías con el grande Carrete de Málaga, “con sus 20 años recién cumplidos”, con su bastón llevando el ritmo, bailando con la chaqueta cual capote y mantón, taconeando sentado en la silla, bailando mirando a los ojos, sintiendo al público, mirando a sus compañeros, con Diego Carrasco jaleando también… Arte puro.

By Redacción Metal Hammer

Metal Hammer és una marca legendaria en toda Europa en cuanto a la difusión de la escena del hard rock y heavy metal. El primer número de la revista se editó en diciembre de 1987.

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