
Discográfica:
DGC Records
Fecha de edición:
21 de Septiembre de 1993
Componentes:
Kurt Cobain: Voz principal, guitarra.
Krist Novoselic: Bajo, coros.
Dave Grohl: Batería, coros
Si Nevermind fue el terremoto, In Utero fue la grieta que quedó después. Desgraciadamente, apenas seis meses más tarde, el ruido de este extraordinario disco quedaría ensordecido por el estruendo de la escopeta con la que Kurt Cobain decidió poner punto final a su vida.
Publicado en septiembre de 1993, In Utero es el tercer y último álbum de estudio de Nirvana y para muchos (entre los cuales me encuentro), su obra más honesta, cruda y desafiante. Si Nevermind había convertido al grupo en un fenómeno global casi en contra de su voluntad, In Utero fue la respuesta directa de la banda —especialmente de Kurt Cobain— a esa fama repentina, a la presión de la industria y a la incomodidad de sentirse malinterpretados. Lejos de repetir la fórmula accesible de su disco anterior, Nirvana decidió grabar un álbum áspero, incómodo y emocionalmente desnudo, aún a riesgo de alienar a parte del público masivo que habían ganado.
Tras el éxito monumental de Nevermind, la banda tenía libertad total por parte de Geffen Records, pero también una enorme expectativa sobre sus cabezas. Cobain estaba decidido a evitar cualquier sonido “demasiado limpio” o comercial, motivo por el cual el grupo escogió como productor a Steve Albini, conocido por su trabajo con Pixies, Shellac, The Breeders o PJ Harvey, y famoso por su ética anti-industria y su predilección por el sonido crudo y directo.
La grabación se realizó en febrero de 1993 en los Pachyderm Studios, en Minnesota, un estudio aislado y rodeado de gélidos bosques nevados en esa época del año. El entorno ayudó a la banda a concentrarse y a desconectarse del ruido mediático. El disco se grabó en apenas dos semanas, utilizando en su mayoría tomas casi en vivo, con escasas sobre-grabaciones. Albini colocó los micrófonos a distancia, captando la resonancia real de la sala, lo cual dio como resultado un sonido seco, abrasivo y muy físico. La batería de Dave Grohl, grabada a través de treinta micrófonos, suena enorme y cavernosa, el bajo de Krist Novoselic está más presente que nunca y la guitarra de Cobain es deliberadamente disonante. El productor estableció una política estricta de no permitir la presencia de personas que no perteneciesen a la banda, con la excepción del técnico Bob Weston y su novia, la cual se ocupó de las necesidades alimentarias de los presentes. No hubo apenas interferencias, salvo un día en que Courtney Love se presentó en el estudio y —según declaraciones de la novia de Weston— tras escuchar algunas muestras criticó el trabajo de Cobain, creando un momento de tensión entre los protagonistas. Pero salvo esta excepción, las sesiones transcurrieron intensivamente desde el mediodía hasta la madrugada, con pequeños descansos para comer y cenar.
Una vez terminadas las grabaciones, pese a que los miembros Nirvana, habían quedado supuestamente —hay declaraciones contradictorias— satisfechos con el resultado, los directivos de Geffen Records entraron en pánico al escuchar las primeras mezclas. Consideraban que el álbum era demasiado ruidoso, poco accesible y sin sencillos claros. Hubo presiones para remezclar algunas canciones, especialmente “Heart-Shaped Box” y “All Apologies” con el fin de convertirlas en dos singles promocionales.
Tras varias disputas, finalmente se llegó a un acuerdo: Scott Litt, productor conocido por su trabajo con R.E.M., fue llamado para remezclar esas dos canciones (y también Pennyroyal Tea) con un sonido ligeramente más pulido, aunque sin traicionar del todo la intención original. Toda esta polémica golpeó duramente el ánimo de Cobain, el cual se sintió nuevamente atrapado entre su intención de crear arte, las demandas de la industria y las necesidades del grupo, conformando una tensión que se siente también en el disco. Empero, pese a que en la época de la grabación de In Utero la dinámica interna de Nirvana era compleja, también era muy creativa.
Kurt Cobain estaba en un momento emocional frágil: lidiaba con dolores crónicos, la adicción a la heroína, la presión de la fama y el reciente nacimiento de su hija, Frances Bean. Muchas letras reflejan ansiedad, culpa, rabia y una obsesión con el cuerpo, la enfermedad y la paternidad/maternidad. Por su parte, Krist Novoselic actuó a menudo como mediador. Su bajo tiene un rol más melódico y visible en el disco, y su relación con Cobain, aunque tensa a veces, seguía siendo profundamente cercana.
Finalmente, Dave Grohl consolidó su lugar como una fuerza creativa clave. Su batería es protagonista absoluta: agresiva, precisa y explosiva. Aunque Cobain seguía controlando la visión general, Grohl aportó la energía y estabilidad que el grupo necesitaba.
Y es que a pesar de las tensiones personales, musicalmente, Nirvana era en 1993 una banda muy bien sincronizada que había ganado en eficacia y veteranía, cualidades que Steve Albini reconoció y aprovechó, capturándolas en plena efervescencia.
