Shakira convierte Madrid en un espectáculo de luz, música y más de 50.000 voces

Concierto de Shakira
Texto y foto: Carmen Molina
Lugar: Estadio Shakira de Iberdrola Music, Madrid – 27 de septiembre de 2026

Y Madrid volvió a rendirse a Shakira por sexta noche. Más de 50.000 luces hicieron del público un cielo a sus pies. Y es que para entender la dimensión de lo que Shakira ha llevado a Madrid hay que mirar alrededor. El recinto ocupa hectáreas y está pensado para que el espectáculo no se limite al escenario. Todo está diseñado para que el público pueda vivir la experiencia antes, durante y después de que aparezca la colombiana.

Hay una enorme presencia latinoamericana, algo que se percibe en el ambiente desde que se entra al recinto, pero Madrid también recibe a seguidores llegados de otros países. Con doce conciertos concentrados en la ciudad, la residencia Shakira convierte a Madrid durante estas semanas en un punto de encuentro para fans que han viajado hasta aquí para verla. Diferentes acentos, diferentes edades y procedencias, pero una misma respuesta cuando empiezan a sonar las canciones que todos conocen. Y eso también forma parte de la dimensión de lo que ella ha construido en Madrid.

Antes de que comenzara el concierto hubo, eso sí, un pequeño punto mejorable. Durante la espera, los videoclips de Shakira fueron acompañando al público. Quizá se hubiera agradecido algo diferente para ir entrando poco a poco en el universo que se había construido alrededor de la artista: otras imágenes, una selección musical distinta o algún recurso que preparase al público para lo que estaba a punto de ocurrir.

Y cuando aparece ella, no hay tregua. Sonríe a su público, regala sus gafas lanzándolas al aire y no deja de moverse de principio a fin. Baila, corre, salta, incluso baja y se acerca al público, cambiando de registro una y otra vez sin que el ritmo del espectáculo decaiga. También cambia varias veces de vestuario. Mantener esa intensidad durante toda una noche también forma parte de la maquinaria.

A su alrededor, todo funciona al milímetro. Dos pantallas de grandes dimensiones multiplican cada gesto y permiten que nadie pierda detalle, mientras las luces convierten el escenario en algo que cambia de color constantemente. Focos que buscan el cielo, ráfagas de luz que atraviesan el recinto, pirotecnia y, de vez en cuando, fuegos artificiales que estallan detrás del escenario. No aparecen porque sí: forman parte de un engranaje perfectamente calculado para hacer crecer cada momento. Y si hay algo que sostiene todo ese despliegue es el sonido. La calidad y la potencia con la que llega la música a cada rincón del recinto hacen que un montaje de estas dimensiones no se quede únicamente en lo visual. Las más de 50.000 luces de las pulseras del público vuelven a tener también su propio papel. Desde el escenario son una parte más del espectáculo y desde abajo permiten comprobar hasta qué punto el público también forma parte de lo que está ocurriendo.

Y la noche también tuvo sorpresa. Manuel Turizo apareció sobre el escenario para compartir con Shakira Copa Vacía, una colaboración que ambos publicaron en 2023 y que esa noche interpretaron juntos por primera vez en directo en España. Un momento que el público recibió con entusiasmo y que añadió una pieza más a una noche llena de detalles.

Shakira recorre su carrera sin necesidad de explicarla. Hay espacio para Ojos así, Inevitable, La bicicleta, Hips Don’t Lie, Antología, Te dejo Madrid, Waka Waka, Loba o Soltera, junto a algunos de sus temas más recientes. De una época a otra, de un sonido a otro, el repertorio demuestra hasta dónde ha llegado una artista que lleva más de tres décadas sobre los escenarios.

Y hablando de Soltera, hubo algo que terminó siendo un monotema casi toda la noche. Shakira recordó en varias ocasiones que está soltera. Varias. Muchas. Tantas que, a estas alturas, solo faltó que apareciera un cartel en las pantallas.

Que ya lo sabemos, Shakira. Estás soltera.

Entre las caras conocidas que se dejaron ver aquella noche estuvo Álvaro Morte, además de Carolina Marín, Sandra Sánchez, Linda Caicedo, Lourdes Mohedano y Susi Caramelo, algunos de ellos participando en el particular paseo con el que Shakira llega al escenario. Una muestra más de cómo el espectáculo que rodea a la artista empieza mucho antes de que suene la primera canción.

Pero hay otra parte de esta enorme maquinaria que quizá se vea menos y que también merece ser nombrada. Todas las personas que trabajan para que todo funcione: seguridad, información, accesos, organización… Muchos de ellos, además, muy jóvenes, siempre atentos y, en nuestro caso, con una amabilidad que también dice mucho de cómo se ha cuidado la experiencia de quienes han pasado por allí.

En un montaje de estas dimensiones también hay que mirar lo que ocurre cuando termina la música. Y ahí es donde la experiencia pierde parte de su brillo.

La salida del recinto se convierte en una auténtica prueba de paciencia. Como si de una prueba de gincana se tratara. Hay que caminar durante unos 20 minutos hasta llegar a la zona de taxis y, una vez allí, las colas pueden superar fácilmente la hora de espera. A eso se suma la dificultad para abandonar las inmediaciones debido a la cantidad de tráfico. Cuando se organiza un evento de estas dimensiones, con miles de personas concentradas en un mismo recinto, la salida debería formar parte también del espectáculo. Se echa de menos un aparcamiento de grandes dimensiones y una planificación más ágil de las salidas y del transporte. Lanzaderas, algo. Porque cuando reúnes a más de 50.000 personas en un mismo recinto, el espectáculo no termina cuando se apagan las luces. También hay que pensar en cómo sale todo ese público y cómo vuelve a casa.

Con todo, y pese a ese final más complicado, el sabor de boca es más que grato. Porque lo que ocurre durante las horas anteriores pesa mucho más: un espectáculo de estas dimensiones, una producción cuidada al milímetro y una artista que no deja de moverse hasta la última nota. Una jornada, prácticamente, de diez.

Más de 50.000 personas, miles de luces y una noche que dejó claro que el show de Shakira en Madrid está pensado para no pasar desapercibido. Y, cuando finalmente se encienden las luces y toca volver a casa, queda la sensación de haber sido parte de algo que va mucho más allá de un concierto.

By Redacción Metal Hammer

Metal Hammer és una marca legendaria en toda Europa en cuanto a la difusión de la escena del hard rock y heavy metal. El primer número de la revista se editó en diciembre de 1987.

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