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Mayhem, Marduk e Immolation ofrecen una maratón de metal extremo en la capital

Bandas: Mayhem – Marduk – Immolation
Lugar: La Riviera, Madrid – 15 de febrero de 2026
Fotos: Víctor M. Lera
Texto: Edu A. Crime

Cartel absolutamente atómico este que está recorriendo los escenarios europeos. Adecuadamente bautizado como
Death Over Europe, el line up es un auténtico tridente infernal, compuesto por los seminales Immolation, auténticos pioneros del Death Metal de la costa este de los Estados Unidos, con casi cuatro décadas de trayectoria a sus espaldas; los suecos Marduk, una de las bandas definitivas de la segunda ola de Black Metal escandinavo, con uno de los catálogos discográficos más descomunales en su estilo; y, cómo no, las estrellas de la noche, Mayhem, leyendas absolutas, que se han ganado por derecho propio un lugar entre las mejores bandas de la historia del Black Metal.

Pocas presentaciones son necesarias para estas tres formaciones; y eso debió pensar también el numeroso público
que acudió a La Riviera. Desde luego no era un cartel para perdérselo, y siendo además fecha única en nuestro país,
la afluencia de público fue excelente, y poco faltaría, si es que no se consiguió, para llegar al sold out.

El death metal “old school” de Immolation triunfa en Madrid

Difícil papeleta la de Immolation. Y es que, por mucho que en todo caso estamos hablando de metal extremo, la
propuesta de los neoyorkinos no tiene mucho que ver con las de Marduk o Mayhem. No obstante, el combo liderado
por el incombustible Ross Dolan, sacó adelante con nota su presentación en la capital. Sabedores del escaso tiempo
con el que contaban, Immolation fueron capaces de embutir hasta diez temas en apenas cuarenta minutos.

Con un sonido bastante claro, la banda acometió con fiereza la inicial “An Act Of God”, que fue muy bien recibida por la ya numerosa audiencia. A partir de ahí, Immolation dieron un somero repaso a casi toda su discografía, con un Dolan comandando el escenario, muy bien apoyado por su adláter desde los inicios, el guitarrista Robert Vigna, La banda ofreció dos piezas que aunaban lo clásico con lo reciente, con “Adversary”, de su recién estrenado nuevo trabajo, Descent, y la monumental “Dawn Of Possession” de su seminal álbum homónimo de debut.

Ross Dolan se mostró muy comunicativo en todo momento, complacido por la respuesta del público.. La banda sonó
muy engrasada, con el ya veterano Steve Shalaty tras los parches, apuntalando el ataque frontal de sus compañeros. Llegábamos al final de la actuación de Immolation, para el cual dejaron la siempre eficaz “Nailed To Gold” y un nuevo rescate de An Act Of God con “The Age Of No Light”, tras lo cual Dolan se despidió, agradeciendo de nuevo a la audiencia su apoyo a la escena extrema. Un breve pero inapelable show que dejó muy buen sabor de boca.

La división Marduk arrasa el escenario de La Riviera

Marduk fueron, en opinión de este que suscribe, los auténticos vencedores de la noche. Y es que, amigos míos, lo ofrecido por las huestes de Morgan, Mortuus et al fue para enmarcar. Marduk salieron a comerse las tablas de La Riviera…y voto a bríos que lo consiguieron desde el primer minuto. Los suecos estuvieron intratables, devastadores, arrolladores; descargando un setlist trufado de lo más granado de su catálogo. Un repertorio que, curiosamente, incidió bastante más en lanzamientos pre-Mortuus, como Those Of The Unlight, por ejemplo, que en trabajos más recientes. pero que éste interpretó a un nivel soberbio, demostrando que es el mejor frontman que ha tenido Marduk en toda su historia.

La salida con “Fontschwein”, del disco homónimo, para continuar con una primigenia “Wolves” y la letal “Throne Of
Rats” constituyó uno de esos inicios que deja a las audiencias rendidas ante una banda, con un Morgan Hakansson desplegando su catálogo de tremolos. “Shovel Beats Scepter” redujo las revoluciones durante unos minutos. Una pieza perteneciente a su más reciente trabajo, Memento Mori, con el cual Marduk han demostrado que son capaces de evolucionar con coherencia dentro de su estilo. A partir de aquí, prácticamente no hubo reposo. Pedazos de metralla del calibre de “Cloven Hoof”, “Sulfur Souls” o la tremenda “On Darkened Wings” llevaron al delirio a una audiencia que coreó en no pocas ocasiones el nombre de la banda. Marduk estaban totalmente enchufados al show; y si a eso añadimos la pasmosa capacidad de la banda para pergeñar temas vertiginosos y agresivos, pero absolutamente infecciosos, el resultado resultaba irresistible.

Casi sin darnos cuenta el show de Marduk estaba llegando a su final (demasiado pronto, si me preguntan), y tras la algo más atmosférica “The Black…” la aplastante “Panzer Division Marduk” y la bailable (¡no es broma!) “The Blond Beast” pusieron el broche final a unos impecables sesenta minutos de velocidad, agresividad y poder; o lo que es lo mismo, Black Metal sueco en todo su esplendor.

Unos impenetrables Mayhem desconciertan a la audiencia madrileña

Vamos con Mayhem. Amigos, juro por mi alma inmortal que no sé cómo enfocar esta crónica. Y no es algo que me suceda muy a menudo, la verdad sea dicha. Pero es que el maltrato (en el buen sentido) al que nos sometieron Attila y los suyos fue, por momentos, casi terrorífico.

