Coronas torcidas, tachuelas y mala leche navideña: los Reyes Magos aterrizan en Metal Hammer para reventar el tópico. Entre camellos “undercover”, pullas a Papá Noel y promesas de un 2026 más ruidoso, confiesan su verdadera misión: colarse sin ser vistos y cerrar la entrevista a golpe de «Whiskey in the Jar» homenajeando a Phil Lynott.
Días atrás contamos con la presencia de San Nicolás to fibrao, su pareja y tres elfos. Hoy contamos con los otros tres protagonistas de la fiestas de navidad, si bien tienen un protagonismo menor, o no.

Hoy con nosotros los tres reyes, que solo aparecen en el Evangelio de Mateo 2:1–12: que habla de unos “magos de Oriente” que siguen a una “estrella”, llegan a Jerusalén, preguntan por el “rey de los judíos”, visitan a Jesús y le ofrecen oro, incienso y mirra. Mateo no dice que fueran reyes, no da sus nombres y no especifica cuántos eran.
Esa parte viene después por tradición. Los nombres Melchor, Gaspar y Baltasar aparecen siglos después en la tradición cristiana (no en Mateo) y se consolidan en la Edad Media; hay testimonios artísticos tempranos (por ejemplo, mosaicos de Rávena) y referencias históricas posteriores. Ricard -Vamos a ver: si una noche os sentaseis con Bukowski, Kingsley Amis, Hitchens, Sartre o Thomas, y os preguntan por vuestro ‘negociado’… ¿no os dejan en evidencia? Históricamente ni se sabe si fuisteis tres y solo lo petáis de verdad en España, Latinoamérica y algún rincón de Europa… Vamos que el negociado no os va muy bien ¿no sois, básicamente, unos impostores con corona?

Gaspar: Ellos no serían tan cutres como tú lo pintas. Hitchens te diría: ‘tu argumento es flojo, estás mezclando popularidad con verdad’. Sartre te diría: ‘estás intentando escapar del significado refugiándote en el dato’. Y Amis te llamaría pesado, pero con buena gramática. “Y lo de ‘solo lo petáis’… mira, colega: decir ‘solo’ cuando hablas de España y Latinoamérica es como decir ‘solo’ cuando hablas de una vida entera. Se nota que mides las cosas por tendencia y no por huella, eres un puto paleto.
Ricard: Vale. Entonces, en una frase: ¿sois historia o sois marketing con corona y eso del oro incienso y mirra que es?
Melchor: “Somos un símbolo con raíces antiguas y tradición acumulada; el marketing vino después a ponerse la medalla.”
Gaspar: “Historia no sé, pero marketing no: si lo fuera, no trabajaríamos en enero, campeón.”
Baltasar: “Somos lo que pasa cuando la gente decide que una noche vale más que tu cinismo.”
Melchor : Que coño oro, incienso y mirra … tortilla patatas, calimocho y una de soberano
Ricard: Vale hace poco estuvo aquí Papa Noel y dijo que sois “desgaste”, dice que llegáis tarde, os lleváis el mérito, vais de elegantes con camello de renting y que si Melchor va con dembow os cae carbón de antracita con Autotune. Y Mamá Noel remata: “Reyes + reggaetón = apagón moral”. ¿Qué respondéis?
Melchor: (Se coloca la corona como quien se coloca el argumento)
Papá Noel habla como un producto con departamento de comunicación: mucha metáfora y poco descanso. Le entiendo: vivir en campaña desde noviembre tiene que dejarte el alma en modo Black Friday.” Lo de llegar tarde… me fascina que un señor que entra en casas ajenas por la chimenea venga a dar lecciones de puntualidad. La Epifanía es el 6 de enero, no ‘cuando a ti te conviene cerrar trimestre’. Y sobre el reggaetón: no me escandaliza, me aburre. Pero el ‘apagón moral’ de Mamá Noel… con todo el respeto: si tu moral se va al suelo por un ritmo, lo que tienes no es moral: es fragilidad con delantal, además mejor que me calle… en un Plutón verbenero.
Gaspar añade : Mira, Santa, lo del ‘desgaste’ te lo compro: estás reventado porque te explotan desde septiembre. Eso no es magia: eso es explotación con purpurina ¿Que nos llevamos el mérito? Hermano… tú te quedas con diciembre enterito. Luego vienes a llorar por una noche en enero. Eso no es desgaste: eso es avaricia con barba. Y lo del camello de renting… sí, claro. ¿Y tus renos qué son? ¿Autónomos con convenio? Venga, no me hagas reír, que se me cae el incienso.”
Baltasar: Amplificador que no explota… pues mira, Santa, tú eres más bien un altavoz que no se calla. Estás en todas partes, y encima te molesta que exista alguien más. Y Mamá Noel diciendo apagón moral… señora, con respeto: apagón moral es juzgar a tres tíos por una playlists mientras el mundo arde. Si quiere riffs, le mando riffs; si quiere ética, que empiece por no repartir sermones con voz de sargento…
Y cerrando el tema los tres, con sonrisa peligrosa, nos dicen: ¿Santa ya sabes que esta haciendo tu Mama Noel con los Elfos? Pues mira estas fotos y lo veras…


Afirman y se ríen (los tres) … Y ahora que so payaso !!, ya ves nuestros camellos que trabajan de infiltrados han conseguido estas fotos.

