Bandas: Rise of the Northstar + Get The Shot + Half Me
Lugar: Santana 27, Bilbao – 12 de noviembre de 2025
Texto y fotos: Oiane Díaz
Hace escasamente un año y medio, allá por abril de 2024, Rise of The Northstar, nuestra banda parisina favorita, decidía hacer una visita a nuestro país para presentar su álbum Showdown, que había visto la luz el año anterior. En aquella ocasión, los de Vithia hicieron paradas en cuatro ciudades –Barcelona, Valencia, Madrid y Vitoria–, reventando cada una de las salas en las que tocaron. Este año, nos llevamos una enorme alegría al recibir la noticia de que, dentro de su “Europe Neo Tour 2025”, incluían un par de fechas en Bilbao y Madrid. Esta vez no eran cuatro conciertos pero, con un par teníamos suficiente para quitarnos las ganas de ROTNS, al menos hasta la época estival, en la que los tendremos en festivales como el Alcatraz Open Air.
A las puertas de presentar su lanzamiento más reciente, Chapter 04: Red Falcon Super Battle! Neo Paris War!! el 14 de noviembre, Rise of The Northstar se plantaban en Madrid el día once y se dirigían directamente hacia el norte, a Bilbao, para dejarse la piel sobre el escenario de la sala Santana 27 al día siguiente. Y allí estábamos nosotros para recibirlos junto a Get The Shot y Half Me, banda a la que ya tuvimos ocasión de ver en verano en el Brutal Assault. A pesar de ser un día ‘raro’, miércoles, por eso de tratarse de una jornada entre semana que, habitualmente suele ser sinónimo de una baja asistencia, lo cierto es que vimos un buen puñado de gente esperando para entrar al recinto poco antes de las siete, hora de apertura de puertas.

Una vez en el interior, los asistentes se fueron acercando poco a poco hacia el stage para recibir a Half Me. Los de Hamburgo serían los encargados de dar el pistoletazo de salida a la velada, tarea nunca sencilla. No disponían de mucho tiempo –apenas media hora– para hacer un repaso a su carrera musical que, a lo tonto, pronto llegará a una década. Christopher Zühlke saludó al público y fueron a destajo desde el primer segundo. A pesar de que el sonido no fue todo lo bueno que podía haber sido, los alemanes defendieron en condiciones su metalcore frente a una sala Santana 27 aún no muy llena. Muchos de los asistentes se habían quedado en la zona del merch o tomando una cervecita, dejando la zona delantera de la sala un tanto desangelada.
De todas formas, Half Me pudieron sacar cositas de su único álbum de estudio, Soma, y la gente se quedó contenta con la actuación. Nada mal para ser un miércoles y la primera banda. Sin tiempo para mucho más, había que realizar el cambio de instrumentos para que los canadienses Get The Shot aterrizasen sobre el escenario. Pudimos observar cómo el recinto iba llenándose y algunos comentarios como “yo vengo principalmente a ver a Get The Shot” y es que, los chicos de Quebec, mueven mucho.
Tras la salida de Jean-Philippe Lagacé de la banda tras 16 años siendo la cara principal de GTS, la labor de su nuevo frontman Mathieu Dhani no es nada fácil. Sin embargo, Mathieu ya viene con cierto camino hecho –Dying Suns, First Fragment– y no le tiembla la voz ni un instante al hacerse cargo de una responsabilidad como esta. No se durmieron en los laureles: comenzando súper puntuales con “Dominant Predation”, para las 20:20h, tal y como estaba previsto, sacaron toda la energía que tenían en las entrañas para destruir Bilbao. Un torbellino de brutalidad fue arrasando la Santana 27 en cada tema: “Faith Reaper”, “Divination of Doom” o “Rotting Idols” fueron algunos de los cortes que retumbaron en la sala para alegría de sus seguidores.

