Bandas: Four Noses – Silver – Krápula
Lugar: Sala Backstage, Terrassa – 29 de noviembre 2025
Promotor: J.W. Productions
Texto: Héctor Guillermo Izuel Fernández “Guishote”
Habían pasado dos décadas desde la última actuación en solitario de Silver en tierras catalanas, y cerca de treinta años desde que se presentó allí junto a Muro. No fue un dato sacado de rumores ni de hemerotecas, lo reveló el propio Silver, en una entrevista telefónica previa al concierto. Sus palabras ya dejaban entrever que estábamos ante una jornada histórica.
Con la certeza de que sería su única fecha en Cataluña, la Sala Backstage comenzaba a latir con intensidad incluso antes de abrir puertas. El ambiente tenía una mezcla de nostalgia, expectación y ese magnetismo colectivo que solo se da cuando la audiencia sabe que está a punto de vivir un capítulo irrepetible del metal estatal.
La velada reunía a tres bandazas dispuestas a hacerlo todo estallar: Four Noses, Silver y Krápula.
Four Noses: thrash metal de la vieja escuela
Con media hora de retraso respecto al horario anunciado, a las 22 h los encargados de prender la mecha fueron Four Noses. Procedentes de Mollet del Vallès (2011), esta banda de heavy/thrash lideró el ataque inicial.

La formación compuesta por Raúl Cortez (voz y guitarra), Sergio Lerena (bajo), Jordi Torres (batería) y David Alarcón (guitarra), con dos discos publicados, ofreció 50 minutos de puro vendaval metálico. La papeleta de empezar este concierto con la presentación de alguien mítico como Silver, a priori no era una parada fácil. Sin embargo, Four Noses salió con todo, riffs afilados, actitud callejera y un despliegue que puso el lugar en modo combate desde el primer acorde.
La descarga arrancó con «Donde Nadie Nos Vigila», de su álbum Inmortal, y continuó con «Nada Que Perder», perteneciente a A Contrarreloj. Desde ese arranque quedó claro que la noche venía fuerte. La banda no solo repasó parte de su discografía, sino que además presentó su último sencillo, «Volveré», un tema de ritmo pegadizo y letra cargada de significado. El ritmo no decayó en ningún momento. Con «Tu Enfermedad», la sensación de que el show avanzaba demasiado rápido se hizo evidente, la intensidad de la puesta en escena y la conexión entre los músicos terminaban por devorar los minutos.
Una actuación sólida, contundente y que sin duda habrá que seguir de cerca en futuros directos.
Silver: heavy metal en estado puro
El plato fuerte de la noche llegó con la aparición de Silver.
El legendario vocalista Silverio Solórzano regresaba a Cataluña tras muchos años de ausencia, un dato que él mismo nos había confesado con una mezcla de orgullo y vértigo. Su show fue un viaje emocional, fuerza, memoria, elegancia y esa presencia escénica propia de quienes han marcado generaciones. El público lo sabía y respondió en cada tema como si se tratara de la última oportunidad para presenciar un momento irrepetible.

Su repertorio recorría las etapas de Muro, Silver Fist y Venganza. Y comenzó por todo lo alto: «Telón de Acero» y «Acero y Sangre», dos himnos de Muro y títulos de sus míticos álbumes de 1987 y 1988. Lo que teníamos delante era historia viva del heavy metal español. Si hubiera que nombrar un top cinco de bandas pioneras del género, Muro estaría inevitablemente en la lista.
Con «Corazón de Metal» continuaba este viaje temporal. Arropado por una banda de excelente nivel, Silver ofreció una auténtica lección de presencia y maestría. Por momentos parecía que habíamos retrocedido a los años 80 o 90, aunque la realidad, con el público coreando cada canción, nos recordaba que estábamos en 2025.
El set, extenso y generoso, repasó gran parte de su discografía. No faltó «El Predicador», de su primer álbum con Silver Fist, Ave Fénix. Tampoco «La Maldición de Kcor», que nos devolvió al espíritu más visceral de Muro. Destacó también «Tormento», precedida de una reflexión del propio Silver sobre cómo ciertos discursos nos empujan a luchar por ideas que luego nos dejan vacíos.
El concierto se escapaba entre los dedos, cerrando con «En Llamas» y «Mirada Asesina», de Muro.
“Qué pasada de show —comentaba un asistente—, no sé si estoy en los 80 o en 2025; me siento como un chaval”.
Krápula: un cierre dorado y triunfante
El broche final corrió a cargo de Krápula, banda de heavy metal del Vallès formada en Terrassa en 2008 y con un recorrido más que consolidado. La alineación, Alfonso Giménez (voz), Sergi Sabater (batería), Jesús Marquina (bajo), Josep Lluís Ramell (guitarra), José Salmerón (guitarra) y Carlos Fernández (guitarra), presentó un sonido tan demoledor como compactado por sus tres guitarras, algo poco habitual y tremendamente efectivo en directo.

Abrieron con «Cuando la Muerte Venga por Mí», seguida de «Piensa en Mí», del álbum Extinción (2016). Lo suyo fue un directo feroz, entregado y con un muro de energía que convirtió el tramo final de la noche en una auténtica descarga sin freno.
«Mi Reino de Cristal» elevó la intensidad, con Alfonso dando un auténtico recital interpretativo, un bajista incansable y un trío de guitarras que se acoplaba a la perfección. La batería, implacable, sostenía el embate. Con «Mírame», una balada metálica, llegó uno de los momentos más emotivos, coronado por un solo magistral de Josep Lluís Ramell.
«A las Puertas del Edén», del disco Sin Miedo a Morir, dio paso al cierre previsto: «Forever», versión de Y&T.
Y entonces llegó la locura. La sala estaba en ebullición absoluta. El público se exaltó de tal forma que Krápula tuvo que improvisar dos temas adicionales; literalmente los “sacaron de la manga” porque la audiencia no dejaba de pedir más. La banda respondió como lo hacen los grupos que saben leer a su gente: «Hell Bent for Leather» de Judas Priest, ejecutada con precisión y fiereza; y finalmente «Doctor Doctor» de UFO, un clásico inmortal que selló la comunión total entre escenario y público.
Un final apoteósico y vibrante, de esos que te sacuden el pecho y te recuerdan por qué seguimos viviendo y sintiendo este género.
Heavy metal en vena. Para siempre.




















