Sun & Thunder 2026: El viernes encontró su ritmo

Festival: Sun & Thunder Fest 2026
Lugar: Marenostrum Fuengirola, Málaga – 27, 28 y 29 de agosto de 2026
Texto: ThedY, Txako, Joey
Fotos: ThedY

Viernes 28 de agosto

La segunda jornada de Sun & Thunder presentó un cartel más homogéneo que el del jueves. Desde el heavy metal de Sovengar hasta el sonido extremo de Gaerea, el viernes fue aumentando en intensidad y asistencia conforme avanzaban las horas y el calor daba una tregua. El escenario único permitió seguir los seis conciertos sin tener que elegir entre bandas. Era una de las mejoras más evidentes respecto a la primera edición, aunque los largos cambios entre las actuaciones principales restaron continuidad a la programación. Tener una hora entre Destruction y Lordi, y otra antes de Gaerea, resultó práctico para la producción, pero excesivo para el público, que aprovechó esas pausas para salir a los chiringuitos de los alrededores, donde las bebidas eran más asequibles que dentro del recinto.

Sovengar

Sovengar salieron a las cuatro de la tarde, cuando buena parte del público todavía estaba accediendo al recinto o buscando algún lugar desde el que protegerse del sol y de un viento persistente que resultaba especialmente incómodo. Abrir un festival a esa hora obliga a trabajar con unas condiciones poco favorables. La formación murciana respondió con su heavy metal de orientación épica con una estética vinculada a las historias de guerreros y batallas. El grupo mantuvo una actitud entregada pese a la temperatura y aprovechó el tiempo disponible sin entretenerse en discursos. El horario impidió que la actuación alcanzara demasiado recorrido, pero sirvió para abrir la jornada con solvencia.

Sovengar cumplieron con una tarea complicada y dejaron la sensación de que su concierto habría ganado con algo más de duración y, sobre todo, con una franja menos castigada por el calor. No les faltó ni el dragón sobre el escenario, protagonista de «Fuck You, Dragon».

Vendetta FM

Vendetta FM modificaron por completo el ambiente, abandonando las referencias épicas del concierto anterior para introducir un sonido mucho más físico, en el que conviven el groove metal, el thrash y el hardcore, con Jacob como principal motor de una actuación en la que el vocalista no permaneció encerrado en el escenario, sino que buscó la participación de las primeras filas, provocando circles pits y movimiento entre un público, cuya respuesta fue creciendo conforme avanzaba el repertorio. «La Vendetta Is Back» mostró a una banda que regresaba con material reciente y con la intención de mantener su carácter combativo. «Espíritu de lucha» y «De por vida» recuperaron etapas anteriores, mientras «Faith» trasladó ese mismo discurso al presente.

La brevedad del horario acabó jugando a su favor, ya que no hubo tiempo para pausas y el concierto mantuvo el ritmo hasta el final.

All for Metal

All for Metal representaron la cara más festiva del cartel. La banda apareció con una imagen inspirada en guerreros nórdicos y un repertorio que combina heavy, power metal y estribillos pensados para ser coreados. La presencia de Tim «Tetzel» Schmidt y Amerigo Vitiello permitió repartir las voces y dotar al concierto de movimiento. Temas como «Born in Valhalla» resumen bastante bien sus intenciones.

All for Metal trabajan con fórmulas conocidas y no pretenden ocultarlo, sus canciones priorizan la participación del público y las poses antes que el desarrollo instrumental. La propuesta encontró su sitio a esa hora de la tarde, cuando el público comenzaba a ocupar con mayor decisión la primera zona del escenario y la banda ofreció un concierto entretenido y bien ejecutado.

Destruction

La vieja escuela del thrash subía al escenario a las 19:15 con Destruction, dispuesta a reírse del calor que todavía hacía en el recinto, con Marcel «Schmier» Schirmer ejerciendo una vez más como rostro, voz y columna vertebral del grupo, acompañado por Martin Furia y Damir Eskic a las guitarras y por un Randy Black más que brutal a la batería. Destruction encadenaron velocidad, cambios cortantes y estructuras que buscaban mantener al público en constante movimiento.

Después de más de cuatro décadas, Destruction cuentan con repertorio suficiente para construir un concierto de festival sin vivir únicamente del pasado, combinando clásicos de Infernal Overkill y The Antichrist con material de su último disco, Birth of Malice.

Sin desmerecer al resto de bandas, Destruction ofrecieron el concierto que terminó de despertar la jornada del viernes, con una descarga salvaje y un repertorio que no dio un segundo de tregua.

Lordi

Lordi eran el principal reclamo de la jornada y la respuesta del público confirmó esa condición. La banda finlandesa llegaba con un espectáculo dedicado a los veinte años de The Arockalypse, el álbum que marcó un antes y un después en su trayectoria. El escenario se transformó para recibir a los personajes del grupo, con máscaras, vestuario, elementos de terror y efectos teatrales al servicio de unas canciones de las que no puede separarse la parte visual, una combinación que Lordi llevan años perfeccionando y cuyos tiempos dominan para que cada recurso tenga sentido.

«Bringing Back the Balls to Rock» abrió el bloque dedicado a The Arockalypse, con temas como «It Snows in Hell» y «Who’s Your Daddy?», mientras Mr. Lordi dirigía la actuación desde el centro, alternando su papel de cantante con el de maestro de ceremonias y respaldado por una banda con un sonido potente, guitarras directas y estribillos fáciles de corear, aunque el repertorio no se limitó al disco de 2006 y también recuperó canciones de otras etapas, como «Would You Love a Monsterman?» y «Devil Is a Loser».

Como era inevitable, «Hard Rock Hallelujah» provocó la reacción más aplaudida. Veinte años después de su victoria en Eurovisión, la canción sigue funcionando como el gran punto de encuentro entre la banda y un público que no necesariamente conoce toda su obra.

Lordi protagonizaron el concierto más vistoso de la jornada y también el que atrajo a más público.

Gaerea

La transición entre Lordi y Gaerea no podía ser más marcada, de los monstruos, los colores y el teatro se pasó a un escenario dominado por el humo, las sombras y las figuras encapuchadas, hacía poco que habíamos visto a los portugueses junto a In Flames en la sala Custom de Sevilla, en un formato más reducido, y vaya si su propuesta gana cuando dispone de un escenario de mayores dimensiones.

Los portugueses comenzaron con «LBRNTH», una introducción que fue preparando el ambiente mientras los músicos se incorporaban progresivamente al escenario y el concierto ganaba peso de forma natural. La banda practica un black metal en el que la velocidad convive con guitarras melódicas, voces limpias, coros y momentos más pausados, una variedad que evita que sus actuaciones se conviertan en una sucesión uniforme de pasajes agresivos.

Con «Nomad», de Loss, Gaerea llevaron el concierto a su etapa más reciente, mientras el humo y una iluminación discreta dejaban a los músicos casi siempre a contraluz, fieles a la imagen anónima que mantienen sobre el escenario. Buena parte del público aguantó en el recinto pese a la hora y a la larga espera anterior, y Gaerea respondió con un concierto sin apenas palabras, sostenido por la música y la presencia de sus integrantes, poniendo un cierre espectacular a la jornada, al menos para quien escribe estas líneas.

El segundo día de Sun & Thunder fue ganando fuerza a medida que bajaba la temperatura y aumentaba la asistencia, aunque los largos tiempos de espera rompieron el ritmo de un viernes que, en lo musical, mantuvo un nivel bastante regular.

By Edu

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