Bandas: The Offspring – Simple Plan
Lugar: Palacio Vistalegre, Madrid – 26 de septiembre de 2025
Fotos: Raúl Blanco
Texto: Alejandro Sanz
En 2011 se realizó en Madrid la segunda edición de lo que fue el festival En Vivo, y uno de sus cabezas de cartel fue The Offspring. Podría realizar un análisis sesudo de cómo se llegó a esta situación, pero la cantidad de gente durante su actuación fue tal que una valla antiavalanchas acabó cediendo. Para los que nos encontrábamos en las primeras filas se sucedieron unos minutos de auténtico terror, que por lo menos en mi caso, acabaron en solamente una taquicardia. ¿Cómo fue el concierto? Ni idea. Por eso ahora, 14 años después, tocaba reencontrarse, o casi más bien encontrarse, con ellos, esta vez en el Palacio Vistalegre de Madrid.

Dieron el inicio a la velada Simple Plan con un Vistalegre que presentaba más huecos de los esperados, tanto en pista como en gradas, pero aún así salieron a por todas, arrancando con “I’d do anything“.
Ellos son un grupo que, sin buscar, he visto muchas veces y nunca me han decepcionado. Sus conciertos son siempre divertidos, festivos, y aunque no te sepas una sola de sus canciones, funcionan. Funcionan porque su líder, Pierre Bouvier, sabe de sobra cómo animar al público interactuando con él, mostrando su energía sobre el escenario, y en este caso, chapurreando, cada vez que podía, palabras en español.
Incluso si alguien hay reacio a meterse en su show, Simple Plan ponen todo de su parte con el lanzamiento de pelotas de playa en “Summer paradise”, sacando personas disfrazas de Scobby Doo en, como no podía ser de otra manera, “What’s new Scooby Doo?” o con su batería, Chuck Comeau, surfeando entre las primeras filas durante “I’m just a kid”. Quien no se lo pasa bien es porque no quiere.
Tocaba esperar a The Offspring, y francamente, saben cómo hacer que el tiempo pase rápido con preguntas sobre la banda y mucho juego con el público con juegos muy típicos de EEUU como la Kiss cam.
El Palacio Vistalegre presentaba un mejor aspecto, aunque sin llenarse, pero eso sí, con un ambiente perfecto y caldeado tras el buen hacer de Simple Plan, ya preparado para dar la bienvenida a The Offspring.
Cambios de formación con la llegada de Brandon Pertzborn a la batería y Jonah Nimoy como multinstrumentista, y un nuevo disco, Supercharged, que más allá de su sonido, parecía una declaración de intenciones, les traían de nuevo a Madrid. Y es que The Offspring siempre han tenido fama de no tener el mejor de los directos, y hablo de una que les lleva acompañando más de 20 años. El título presagiaba lo contrario.
Ellos salieron a por todas recuperando tres clásicos: “Come out and play”, “All I want” y “Want you bad”, provocando saltos, circle pits y haciendo que los asistentes se dejaran la garganta. Y en el escenario el ambiente era muy parecido con una banda muy animada.

Aunque Supercharged era el disco que presentaban, hasta la cuarta no cayó uno de sus temas, “Looking out for #1”, pero es que sólo interpretaron uno más a lo largo de su presentación, “Make it all right”. Es más, dedicaron más tiempo a homenajear a Ozzy Osbourne con fragmentos de canciones suyas como “Crazy train” o Black Sabbath con un medley entre “Sweet leaf” y “Paranoid”. Pero es que ojo, lejos de quedarse ahí, también tocaron “In the hall of the mountain king” de Edvard Grieg y el clásico de The Ramones, “I wanna be sedated”. Un tanto desconcertante tanta versión, que además cayó seguida.
Personalmente, el punto más fuerte fue, tras un solo de batería de Brandon, “Gone away”, con Dexter Holland iniciándola él solo con un piano, siendo acompañado brevemente por todos sus compañeros, y terminándola nuevamente solo. Piel de gallina y lágrimas llenaron Vistalegre.
Así nos plantamos, después de poco más de hora y media, en la final “Self steem”, dejándonos satisfechos, ya que el quinteto demostró implicarse. Quizá porque era el concierto inicial de su nueva gira y les cogimos con ganas, o quizá siempre fueron así, no lo sé. Por supuesto, el uso de confeti, serpentinas, muñecos hinchables o proyecciones, siempre suman.
Hasta hace nada me llegaban comentarios muy negativos de ellos en directo, el último de Hellfest 2024, y era en un principio reacio a verlos. Pero me alegro mucho de finalmente haber estado ahí. Es cierto que, en su mayoría, viven de canciones que tienen más de 20 años, pero estas siguen funcionando.
Además consiguieron, no solo dar más que un muy buen show, sino ofrecer un espectáculo para muchas generaciones. Se podía ver a gente de 20 a 50 años por el recinto. Y al final, cuando llegas a tantos durante tanto tiempo, y dibujas una sonrisa en todos, es porque has hecho las cosas bien. El público no estaba allí por nostalgia, sino porque quería estar.