Ricard: Uff esto será duro de digerir para Papá Noel … voy a llamar por el teléfono de aludidos…
Ricard: Bueno, bueno Santa está muy rebotado… mientras hablemos de que nos deparara este años 2026 en el mundo del Heavy Metal, que esperáis que pase.
Melchor: “Para 2026 lo casi seguro es: Megadeth huele a última vuelta, Metallica sigue con M72 en Europa, Maiden viene fuerte, y los grandes (Download, Hellfest, Wacken, Graspop, Resu, Rock Imperium y Zlive) van a reventar. Mas Judas Priest y muchas otras viejas glorias como nosotros que pasaran una vez mas por España. Todo esto… de incógnito.”
Gaspar: “Lo que esperamos: año de giras-evento, festivales más extremos en identidad (nicho vs macro), y el metal moderno (Core/Deathcore/Hardcore) mordiendo escenarios grandes. También habrá movida por IA y lo ‘humano’ en lo creativo. Nosotros, callados, incógnitos, en primera fila.”
Baltasar: “Lo que queremos: discos cortos y asesinos, teloneros que te destrocen el cuello antes del cabeza, y menos debate de ‘qué es metal’ y más ‘¿te voló la cara o no?’. Si ves a tres tipos con gafas a medianoche… no somos nosotros.”
Ricard : Se rumorea que este año vais a ir de incógnito a festivales de heavy/metal “pequeños pero matones”. ¿Es verdad o es otro cuento de enero?
Melchor: Es verdad. Iremos de incógnito, pero por un motivo sencillo: respeto. Estos festivales no van de foto ni de protocolo; van de música, de escena y de gente que lo monta con las manos. Si aparecemos “en modo realeza”, contaminamos el ambiente.
Gaspar: Exacto. Incógnito significa “sin dar la nota”. Ir cómo va la peña: a escuchar, a cantar y a no convertir el bolo en circo.
Baltasar: Y porque ahí está la magia real: entrada gratis, barra honesta, cercanía, comunidad. Es la escena funcionando sin filtros.
Ricard: Definidlo sin poesía: ¿qué es un festival “pequeño pero matón”?
Melchor: Un festival que, sin presupuesto de gigante, tiene identidad y hace comunidad: comunidad o asociación heavy ciudad o pueblo implicado, organización de escena y un público que sabe a lo que va.
Gaspar: Uno donde el metal no posa: curra. Y el público canta más alto que el PA.
Baltasar: Uno que descubres una vez y ya repites, porque no es “evento”: es tradición.
Ricard: Decís “muchos como estos”. ¿Cuáles son exactamente esos festivales a los que os vais a infiltrar?
Melchor: Tenemos una lista muy concreta, y sí: los conocemos por nombre.
Zurbarán Rock Burgos, Ripollet Rock Festival (Ripollet, Barcelona, Can Mercader Festival (Cornellà, Barcelona): parque, dos escenarios, rollo hermandad y familia-metal. Kabiefest (Santurtzi, Bizkaia): hecho por fans, gratis y con mala leche de la buena (la de escena), Atalaya Rock (Pozal de Gallinas, Valladolid): pueblo que ruge, cero postureo, público que empuja, La Vega Rock con su festival Viking – Sevilla (brutal), Bodega Rock (Hornillos de Eresma, Valladolid): clásico de agosto, sabor a carretera y comunidad. Rockvera Fest (Corvera de Asturias): veteranía astur, entrada gratuita y plan de “bandas + sidra”. Kanekas Metal Fest (Cangas do Morrazo, Pontevedra): metal junto al mar, energía gallega y ambiente de verdad. Valdorrock (Valdorros, Burgos): heavy rural pionero, pueblo implicado, cultura en formato músculo, Metal Fox en la provincia de Castelló…
Ricard: ¿Qué os atrae de esa liga, por encima del circuito grande?
Melchor: La verdad. No son un festival “sobre” música: es música que sostiene un lugar y una comunidad.
Gaspar: La falta de postureo. Nadie va a “salir”; van a estar.
Baltasar: Y la accesibilidad. Cuando un chaval puede entrar gratis o pagando muy poco y salir con una banda nueva en la cabeza, eso es cultura funcionando.
Ricard ¿Y lo de ir de incógnito es postureo inverso? ¿O hay algo más?
Melchor: Hay una idea simple: en estos espacios el protagonismo lo tienen las bandas y la gente, no los símbolos.
Gaspar: Además, si nos reconocen, empiezan las bromas, las fotos, el “di algo”. Y nosotros venimos a escuchar, no a hacer show.
Baltasar: Incógnito no es esconderse: es no estorbar.
Ricard: Si alguien os pilla en uno de estos festivales… ¿qué hacéis?
Melchor: Negar con educación.
Gaspar: Pedir que bajen el flash y suban el volumen.
Baltasar: Y dar el único “regalo” que cuenta allí: “apoya el festival, comparte el cartel, respeta a las bandas… y guarda el móvil un rato”.
Cierre (los tres): Iremos de incógnito porque estos festivales no necesitan reyes. Necesitan escena.
Ricard: Trump lo sigue petando con sus Schwarzenegger, Statham, Van Damm, Chuck Norris… Qué os ha parecido la foto de Kiss y Stallone con Trump?
Melchor: Nos ha parecido una foto muy 2025: KISS en la Casa Blanca por los Kennedy Center Honors, con Trump repartiendo medallas. Surrealista, pero de acto oficial, no de ‘nos hemos hecho colegas’. Y sí: iremos a comentarla… de incógnito.
Gaspar: “Lo más llamativo es el contraste: KISS (o parte de la banda) había criticado a Trump en el pasado, y aun así acaban en la foto del homenaje. A nosotros nos suena a: ‘la institución premia el legado’ y cada uno traga lo suyo. Incógnitos, pero con ceja levantada.
Baltasar: “Como imagen rockera: potente. Como momento metalero: raro. Nosotros lo resumimos así: medalla para la historia, meme para internet. Y luego al festival pequeño… de incógnito.”
En ese preciso momento, la puerta del set se abre como si la hubiera empujado un reno con mala hostia. Papá Noel entra en tromba, rojo de cara, el gorro torcido, la barba temblándole de pura rabia y de puro drama.

