Rockstadt Extreme Fest 2026, día 3

Festival: Rockstadt Extreme Fest 2026
Lugar: Ghimbav, Rumanía — Del 27 al 31 de julio de 2026
Texto y fotos: Oiane Díaz

Lamb of God se apodera del tercer día de Rockstadt Extreme Fest

Tercer día de Rockstadt Extreme Fest y ya entrábamos en el ecuador del mismo. Durante las dos primeras jornadas de festival habíamos podido disfrutar de un montón de grupazos y de un ambiente inmejorable. El tiempo en Ghimbav acompañaba, ya que estábamos teniendo cielos despejados, sol y una temperatura que rondaba los treinta grados durante el día, refrescando según entrábamos en horas más tardías hasta los dieciséis o diecisiete grados. Los chicos que se encargaban de la seguridad en el foso, en cuanto percibían un nivel de calor demasiado intenso, agarraban unas mangueras y refrescaban a todo aquel que se encontrase en la zona delantera de los escenarios, evitando así problemas de salud entre el público.

El miércoles amaneció soleado y la previsión superaba los treinta grados. La programación no iba a ayudar a que las temperaturas bajasen, ya que nos esperaban bandas muy grandes que sabemos que tienen por costumbre lanzar un buen puñado de fogonazos en sus conciertos. A partir de las tres de la tarde, grupos como Allt, Annisokay o Underwaves comenzaban a activar las enormes campas de Ghimbav. Immolation, que había sufrido ese cambio con Vader, tocaban un día después de lo previsto en el Brașov Stage, solapándose parcialmente con Novembers Doom, un arranque de jornada nada flojo. A partir de entonces, el día cogería un ritmo de vértigo y se nos irían acumulando las bandas una tras otra, hasta el final de la jornada bien entrada la madrugada. Así que allá íbamos, dispuestos a sobrevivir a lo que ocurriese.

A las cinco y media pasadas, llegaban desde Richmond los siempre brutales Municipal Waste, con el bueno de Tony Foresta enfundado en unas llamativas gafas de sol y su ya habitual pañuelo en la cabeza. Poco se puede decir de esta banda que no sabemos cómo lo hace, pero va con la energía hasta arriba, sin aflojar ni un solo segundo, hasta que acaba su show. Temazos como “Sadistic Magician” –ya todo un clásico en su setlist– o “Slime and Punishment”, sencillo más reciente en su carrera –corte que da nombre a su disco de 2017–, fueron sonando al mismo tiempo que el público, volcadísimo con la banda, se enzarzaba en moshpits o hacía crowdsurfing hasta acabar en el foso del escenario. Las canciones, rápidas y potentes, típicas de estos chicos de Virginia, pasaban a la velocidad de la luz y el concierto voló en un abrir y cerrar de ojos. El fragmento “Municipal Waste is gonna fuck you all…” se repetía aún en nuestros cerebros según nos alejábamos de allí para continuar con las actuaciones del día. Sobresalientes.

Y felices tras el conciertazo de Municipal Waste, nos movíamos al escenario de al lado a recibir a Thy Art Is Murder, donde veíamos un nuevo rostro: su frontman. Jerry Grimefeld, micrófono en mano se dirigía al público y les decía directamente “os estaréis preguntando quién soy yo”, mientras continuaba con el repertorio del show. Nada que reprochar al nuevo vocalista que bordó su papel como figura principal de la formación australiana y logró ser quien puso un poco de ‘meneo’ al concierto, ya que vimos a un resto de la banda extremadamente estática y con pocas ganas de tocar. Quizás cansancio, quizás el calor que reinaba en Rumanía, pero Thy Art Is Murder nos tiene acostumbrados a algo más de movimiento de lo que ofreció en el REF 2026.

 Antes de que comenzase In Extremo, quisimos aprovechar un momento para acercarnos hasta el Andrei Calmuc Stage, donde Animals As Leaders estaban sumidos en plena actuación. Se trata de una banda con una calidad excelente y que nos sirvió para bajar pulsaciones tras Municipal Waste y Thy Art Is Murder. Su metal progresivo y la ausencia de voz invitan a relajarse y disfrutar de esa elegancia y gusto que tienen a la hora de ejecutar en directo sus composiciones. Nos recordaron mucho a Lampr3a, por sacar a colación bandas nacionales, y a juzgar por la cantidad de gente que se acercó a verles, era una formación a la que se esperaba con ganas en Ghimbav.

