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Robby Valentine rinde pleitesía a la elegancia con un concierto irrepetible en Madrid

Bandas: Robby Valentine
Lugar: Revi Live, Madrid – 17 de enero de 2026
Fotos: Raúl Blanco

Robby Valentine se presentó en Madrid para una noche única donde repasaría su carrera además de rendir tributo a sus ídolos Queen. Artista poco conocido entre el público general, regresaba a la capital quien años después, en una fecha única y muy probablemente irrepetible. Dos razones me llevan a esta conclusión. La primera de ellas, porque no creo que se pueda ver un concierto de más de tres horas habitualmente realizando un repertorio tan extenso y trabajado. La segunda, la más triste de todas, porque al entrar en la sala vi el aspecto desangelado que tenía. Diría que apenas había media entrada en un recinto cuyas dimensiones son más que amplias para admitir más público del que habitualmente la llena. Por un lado, es perfecto para la movilidad y comodidad cuando el concierto está agotado, por otro lado da imágenes como la vivida el pasado sábado. La parte positiva de todo esto es que la banda disfrutó de las mejores condiciones para demostrar toda su profesionalidad.

Pasaban quince minutos cuando la banda procedente de Países Bajos realizaba su aparición encima del escenario. Llamaba la atención la presencia de dos coristas a ambos lados de la batería, Inge Rijnja y Maria Catharina. A pesar de su presencia, algún pregrabado hubo, no solo en coros. Es lo que tiene la complejidad de las composiciones de Robby Valentine. Siempre que sean de apoyo y no de forma predominante es lógico usarlos para poder entregar cada tema de la forma más parecida posible a los grabado en estudio. Y así comenzaron el repaso a su ya dilatada carrera discográfica. “Bizarro World” marcó el comienzo, seguido por dos canciones que fueron muy bien recibidas como “The Magic Breeze” y “Sons of America”, donde su corista Maria Catharina adquirió protagonismo junto a Robby. Y no tardó mucho en llegar el hit single “Over and Over Again”, muy celebrado como no podía ser de otra forma.

Robby Valentine saltaba de su micrófono a su teclado, intercalando su guitarra, y cumpliendo de forma exquisita en cada aspecto. Es increíble lo de este artista, donde la palabra polifacético se le queda pequeña. Siempre imaginé su valía dada la calidad de sus composiciones, pero nunca había tenido la oportunidad de poder disfrutar de sus cualidades en directo. Me dejó boquiabierto la capacidad que tiene para adaptarse en cada momento a lo que cada canción pide, exhibiendo talento en cada nota que interpreta. Siempre vigilado por sus compañeros y ayudante, completó de forma excepcional un concierto seguramente afectado por sus limitaciones físicas. La versatilidad de este artista es enorme, afianzando en cada momento su auténtica pasión por lo que hace. Y si para ello dispone de una buena escolta, el resultado es sobresaliente. El bueno de Robby la tuvo con una banda de primer nivel. André Borgman marcó el ritmo con su batería, completando la base rítmica el bajista Luuk van Gerven. En la guitarra se encontraba un más que solvente Paul Coenradie, completando la formación las ya citadas coristas, con algún apoyo principal por parte de Maria. En esta primera fase estuvo comedida, pero en la segunda parte del concierto se desató encima del escenario.

El concierto avanzaba con innumerables detalles estrictamente musicales. Desde los medleys de algunos de sus temas más conocidos, como “Only Your Love” o “I Believe in Music” hasta las composiciones de su último disco de estudio, Embrace the Unknown, que además de la canción homónima sonó “Break the Chain” y “Don`t Give up on a Miracle”. Hubo tiempo para canciones antiguas como “No Turning Back” o más modernas como “The Bitter End”, para singles como “MegaMan” o composiciones largas y profundas como “The Overture”. Todo arreglado y cuidadosamente ejecutado con arreglos desde el teclado a modo de introducción, mimando cada detalle como si de una escultura estuviese siendo esculpida. Para el final dejaron “Love Takes Me Higher” y “Remember Who You Are”. La banda abandonó el escenario para un descanso de un cuarto de hora aproximadamente, antes de enfrentarse a lo que sería una segunda parte muy diferente.

Después del merecido descanso, la banda volvió sobre el escenario de la fantástica sala Revi Live. Hubo dos cambios respecto a lo visto hasta ahora: Inge Rijnja solo se incorporó al final, y Maria Catharina adquirió mucho más protagonismo. Había llegado el momento de rendir tributo a una de las bandas no solo más grandes, sino más especiales de la historia de la música: Queen. No me gusta ver este tipo de cosas, salvo que tengan un valor añadido que me resulte atractivo. Ver a Robby Valentine rendir tributo a su ídolo Freddie Mercury podía ser algo único, sin entrar en engorrosas comparaciones. Y así fue. Robby Valentine alternó el peso del liderazgo con Maria Catharina, la cual dejó a un lado su elegante vestimenta para introducirse dentro un mono estilo setentero de rombos blancos y negros, chupa de cuero encima. El peso del teclado, a pesar de seguir llevando detalles pregrabados, cayó en manos del bueno de Robby, demostrando que puede tocarlo de una forma brillante a la vez que lo intercambia con su guitarra y vuelve a la voz principal.

El repertorio fue, sin lugar a dudas, un acierto absoluto. Uno cae en la tentación de pensar que una banda tributo se centraría en los principales singles de la banda británica. Aquí también cayeron, casi todos en modo medley, por lo que el tiempo dedicado a canciones no tan conocidas fue mucho más amplio. Así tuvimos oportunidad de disfrutar de cosas como “Seven Seas of Rhye”, “Ogre Battle”, “Fat Bottomed Girls”, “Mustapha” o “Crazy Little Thing Called Love”. Solo por esto ya mereció la pena asistir al concierto. Y sí, no se puede negar que el público se lo pasó en grande con canciones como “Save Me”, “Don’t Stop Me Now”, “Killer Queen”, “Bicycle Ride” o “Under Pressure”.

Y todo esto todavía no había acabado. Es cierto que se dejaron un par de joyas en el tintero supongo que por problemas de horarios. Fue una lástima porque son eso, dos joyas nada habituales de la gloriosa banda británica. Pero había que encauzar el concierto hacia un final apoteósico. Para ello que mejor forma que hacer sonar “Tie Your Mother Down” y “Bohemian Rhapsody”, esta última con la colaboración de Danny Gómez tocando la guitarra. Y de aquí al final, pues otro enorme medley de los más consagrado de la reina: “The Show Must Go on”, “I Want it All”, “Another Bites the Dust”, “Radio Gaga”, cerrando con “We Will Rock You” y “We are the Champions” como no podía ser de otra forma. Después de más de tres horas sobre el escenario, la banda se despedía con una emotiva ovación como pocas he visto. Se anunció un concierto especial e irrepetible y así fue. Una noche memorable donde Robby Valentine y su banda exprimieron todo su talento para rendir el mayor de los homenajes de dos genios inigualables: él mismo y Freddie Mercury.

By Victor M. Lera

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