
Discográfica:
BLKIIBLK Records
Fecha de edición:
23 de enero de 2026
Componentes:
Dave Mustaine — guitarra, voz
James LoMenzo — bajo
Dirk Verbeuren — batería
Teemu Mäntysaari — guitarra
Supongo que hay un momento en la vida en la que dejas de esperar milagros musicales. En mi caso, ese punto llegó hace mucho con Megadeth. Aunque Rust In Peace (1990) suele ser el disco al que todo el mundo vuelve casi por reflejo, mi punto de anclaje personal siempre ha sido So Far, So Good… So What! (1988). Ese álbum sucio, paranoico y desquiciado resume mejor que ningún otro la esencia de Dave Mustaine: riffs venenosos, producción áspera y una sensación constante de que todo puede salirse de control en cualquier momento. Ese álbum es Megadeth para mí.
Desde Youthanasia (1994), cada nuevo lanzamiento lo he escuchado con cuidado, es mi banda favorita de todos los tiempos, ha habido discos irregulares y otros sorprendentemente sólidos, pero nunca volví a sentir del todo esa crudeza que impregnaba So Far, So Good… So What!. La historia de Megadeth no es precisamente la de una línea recta, ha habido giros extraños, decisiones discutibles y etapas confusas, aun así rara vez ha dejado de ser una banda con algo que decir, incluso cuando se equivoca. Al final me resulta más honesto perderme en el universo obsesivo de Mustaine que consumir un metal de estadio diseñado en una sala de juntas.
Y así llegamos a Megadeth, el disco homónimo que verá la luz el 23 de enero de 2026, producido por Mustaine junto a Chris Rakestraw, su declaración final antes de una gira de despedida mundial que, paradójicamente, se anuncia larga y extenuante.
Megadeth no sabe irse en silencio y Mustaine menos aún, retirarse sin ruido sería traicionar toda una carrera construida a base de dientes apretados.
«Megadeth»
El primer adelanto fue “Tipping Point”, una pieza de fuerte carga personal, social y política. Musicalmente se apoya en un riff contundente y en una base rítmica que recupera el pulso clásico de la banda, ese equilibrio entre agresividad y precisión siempre fue su sello. No es un tema que te golpee de inmediato por su sonido, sino por lo que despierta. La voz de Mustaine suena firme, cercana e intacta en intención.
“I Don’t Care”, “Hey God?!” y “Let There Be Shred” forman un primer bloque que define bien el carácter del disco, siendo “I Don’t Care” probablemente, la canción más gamberra del álbum. Es juvenil en actitud, punk en nervio, con Mustaine divirtiéndose al colarse en un territorio que, en teoría, ya no le pertenece. Skateboards, calle y mala leche bien entendida, con un riff directo y Dave y Teemu alternándose solos como si la consigna fuera clara, si puedes meter otro, mételo.
Con “Hey God?!” el disco se repliega hacia dentro. Mustaine deja aflorar su faceta más intima en una conversación abierta con la fe. “Let There Be Shred”, pese a lo que su título pueda sugerir, va más allá del virtuosismo, los solos dialogan con los riffs, hay una narrativa interna y un espíritu ochentero muy marcado en la velocidad y el ataque, reivindicando la naturaleza visceral del thrash desde su origen.
El tramo central arranca con “Puppet Parade”, uno de los cortes conceptualmente más interesantes del disco, que me ha llamado tanto la atención como en su día lo hizo “Die Dead Enough” en The System Has Failed (2004). Mustaine regresa a sus obsesiones habituales, la manipulación, el poder y el control envueltas en un estribillo irónicamente pegadizo, casi burlón, como si señalara el absurdo del circo político y mediático actual. “Another Bad Day” conecta con la etapa más melódica de la banda, recordando la sombra de Youthanasia.
En el cierre con “The Last Note” asume sin rodeos el final del camino y repasa la gloria, los sacrificios y los pactos sellados a lo largo de la historia de Megadeth y se despide con la mirada firme. Se va como siempre ha sido: incómodo, orgulloso y peligrosamente honesto. Ojalá poder comprobarlo en directo en esta larga gira de despedida, si la salud se lo permite, porque es ahí donde la banda siempre ha terminado de decir lo que los discos solo insinúan.
Como bonus track aparece “Ride the Lightning”, abordada desde una lectura autobiográfica. Mustaine no la entiende como un simple «cover», sino como la recuperación de una canción que ayudó a escribir para cerrar un ciclo personal y musical en Megadeth. La versión se acelera ligeramente y refuerza algunos pasajes para actualizarse, aunque esa producción tan limpia diluye parte del caos que definía el espíritu original del tema. En conjunto, “Ride the Lightning” y “The Last Note” dialogan entre origen y final, una mira al punto de partida, la otra asume el cierre con plena conciencia histórica.
En conclusión…un disco bastante digno. Gracias Mr Mustaine.
Temas:
1.Tipping Point
2.I Don’t Care
3.Hey, God?!
4.Let There Be Shred
5.Puppet Parade
6.Another Bad Day
7.Made to Kill
8.Obey the Call
9.I Am War
10.The Last Note
11.Ride The Lightning (bonus track – versión de Metallica)