Y ahora sí, cambiamos completamente de tercio para ser testigos del concierto de In Extremo. Estos alemanes, que llevan ya más de tres décadas de carrera, saltaron al stage con una imagen un tanto peculiar: aunque sabíamos que están catalogados como una banda de metal medieval, lo cierto es que no conseguimos clasificar sus atuendos de ninguna manera; y desde luego no nos parecieron ropajes demasiado medievales. Las gaitas y el estilo tan diferente que presentan pareció gustar mucho al público, que coreaba y aplaudía con ganas en cada corte. Como opinión personal, nos resultaron un poco complicados de encajar, quizás por una mezcla de estilos o por lo cambiantes que eran las canciones. Desde luego, tuvieron una buena acogida y completaron un concierto lleno de energía y tablas sobre el escenario.

De la curiosa propuesta de In Extremo, que no nos gustó demasiado, nos trasladamos al Brașov Stage a recibir a unos clásicos del heavy metal, también alemanes: Accept. Mark Tornillo y los suyos llegaban al Rockstadt Extreme Fest con su gira cincuenta aniversario, y es que esta banda de Solingen lleva desde 1976 haciendo música, año en el que el vocalista principal y miembro fundador Udo Dirkschneider estaba al frente de Accept. Durante estas cinco décadas la banda ha sufrido un montón de altibajos y cambios de formación, pero continúan con la misma fuerza que cuando empezaron. Un recinto a rebosar los recibía mientras Accept rompía el hielo con “Metal Heart” del álbum homónimo de 1985. Los sencillos fueron sucediéndose y el público, cada vez más entusiasmado, acompañaba a la banda a cada corte. El setlist fue transcurriendo mientras sus guitarristas Wolf Hoffmann y Philip Shouse intercambiaban posiciones y se movían por el escenario sin parar. Lanzaron incluso un tipo de confeti que rememora el cincuenternario de Accept, que los asistentes guardaron en sus bolsillos para no olvidar que estuvieron allí. La verdad que no se les puede sacar ni una pega; parece que los años no pasen para ellos.

Al mismo tiempo, The Ghost Inside se encontraban en el Andrei Calmuc frente a un público algo menos numeroso pero casi tan volcado en la banda como el de Accept. Nos acercamos a ver un rato a estos chicos de California que siempre dan muy buenos bolos y con muy buen sonido, y en esta ocasión no fue menos. Aunque no les vimos demasiado activos –había que tener en cuenta que llegaban directos del Warped Tour en EEUU, que eso es mucho decir–, el concierto fue más que correcto y Jonathan Vigil estuvo encantador con sus seguidores. En una horita de show hicieron repaso de prácticamente toda su discografía, incluyendo también “Wash it Away” de su álbum más reciente de 2024 Searching for Solace. Perfectos.

Sin tiempo ni para respirar –ya que solamente quedaba un breve espacio de cinco minutos–, en el Adrian Rugina Stage estaba todo preparado para recibir a Arch Enemy con Lauren Hart al frente, tras la salida de Alissa White-Gluz hace algunos meses. Para arrancar el show, apostaron por retroceder hasta el año 2011 y su Khaos Legions, del cual extrajeron “Yesterday Is Dead and Gone” como primer tema del concierto. Una Lauren encantadora saludó al público y sin perder ni un solo instante, continuaron con “The World Is Yours!”, metiéndose todos los asistentes en el bolsillo a toda velocidad. Potencia, una buena selección de canciones y buen rollo entre los miembros de la formación sueca hicieron que el concierto fuese transcurriendo sobre ruedas. Durante “Under Black Flags We March” ondearon la bandera negra con el símbolo de Arch Enemy que la banda acostumbra a mostrar en este single. Para el final del show, se reservaron la tremenda “Nemesis” que puso patas arriba todo Transilvania, agotando casi por completo nuestras reservas de energía. El regreso a los escenarios con Lauren ha sido todo un acierto.

