
Discográfica:
Inertial Music
Fecha de edición:
15 de mayo de 2026
Componentes:
Ivan David Amaya – Guitarra/Voz
Redd Reddington – Batería/Percusión
Duncan Arkley – Bajo/Coros
Neil McLaughlin – Guitarra
La primera vez que vi a Opensight fue en el Z! Live de 2025 y os aseguro que, a la hora de llamar la atención, no les ganaba casi nadie. Entre tanta banda intentando sonar más pesada, más técnica o más extrema que la anterior, ellos aparecieron con una propuesta rarísima y tremendamente personal con guitarras con aire de thriller setentero, atmósferas cinematográficas, wah-wah, una oscuridad elegante y una sensación constante de estar viendo algo que no terminabas de ubicar del todo, pero que funcionaba. Pero bueno, aquí hemos venido a hablar de un gran disco.
The Outfit no suena como el típico álbum de una banda que acaba de encontrar una fórmula y quiere explotarla al máximo, al contrario. Este redondo es el resultado de muchos años afinando ideas. Desde aquellas primeras demos de principios de los dos mil hasta Mondo Fiction en 2022, Opensight llevaba tiempo construyendo un lenguaje muy concreto que encontrarás en pocas bandas.
El núcleo sigue estando en manos de Ivan David Amaya, cuya voz, guitarras y teclados sostienen gran parte de la identidad del álbum. Neil McLaughlin aporta ese punto melódico y elegante desde la guitarra solista, mientras Duncan Arkley y Redd Reddington hacen muchísimo más de lo que parece desde bajo y batería. Hay una cantidad enorme de detalles repartidos por toda la mezcla, aunque lo interesante es que todo parece colocado con muchísimo control y sentido.
The Outfit
La apertura con “Procesión de La Muerte” me parece una mezcla curiosísima entre imaginario western y sensación de madrugá sevillana. Evidentemente está ahí toda la influencia de Morricone y ese aire de duelo funerario cinematográfico que la propia banda reconoce, con las trompetas y la percusión marcando el paso. Esta banda entiende muy bien el poder que tiene una buena entrada.
“Killer Outfit” fue uno de los singles adelanto. Sobre el papel tiene muchos elementos, riffs dramáticos, guitarras wah-wah inspiradas en cine criminal japonés de los sesenta y una temática bastante explícita sobre identidad y magnetismo personal. Hay mucho mérito en cómo Duncan Arkley utiliza el bajo para reforzar melodías. Y algo parecido ocurre con Redd Reddington, cuya batería rara vez cae en automatismos. Siempre parece estar empujando ligeramente las canciones hacia delante.
“In Plain Sight” se mueve al principio con muchísima elegancia, casi como una banda sonora de espionaje setentera. Parece avanzar despacio, como escondiendo algo, hasta que termina explotando en un desarrollo mucho más melódico y abierto donde el hard rock empieza a ganar espacio. Luego llega “Defying Eye”, el riff principal tiene más agresividad que cualquier otra cosa anterior. Las guitarras que aparecen en la sección intermedia rompen muy bien con la dureza de los riffs principales y le dan al tema un aire de western oscuro y crepuscular. “Iris (I Rise)” tiene un riff inspirado en bandas sonoras giallo italianas le da una sensación extraña, elegante y ligeramente enfermiza. Es uno de esos momentos donde Ivan entiende perfectamente lo que pide la canción. No fuerza un gran momento épico ni intenta adueñarse del paisaje sonoro; avanza junto a él, casi como una sombra atravesando un pueblo vacío al anochecer.
Y aquí esta mi favorita del álbum, “Broken Vow”. En lo musical, la canción deja una melancolía extraña flotando entre las guitarras y los teclados escondidos detrás de la mezcla, como ecos perdidos en un pueblo vacío. Tiene ese algo para mí. «Mantra” se adentra más en un territorio desconocido. La estructura repetitiva y la percusión tribal avanzan con calma como una procesión perdida atravesando el desierto. El tema consigue mantenerse hipnótico sin apenas moverse en apariencia; pequeños cambios van apareciendo bajo la superficie como marcas recientes sobre caminos olvidados. Esa sensación desemboca de forma natural en “The Director’s Curse”, una pieza que parece el instante exacto en que la realidad empieza a doblarse ligeramente. No funciona como un simple interludio, más bien parece una grieta abierta en mitad del álbum, y cada sonido dentro de ella tiene peso propio.
«Final Cut” deja una de las imágenes sonoras más ricas del álbum. Las guitarras se superponen con un groove casi funky que entra y se desvanece. “Heist” introduce texturas distintas, órganos, theremin, armonías muy abiertas, y aun así sigue sonando completamente integrada dentro del conjunto. Cómo suena el bajo en este tema, ¡que barbaridad!
Cierran con “Delusion”, una canción atravesada por la melancolía. La pérdida de identidad aparece flotando entre las guitarras y la voz, mientras los solos improvisados del final parecen buscar algo que ya no existe, hasta que el álbum simplemente se desintegra lentamente.
Cuanto más tiempo pasas dentro de The Outfit, más difícil resulta volver a salir de él. No puedes perdértelo…
Temas:
1. Procesion De La Muerte
2. Killer Outfit
3. In Plain Sight
4. Defying Eye
5. Iris ( I Rise)
6. Broken Vow
7. Mantra
8. The Directors Curse
9. Final Cut
10. Heist
11. Delusion