—“¡Cabrones! ¿Cómo que mi pareja me pone los cuernos con los elfos?” —escupe, señalando a los tres como si acabaran de robarle la Navidad y la autoestima a la vez. Hay un segundo de silencio. De esos que suenan.
Melchor (se ajusta la corona con paciencia de profesor que ha visto demasiadas excusas). “Santa… respira. Eso no es una acusación: es una novela mala con capítulos cortos. Y tú ahora mismo estás escribiendo el peor.”
Gaspar: levanta una ceja, con esa cara de “te voy a decir la verdad pero sin acariciarte el ego”.“Mira, gordo… los elfos trabajan, montan, cosen, empaquetan. Si encima les metes culebrón, lo único que vas a conseguir es que pidan convenio y terapeuta.”
Baltasar: (se levanta sin prisa, pero con esa calma peligrosa del que sabe parar una pelea sin despeinarse). “Y si vienes aquí a llamarnos cabrones, por lo menos trae pruebas, ¿no? Porque ahora mismo suena a que te has comido tres titulares y te has bebido cuatro dudas.”
Papá Noel abre la boca para seguir, pero no le sale. Se le atraganta la mezcla rara de celos, cansancio y orgullo herido. Y ahí, justo ahí, los Reyes hacen lo inesperado: se acercan.
Primero Melchor, como quien desmonta una bomba con ternura y sarcasmo. Luego Gaspar, con un abrazo de hermano mayor que no lo admite. Y finalmente Baltasar, que lo aprieta fuerte, como si le dijera sin palabras: “Ya vale, hombre.”
Papá Noel se queda rígido un instante… y luego se desinfla. Literalmente. Como un globo que era muy chulo hasta que alguien le pincha la inseguridad.
Melchor le habla al oído, suave pero con cuchillito:
—“Va, tonto. No te hagas el remolón. Lo tuyo no es gritar: lo tuyo es repartir.”
Gaspar le da un toque en la espalda:
—“Y si te han metido esa idea en la cabeza, mañana la desmontas con calma. Hoy toca otra cosa.”
Baltasar sonríe, ya en modo calle:
—“Vente con nosotros esta noche. Sin guerra, sin drama. Solo música, gente y un poco de verdad.”
Papá Noel traga saliva, mira al suelo, mira a cámara… y por primera vez en siglos parece un tipo normal, no un icono.
—“¿Y… qué hago yo ahí?”
Melchor responde con solemnidad falsa, de la buena:
—“Lo mismo que nosotros: pasar desapercibido y no arruinar el ambiente con tu ego.”
Gaspar remata:
—“Te pones una sudadera negra, te quitas el gorro ese, y nadie te reconoce. Bueno… igual por la barba.”
Baltasar le guiña un ojo:
—“Si te preguntan, dices que eres técnico de luces. Y ya.”

Papá Noel suelta una risa corta, casi vergonzosa. Se limpia los ojos como si fuera sudor. Luego se coloca el gorro… y, por primera vez, se lo quita.
—“Vale… pero si ponen reggaetón, me voy.”
Los tres Reyes se miran.
Melchor: “Trato.”
Gaspar: “Pero si suena un riff…”
Baltasar: “…te vemos en el pogo, Santa.”
Y así, como quien firma la paz con un abrazo y una promesa ridícula, los cuatro salen del set: tres coronas, una barba, cero orgullo y una noche por delante.
Ricard : Para finalizar que tema dedicáis a vuestros lectores
Nos despedimos con ‘Whiskey in the Jar’… y que suene como tiene que sonar, porque va dedicada a Phil Lynott. 40 años ya desde el 4 de enero de 1986 en que nos dejó. Os dejamos con este video grabado en la BBC en Top Of The Pops en 1973.

