Bandas: Rise of the Northstar – Get The Shot – Half Me
Lugar: Sala Mon Live (Madrid) – 11 de noviembre de 2025
Texto: Héctor Sanfer
Fotos: Alacor Producciones
Estamos viviendo una intensa jornada de conciertos este mes de noviembre. En Madrid nos tocaba disfrutar del triplete de bandas: Half Me, Get The Shot y Rise of the Northstar.
La velada arrancó con los alemanes de Half Me, que saltaron al escenario con una claridad de intenciones inmediata: riffs potentes, agresividad en cada nota y un sonido que combina el metalcore con atisbos de nu-metal moderno. En las primeras canciones ya comenzaron a calentar una sala que aún se percibía tibia insistiendo con los breakdowns y estribillos que hacían calentar motores entre el público.
Un potente aperitivo de lo que íbamos a presenciar momento después, creando una atmósfera más que poderosa para allanar el terreno a la tormenta y cañonazos que iban a desatar los canadienses Get The Shot, quienes tomaron las riendas con un sonido que no dejó indiferente a nadie, gracias a una cruda mezcla de hardcore y thrash que sumió a la sala en pogos, circle pits y gente saltando del escenario, caldeando el ambiente de inmediato..

Su actual vocalista, Olivier Roy, dominó la sala en su primera visita a Europa con temas como «Dominant Predation» o «Blackened Sun», llevando al público hasta el punto más álgido de exaltación y demostrando un completo dominio del escenario. Junto al resto de la banda, logró hacer vibrar cada centímetro de la sala. Una actuación eléctrica, con unos juegos de luces que por momentos sumían al público en las tinieblas más profundas, haciéndolo saltar con los fogonazos que acompañaban cada golpe de batería de Sébastien Lalonde-Ricordi y cada nota de la guitarra y el bajo de Tom Chiasson y Dan Fischer Roberge.
Pero, sin duda, llegó el momento de la noche que todos esperábamos cuando Rise of the Northstar tomó las tablas al asalto, en un ambiente impregnado de gasolina que, al primer acorde, hizo estallar una sala abarrotada en un completo éxtasis. Con su intro dejaron entrever al público lo que se avecinaba y cuando arrancó “Neo Paris” no hubo vuelta atrás. De repente el público se multiplicó coreando y sintiendo cada tema como suyo. Sin duda son una banda que domina el escenario y Vithia demostró una vez más como es capaz de arengar al público haciendo que el show vaya in crescendo.
Cada tema cayó sobre la sala como un golpe demoledor: los rifs de las guitarras de Eva-B y Air-One aderezados con las cuerdas del bajo de Yoru acompañados de la habitual estética samurái manga de la banda junto al estilo del hardcore neoyorquino y un hook melódico de metal moderno. Tocaron temas potentes como “Showdown”, “Welcame” y “Here Comes The Boom” marcando el cambio de ritmo con “One Love” seguida de “Back 2 Basics” y “Falcon”.
El sonido en la sala Mon Live estaba a tope con cada metralleta de la batería Phantom, los coros del público y los pit que no daban respiro. Una sensación de hermandad inundaba la sala con una banda que dirigía al público hacia un final adrenalínico que te hacía sentir dentro de una ola imparable, que te impulsaba a saltar hasta lo más alto de la sala mientras luchabas por mantener el alma dentro del cuerpo.
La combinación fue perfecta: sala pequeña + público entregado + banda potente. Fue un impacto brutal, un golpe que dejó sin aliento cuando el último acorde quedó suspendido en el aire mientras la banda se retiraba tras alcanzar el punto más alto de conexión con el público. Las luces regresaron como un suspiro final y, en ese instante, quedó patente que lo vivido no era solo un concierto, sino un recuerdo destinado a incrustarse para siempre en la memoria de quienes fuimos testigos de una actuación tan desbordante como inolvidable.










