Después de varios años girando con un repertorio bastante parecido (giras Daemon y 40º Aniversario) era de esperar que para este nuevo periplo de presentación del muy recomendable Liturgy Of Death, Mayhem le dieran un revolcón al setlist. Lo que uno ya no esperaba es que buena parte de éste lo integraran algunas de las piezas más inaccesibles del combo noruego, lo cual convirtió este show de Mayhem en el más frenético al que ha asistido quien firma estas líneas, pero también el más hermético y más complicado para conectar (como mínimo de la manera habitual).

Pero no adelantemos acontecimientos, y comencemos por el principio. Con una sala ya abarrotada, y muy puntualmente, aparecieron sobre las tablas los miembros actuales de Mayhem: el veteranísimo Necrobutcher, flanqueado por Teloch y Ghul, los dos imponentes guitarristas, y tras ellos esa maquinaria de precisión llamada Hellhammer quien, dicho sea de paso, parecía más un profesor de yoga que un batería de Black Metal. Arropados por el que, sin duda, es la puesta en escena más cuidada de su historia, con unos estandartes laterales, dos rampas, y una pantalla de vídeo que resultó ser un recurso de lo más eficaz, Mayhem dieron comienzo a su show con “Realm Of Endless Misery”, primer rescate de su recién estrenado Liturgy Of Death, con Attila Csihar apareciendo en escena con un atuendo papal, un poco entre Papa Emeritus y King Diamond. El trabajo vocal y escénico de Attila fue, desde el minuto uno, de matrícula de honor. El tipo maneja a su antojo a las audiencias, con su extraños y parsimoniosos movimientos, y da la sensación de que ni siquiera tiene que esforzarse para ello. El sonido era bastante nítido, si bien algo saturado, con una batería quizá demasiado alta en la mezcla. A continuación, un devastador “Buried By Time And Dust” nos pasó por encima como una exhalación. Además de la renovación de su repertorio, Mayhem también han dejado de tratar el seminal De Mysteriis Dom Sathanas como una especie de “suite” e integran los rescates del citado álbum a lo largo del show, algo que convierte en mucho más dinámica la experiencia. Por el mismo motivo, no fue de extrañar que Daemon se viera representado tan solo con un tema, el descomunal “Bad Blood”.

Tras un nuevo rescate de Liturgy Of Death, el magnífico “Life Is A Corpse You Drag” (solo disponible en la edición especial) entramos en la fase más “exigente” del show. Y es que fue durante esta parte del concierto, cuando Mayhem echaron toda la proverbial carne en el asador, y acometieron una retahíla de piezas, a cuál más desquiciada y caótica. Y, tras la perturbadora intro “The Vortex Void Of Inhumanity”, salvajadas como “Ancient Skin”, “View From Nihil” o “Psywar” dejaron a la audiencia en un estado casi cataléptico. Y es que era tal el ataque a los sentidos, que lo que reinó en esos momentos en la sala fue el más completo aturdimiento (sin que esto sea necesariamente algo negativo). Blastbeats continuos (en serio, lo de Hellhammer desafía las leyes naturales. 56 años, amigos. ¡Cincuenta y seis!), luces rojas estroboscópicas, imágenes perturbadoras en la pantalla de vídeo, Teloch y Ghul masacrando sus instrumentos, y un Attila llevando al límite sus cuerdas vocales; todo contribuyó a desatar una atmósfera de pesadilla insana absoluta. Por medio, la imbatible “To Daimonon” nos dio un ligero respiro, para volver a las andadas con la críptica “Whore”. Debo dejar constancia de que adoro la etapa más experimental de Mayhem. Discos como Grand Declaration Of War, Chimera, o el extraordinario Ep, Wolf’s Lair Abyss resultan experiencias apasionantes para el oyente, pero cuando encadenas tantísima energía y violencia sonora en un espacio de tiempo tan breve, el resultado es sencillamente agotador.

Por suerte, ahí estaba la simpar “Freezing Moon” (y que no me canso de escuchar este tema, oigan) para volver a poner patas arriba a toda la sala. La enigmática “Chimera” dio paso a la recta final del show regular, que alternó lo antiguo y lo nuevo, de la mano de “Cursed Of Eternity” y la escalofriante “From The Dark Past” y “Weep For Nothing” (sin duda el mejor tema del último disco). El silencio que reinó en La Riviera tras el aparente “final” del show fue muy significativo. Mayhem habían reducido la audiencia a una pulpa informe, a la que ni siquiera le quedaban fuerzas para pedir los bises. A pesar de todo, y predeciblemente, la banda volvió a salir a escena para encarrilar lo que ya viene siendo la clásica parte final en un show de Mayhem; a saber, un repaso exhaustivo a la primerísima etapa de la banda. Así, tras la emblemática intro “Silvester Anfang”, “Deathcrush fue recibido como el clásico absoluto que es (menudo riff, amigos, ¡menudo riff!) Sin pausa, “Chainsaw Gutsfuck”, “Carnage” y la breve pero destructiva “Pure Fucking Armageddon” nos condujeron al, ahora sí, final definitivo del show. Se encendían las luces de la sala, y los rostros macilentos, agotados y aun incrédulos de la audiencia lo decían todo.

Se les puede reprochar, quizá, lo difícil que nos lo pusieron para “meternos” en el show en algunos momentos, pero lo que es indudable es que Mayhem ofrecieron un soberbio show. Arriesgado, y siempre según sus propias reglas. Y es así precisamente como se construyen las leyendas.

By Redacción Metal Hammer

Metal Hammer és una marca legendaria en toda Europa en cuanto a la difusión de la escena del hard rock y heavy metal. El primer número de la revista se editó en diciembre de 1987.

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