Banda: Saratoga
Lugar: Sala Salamandra, L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) – 6 de junio de 2026
Texto: Emma C.
Fotos: Jaime V. “Jaimax”
No era una fecha cualquiera dentro de la gira En Estado Puro. La visita de Saratoga a Barcelona reunió a una Sala Salamandra prácticamente llena y a varias generaciones de seguidores dispuestos a acompañar a la banda en un recorrido por distintas etapas de su historia. Una propuesta ambiciosa que, durante casi dos horas, combinó material reciente, canciones recuperadas para la ocasión y algunos de los himnos que han marcado su trayectoria.
La noche comenzó con el primero de los tres actos en los que se divide esta gira. Concebido como una carta de presentación, este bloque inicial sirvió para mostrar la esencia de la banda y preparar el terreno para el viaje que estaba por venir. «Mucho Por Vivir», «Luna Llena», «Oscura La Luz» y «Hasta El Día Más Oscuro» marcaron los primeros compases de un concierto que fue creciendo paso a paso, con una formación cómoda sobre el escenario y una audiencia respondiendo desde el primer momento, aunque todavía guardándose fuerzas para lo que estaba por venir.

El segundo bloque puso el foco en las nuevas composiciones de esta etapa de Saratoga. «A Toda Velocidad», «Alma Perdida», «Alma De Cristal» e «Inteligencia Artificial» permitieron comprobar el buen encaje de estos temas en directo. Fue también a partir de este momento cuando la implicación del público empezó a hacerse más evidente. Cada estribillo encontraba más voces acompañando a Tete Novoa y la sensación de estar viviendo una noche especial comenzó a extenderse por toda la sala. Mientras tanto, Niko del Hierro, único miembro presente en todas las etapas de la formación, ejercía una vez más como sólido eje sobre el escenario, conectando de forma natural el pasado y el presente de una banda cuya historia sigue escribiéndose décadas después de su nacimiento.
Entre tema y tema, Arnau Martí dispuso de su propio espacio para demostrar por qué es una de las piezas fundamentales del engranaje actual de Saratoga. Su solo de batería combinó técnica, potencia y precisión, arrancando una de las grandes ovaciones de la noche.
Si el segundo acto elevó la temperatura, el tercero terminó de desatar la euforia. «Maldito Corazón», «A Morir» y «Mi Venganza» encontraron a un público completamente entregado, respondiendo a cada llamada de la banda y cantando buena parte de las letras de principio a fin.

El momento más emotivo llegó con el medley formado por «Lejos De Ti» y «Si Amaneciera». Antes de comenzar, la banda pidió a los asistentes que se agacharan y encendieran las luces de sus teléfonos móviles. La imagen de la sala iluminada creó una atmósfera tan especial como inesperada dentro de un concierto marcado hasta entonces por la intensidad y la contundencia. Como broche, todos los músicos, excepto Arnau, bajaron del escenario para compartir la canción rodeados de sus seguidores. Un instante de cercanía que conectó de lleno con el público barcelonés.
La recta final mantuvo el nivel de emoción con «No Sufriré Jamás Por Ti» y una de las sorpresas de la noche. Para interpretar «Perro Traidor», Saratoga contó con la participación de David Palau, cuya aparición fue recibida con entusiasmo por parte de los asistentes.
Antes del desenlace definitivo, Charlie Parra tomó protagonismo con un breve pero espectacular solo de guitarra que volvió a poner de manifiesto la calidad individual de los músicos. Poco después llegó la presentación de los miembros de la banda, convertida en una divertida interacción con el público gracias a los juegos vocales dirigidos por Tete Novoa, que consiguió que toda la sala respondiera al unísono.
La despedida quedó reservada para «Resurrección». Y lo hizo de forma poco convencional. Durante los últimos compases del tema, Tete Novoa abandonó el escenario para subirse a la barra de la sala y cantar desde allí el tramo final de la canción, rodeado por una audiencia que respondió dejándose la voz por última vez.
Más allá del atractivo formato planteado para esta gira, la sensación que dejó esta parada fue la de una banda plenamente consciente de quién es y de todo lo que ha construido durante décadas. Saratoga logró equilibrar presente, pasado y futuro sin caer en la simple nostalgia. El resultado fue una sala entregada a una celebración que sirvió tanto para recordar el camino recorrido como para confirmar que el grupo sigue manteniendo intacta la conexión con su público.