Cambiando totalmente de tercio, James Kent, más conocido como Perturbator, llegaba desde Francia para imponer su electrónica mezclada con metal en el Andrei Calmuc Stage. Por solicitud del artista, estaba prohibido tomar fotos del concierto, por lo que no pudimos retratarlo. En esta edición del Rockstadt Extreme Fest un buen puñado de bandas han limitado el acceso al foso o han prohibido por completo tomar fotografías en sus conciertos. Curioso cuanto menos.

Tras haber visto en directo algunos temas de Perturbator era la hora de recibir a Alex Terrible. Slaughter To Prevail llegaban al festival con ganas de dar buena cera a sus seguidores. Un oso al fondo, de tamaño gigantesco, servía como imagen llamativa para recibir a la banda rusa. Las características máscaras que portan al inicio de cada una de sus actuaciones dieron paso a un Alex sin máscara para cuando hubo terminado “Bonebreaker” –y no solamente sin máscara, sino que tampoco portaba camiseta–, y el set continuó con cortes como “Banditos” o “Russian Grizzly in America”. Teníamos claro que, siendo Grizzly su último álbum, lanzado en julio del año pasado, el setlist se centraría en su presentación, y así fue. Sencillos como “Viking” o “Babayka” se alternaron con otros como “Bratva” o “Demolisher”, con algo más de bagaje. Mucha energía y mucha testosterona, eso es lo que mayormente se puede decir de un directo de Slaughter To Prevail. Eso, y un recinto lleno a rebosar. Desde luego, espectáculo no faltó.

El día estaba llegando a su fin, pero aún nos faltaban tres bombazos por llegar. El primero de ellos, Candlemass. También desde Suecia, como Arch Enemy y que curiosamente comenzaron su andadura como Nemesis entre los años 1982 y 1984 para posteriormente conformarse de modo definitivo como Candlemass, llegaban al Andrei Calmuc para arrancar con “Bewitched” de su segundo álbum Nightfall, retrocediendo en el tiempo hasta 1987, casi nada. Nada más comenzar nos quedamos anonadados con el sonidazo que tenían, probablemente de lo mejor de la jornada. Caras de sorpresa entre el público aprobando la calidad de la banda, al mismo tiempo que sus componentes, pausados y disfrutando de tocar sobre el escenario, continuaban con el repertorio preparado para la cita. “Mirror Mirror” y “At the Gallows End” tomaron el relevo del tema de apertura y, poco a poco, fueron interpretando cortes únicamente de sus cuatro primeros trabajos, todos ellos publicados antes de 1990. Nos dejaron con la boca abierta; sencillos compuestos hace más de 35 años que sonaban como si hubiesen sido confeccionados hace unos meses. Calidad sobre todas las demás cosas.

Mientras Candlemass estaban completamente sumidos en su concierto, Lamb of God con un Randy Blythe irreconocible sin sus habituales rastas –nos sigue costando verle con el pelo corto, la costumbre–, aterrizaban en la zona de escenarios principales con “Ruin” y “Laid to Rest” como dúo de apertura. El público se volvió loco –vaya dos temazos para comenzar– y el show fluyó entre unas cantidades industriales de fogonazos. Si la temperatura ya era alta, Lamb of God hizo que aumentase unos cuantos grados más. Como siempre, Randy se movía de un lado a otro del stage sin dar tregua a su cuerpo más de dos segundos en cada posición. Teníamos muchas ganas de verles de nuevo y esas ganas se convirtieron en alegría según pasaban los temas del concierto pues no echamos en falta prácticamente nada. Cortes más añejos como “Walk With Me in Hell” –probablemente nuestro single favorito de la banda americana– u “Omerta” se entrelazaron con otros más nuevos como “512”, tremenda, o “Memento Mori”. Para poner el broche final a un auténtico conciertazo, llegó “Redneck” y todo saltó por los aires. Una salvajada de show, ya que no se nos ocurre otra manera más suave de describirlo.

Para dar por terminada la tercera jornada, a unas horas un poco intempestivas, Deicide llegaban al Andrei Calmuc con una actitud de comerse el mundo. A pesar de ser algo más tarde de la una de la madrugada, Glen Benton subía al escenario con toda su garra al son de “When Satan Rules His World”, con un setlist que continuó haciendo un repaso de sus tres primeros discos: Deicide, Legion y Once Upon the Cross, aunque dejaron algo de espacio para algunos cortes más nuevos. Sonidazo y actitud para poner el punto y aparte al ecuador del festival.

By Oiane Díaz

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