No pararon ni un solo momento, especialmente el guitarrista Olivier Roy, enfundado en unos llamativos pantalones a rayas blancos y negros, dando saltos sin parar y moviéndose de un lado a otro del escenario. No hemos mencionado la cuestión de los tres guitarras, algo que, a priori parece innecesario pero que en Get The Shot funciona. Dieron un bolazo, difícil de superar por los protagonistas de la noche. Desde mosh pits hasta wall of deaths, los canadienses dejaron contentos a todos los asistentes. Para cerrar, decidieron utilizar “Deathbound” de su Merciless Destruction como colofón final. No se les puede pedir más.
Tras cuarenta minutos de pura fuerza sobre el escenario y posterior cambio de escenario, nos encontrábamos ante, lo que parecía, una callejuela japonesa. No faltaba de nada: un poste de luz, una máquina expendedora e, incluso, un árbol de cerezo en flor. Detalles cuidadísimos que anunciaban que lo que vendría después iba a ser brutal. Las expectativas estaban muy altas; los dos últimos conciertos de ROTNS –en la vitoriana sala Jimmy Jazz en 2024 y en Graspop en junio de 2025– habían sido espectaculares tanto en sonido como en actitud y, en Bilbao, esperábamos al menos lo mismo.
Sonaba la intro y comenzaba un murmullo de nervios entre los fans. Con los primeros compases de “Neo Paris” la gente ya se volvía loca. Un Vithia, esta vez sin su habitual máscara, se subía al escenario para comenzar el esperadísimo show. La estética manga, un poco venida a menos, ya que actualmente no utilizan los trajes a los que nos tienen acostumbrados, se mantenía a unos niveles más bajos. Una buena acogida con este tema que dio paso a “Showdown”. Y aquí sí. Un tremendo estruendo, mucho mayor que en la anterior canción, daba por comenzada la velada. Con una Santana 27 ahora sí, abarrotada, los seguidores de ROTNS cantaban a pleno pulmón el estribillo de este tema que dio nombre a su anterior trabajo.
Durante los cinco primeros cortes, se colaron los clasicazos “Welcame (Furyo State of Mind)” y la brutal “Here Comes the Boom”. Un poco pronto en nuestra opinión, ya que soltar estos dos bombazos al final del show siempre es garantía de un cierre por todo lo alto. Continuaron con un poco de teatralidad: un apagón de luces y una llamada a un teléfono antiguo dio paso a la también maravillosa “One Love” en la que el público acompañó a los franceses moviendo en alto sus brazos de un lado a otro. “Third Strike” fue otro puntazo y, a partir de ella, el concierto bajó un poco su intensidad al introducir algunos cortes nuevos que, quizás, hubiese estado mejor sustituirlos por otros más añejos como “Samurai Spirit” –o dejar esta para poner la guinda del pastel–. Sea como fuere, nosotros no somos ROTNS y ellos son quienes deciden.



Con el trío “Falcon”, “A.I.R. Max” y “Rise” fueron dejando claro que ya no quedaba mucho. Por supuesto, a lo largo de todos estos sencillos, Vithia, acompañado por sus compañeros de banda, no pararon de un lado para otro del escenario, todo ello aderezado con los habituales bailecitos del frontman. Un calor considerable confirmaba que estaba siendo una buena noche. El público había respondido con numerosos mosh pits durante el show y, al parecer, no estaba dispuesto a parar. No al menos hasta que la banda se despidiese.
Sin saber muy bien de dónde, comenzaron a caer pétalos rosas del techo, como si estuviésemos en Japón en pleno Sakura. ¿Para qué utilizar confeti si pueden usar esto? Pues así debieron de pensar los chicos de Vithia y la verdad es que quedó estupendo. Con “Demonstrating My Saiya Style” y “Again and Again” como no podía ser de otro modo, ROTNS se despidieron de Bilbao para retomar el camino a casa, ya que al día siguiente jugaban en terreno propio: Biarritz. Brutales.

















