Bandas: Rage – Rook Road – Wasteland Clan
Lugar: Santana 27, Bilbao – 21 de marzo de 2026
Fotos: Juan Ramón Felipe
Hasta el final de los tiempos
Llegó la noche de celebrar el 40 aniversario de Rage en Bilbao, no sin cierta confusión entre prensa y asistentes en cuanto a la zona donde se iba a celebrar el evento. Cambio de última hora de la Blue a la Gold de la Santana, que tal y como nos confirmaron responsables del recinto al final del evento, un error de producción por parte de los promotores les llevó a reservar el espacio más reducido de la sala, algo inviable para la celebración del show.
Wasteland Clan
Wasteland Clan fueron los encargados de abrir la noche con su particular propuesta de metal postapocalíptico, soltando desde el primer momento un directo crudo y al grano. Llegados desde Alemania y con una estética muy en línea con lo que cuentan en sus temas, se movieron entre el heavy y el thrash, dejando también espacio para pasajes más cercanos al death melódico.
Jessabell Blake lleva el protagonismo, tanto por la voz como por su forma de plantarse ante el público. La banda se completa con Scorpion216 a la guitarra, Smoky 616 a la batería, Stormrider al bajo y un llamativo Mashl J. Morningstar, guitarrista enmascarado
El arranque con “Unleash the Demon” y “Jekyll And Hide” puso el listón alto. También presentaron su nuevo álbum. No queremos pasar por alto el alegato de la vocalista, en primera persona, frente a la violencia de género, y dando paso al final del set con temas que llaman a la unión del público como “United in Metal”





Rook Road
Rook Road entró en escena con una propuesta distinta, rompiendo un poco con la línea más dura de la noche. Un respiro que se agradeció antes de volver a subir revoluciones.
El quinteto llegó liderado por Patrik Jost a la voz, con Uwe Angel a la guitarra y también en tareas vocales. Hannes Luy al órgano aportó ese punto de color, mientras que Christian Conrad, siempre sonriente al bajo, disfrutó cada momento. A la batería, Thomas Luther Pistone se encargó de sostener el ritmo del conjunto.
La voz de Jost fue alternando entre el hard rock más clásico y partes algo más progresivas, y la respuesta del público acompañó. Uwe estuvo constante a su lado mientras sonaban temas como “Heart of the Sea”, “Killing the Giant” o “World of Betrayal”.



Rage
Tras un nuevo cambio de backline, fundido a negro y sonó la intro. Rage aparecía en escena celebrando sus 40 años y desde el primer momento se notó que venían a por todas.

Peavy Wagner sigue siendo el hilo conductor de la banda, acompañado por la contundencia de Maniatopoulos, ya veterano en la formación, y por la vitalidad de Jean Bormann, que se mueve por todo el escenario sin parar. Iba como un vendaval de lado a lado, riffs, solos, coros y guturales…de los músicos más completos que han pasado por la sala, pese a su juventud.
“Innovation” dio inicio al show, tema de su último disco publicado en 2025, A New World Rising. Después llegaron “Under a Black Crown” y un primer recordatorio de lo que son capaces con “Nevermore”.
El show seguía adelante y Wagner dejaba ver que su voz sigue en plena forma a pesar del paso del tiempo, sosteniendo el tipo mientras sonaban “Until I Die”, “Days of December” y “A New Land”, con el frontman haciendo alusión a los conquistadores españoles. A partir de ahí, el ritmo empezó a subir con “Solitary Man” y “Refuge”. La banda apostó por mantener la cercanía con un público cada vez más implicado, que respondió a cada propuesta. “Fire in Your Eyes” y “Price of War” dejaron ver bien los distintos registros del grupo.
El concierto estaba en su mejor momento, con la banda a pleno rendimiento y el público volcado. En primera fila, algunos se giraron para corear “End of All Days”, “Back in Time”, “Sent by the Devil” y “Higher Than the Sky”, con los que se cerró este bloque.
Quedaban todavía tres temas para los bises. La banda se retiró brevemente, la sala quedó a oscuras y, al volver, todo se tiñó de rojo. La intro de “Freedom” marcó el regreso y el público lo celebró con un grito conjunto. “Straight to Hell” abrió el desenlace antes del cierre con “Don’t Fear the Winter”.
Peter Wagner no tiene nada que demostrar a estas alturas, pero sigue haciéndolo, con una voz que se mantiene y una presencia firme. Maniatopoulos está más que asentado en la formación y ayuda a mantener la contundencia del grupo; y qué decir del joven Bormann, un auténtico soplo de “aire fresco” que dinamiza la actuación de la banda con su actitud. Que no pare la máquina de Rage.