Huelga decir que Albini siempre ha rechazado el término “productor”, considerándose a si mismo como un ingeniero de grabación. Su filosofía era plasmar el sonido de la banda tal como era, sin adornos ni aderezos. No intentó suavizar a Nirvana ni guiarlos hacia el éxito comercial. Al contrario: potenció su lado más incómodo, lo que en un primer momento convirtió a In Utero en un disco maldito para la popularidad de la banda que encabezaba las listas de ventas de casi todo el mundo. Afortunadamente, con el tiempo, In Utero recibió la atención que realmente merecía, celebrándose también la aportación de Albini, a pesar de su contradictoria relación con el proyecto.
Tras repasar todo el contexto, comenzamos a escuchar el disco que abre con “Serve the Servants”: una pista protagonizada por un riff distorsionado y una letra que aborda la conflictiva relación de Cobain con su padre y con la fama. La frase “That legendary divorce is such a bore” marca el tono: ironía, cansancio y confrontación.
Seguimos con “Scentless Apprentice”, cuya letra está inspirada en la novela “El perfume” de Patrick Süskind. Esta es una de las canciones más agresivas del álbum, con un riff de guitarra muy primitivo y una batería demoledora, mostrando el lado más violento y obsesivo de Nirvana.
Con “Heart-Shaped Box” llegamos al sencillo más reconocido del disco. Mezcolanza de melodía y oscuridad, tanto la letra como el polémico videoclip dirigido por Anton Corbijn, que muestra surrealistas imágenes de fetos, una niña con un traje del Ku Klux Klan o un anciano crucificado, evoca muchas referencias al cuerpo y al dolor. La dinámica suave-verso / explosión-estribillo clásica de Nirvana brilla intensamente, pero con un tono mucho más retorcido. Después pasamos a los ensortijados acordes de “Rape Me”. Polémica desde su título, esta canción es una denuncia contra la violencia sexual y también una metáfora sobre la invasión mediática. Musicalmente simple, casi punk y deliberadamente controversial.
También “Frances Farmer Will Have Her Revenge on Seattle” es un tema caótico, muy ruidoso, dedicado a la actriz Frances Farmer, ejemplificando la destrucción de la persona a manos de la industria y la sociedad. Reflejando la paranoia y la rabia que tanto obsesionaba a Cobain. A modo de descanso sensorial, “Dumb” es una de las canciones más melancólicas del disco: habla sobre la falsa felicidad y la desconexión emocional. El violoncelo que grabó Kera Schaley aportó un aire aún más afligido y frágil a la canción. “Very Ape” vuelve a la senda corta, ruidosa y sarcástica. Es casi un estallido de frustración sobre la ignorancia y la incomunicación. Al igual que la extrema y disonante “Milk It”, donde las letras son abstractas y grotescas, llenas de imágenes corporales. Ambas representan el rechazo a todo lo convencional.
Después, vuelve la fragilidad con “Pennyroyal Tea”, una canción acústica en esencia, aunque grabada con banda completa, que habla de enfermedad, depresión y auto-medicación. Contiene una de las letras más personales de Cobain. “Radio Friendly Unit Shifter” es un ataque directo al formato comercial y a la industria musical, mientras que “Tourette’s” es un corte caótico y casi ininteligible, que refleja el gusto de Cobain por el ruido puro y la liberación vocal. Finalmente, “All Apologies” cierra el disco de la mejor manera posible, con un tono resignado y casi sereno., hablando de culpa, aceptación y agotamiento emocional. Muchos la interpretan como una despedida involuntaria.
Una de las canciones inicialmente previstas para integrar el álbum “I Hate Myself and Want to Die” fue finalmente suprimida de la lista, al considerar Cobain que había demasiadas canciones ruidosas. Otras pistas grabadas en aquellas mismas sesiones y añadidas en ediciones posteriores fueron “Gallons of Rubbing Alcohol Flow Through the Strip”, “Marigold”, “Sappy” y “Moist Vagina”.
Conclusión
In Utero no es un disco cómodo, ni pretende serlo. Es un álbum honesto hasta el dolor, grabado por una banda que se resistía a convertirse en una caricatura de sí misma. Con el tiempo, ha sido reivindicado como la obra más auténtica de Nirvana, un documento emocional y sonoro que captura a la banda en su punto más humano y vulnerable. Si Nevermind fue el terremoto, In Utero fue la grieta que quedó después. Desgraciadamente, apenas seis meses más tarde, el ruido de este extraordinario disco quedaría ensordecido por el estruendo de la escopeta con la que Kurt Cobain decidió poner punto final a su vida.
Texto: Aitor Marcet
Temas:
«Serve the Servants»
«Scentless Apprentice»
«Heart-Shaped Box»
«Rape Me»
«Frances Farmer Will Have Her» «Revenge On Seattle»
«Dumb»
«Very Ape»
«Milk It»
«Pennyroyal Tea»
«Radio Friendly Unit Shifter»
«Tourette’s»
«All Apologies»
