Bandas: Thy Catafalque – Bong-Ra – Toward the Throne
Lugar: D8 Sorkuntza Faktoria, Bilbao – 29 de marzo de 2026
Fotos: Xabi Aresti
Texto: Txema Garay
El metal más inclasificable llegó a Bilbao en pleno domingo con la gira mencionada de Thy Catafalque, que arribó en el D8 Sorkuntza Faktoria dentro de su gira europea donde desplegó su universo sonoro único, donde el black metal progresivo se funde con electrónica, folk y paisajes atmosféricos. Junto a ellos, la contundencia experimental de Bong-Ra y la oscuridad técnica de Toward The Throne reforzaron un cartel pensado para los públicos más inquietos. Una noche marcada puntualmente para sumergirse en los márgenes del metal y explorar sus límites más creativos.
Debido al tono underground de la velada, y la casualidad de caer en domingo,acudimos sin saber que podíamos encontrarnos. Aunque una vez situados en el recinto,disipamos las dudas y nos alegramos por una afluencia de personal bastante amplia para las bandas que teníamos en frente. Algo que siempre es de agradecer con vistas a poder disfrutar de más saraos de este calibre.
Toward the Throne
La apertura de la noche corrió a cargo de los franceses, debutantes en nuestro territorio. Su propuesta, anclada en un metal extremo técnico y oscuro, encontró una rápida conexión con la concurrencia, que siguió con atención cada avance de su descarga. La banda supo equilibrar pasajes densos con cambios de ritmo precisos, generando una atmósfera tensa pero dinámica que destacó especialmente por la solidez de su base rítmica, firme y afilada, sosteniendo estructuras complejas sin perder pegada.
Gauthier Ressel dirigió el cotarro con autoridad y aportó su sello con contundencia. Además hizo los únicos esfuerzos comunicativos por parte de una banda que se mimetizó en la penumbra. Las guitarras llevaron gran parte del peso sonoro, cargadas de matices y alternando entre riffs agresivos y momentos más envolventes que lograron cautivar a los congregados.
La ejecución fue pulcra, demostrando su atmósfera lóbrega y una identidad sonora bien definida. Brindaron cortes de gran factura como “Midnight”, “Malice” y “The Ashes” con los que convencieron al personal. Dejaron un buen sabor de boca y cumplieron con creces su cometido, firmando un inicio sólido que dejó el terreno perfectamente allanado para los siguientes participantes.



Bong-Ra
Aunque conocíamos de pasada la formación de Jason Köhnen, el colega Alfredo Villaescusa nos puso en aviso de que estábamos frente a una formación de cierto calado en el rollo. De hecho Jason Kohën es un polifacético personaje que se mueve por confines realmente inasibles e inexplorados.
Su propuesta a base de metal extremo y música electrónica se tornó demasiado densa en varios instantes, superando nuestra tolerancia a escalas tan exageradas. Aunque hay que destacar que algunos tramos si nos agradaron y lograron engancharnos mediante sus muy enrevesadas melodías. Nos resultaría chocante que acudieran al evento con baterías pregrabadas, rechazando un pilar básico de sujeción para cualquier banda del género. Sus integrantes, no obstante, cumplieron con su labor cincelando las laboriosas notas de su guión. De todas formas, para los inclinados a estas tendencias siempre es recomendable indagar en las aventuras del señor Köhnen que se extiende a través de más de quince proyectos.


Thy Catafalque
En los prolegómenos mientras charlabamos fuera del recinto, nos anunciaron que los húngaros llegaban a la cita con repertorio completo, algo de agradecer en una banda tan especial que en ocasiones realiza un set más ajustado. Y sin tiempo que perder, a la hora marcada, regresamos al interior para ver como entraba el ejército de músicos que reunió su bajista Tamás Kátai y que contó con cuatro vocalistas, dos chicos y dos chicas junto a dos guitarristas y su batería mientras se posicionaban en escena. Desde el arranque con “Szíriusz” dejaron entrever que su comparecencia sería un viaje muy singular y abigarrado. Empalmarían sin concesiones una agitada “Néma Vermek” que desató la furia a base de guturales, y una variopinta interpretación de “Trilobita” que nos sumergió en su particular paisaje musical mientras relucía ampliamente su calidad musical.
El constante intercambio de músicos y las diferentes combinaciones entre ellos, aportaron una versatilidad y dinamismo que convirtió el show en un trámite ágil que desprecintó obras del calibre de”Napút” cuya robustez inusitada resaltaba con ahínco. Sería con la saturada “Szarvas” donde nos trasladaríamos a sensaciones emocionales más marcadas. A partir de ese instante, elevaron la intensidad con cortes tan fulgentes como “Mezolit” y “Embersólyom” cuyos desarrollos más liminales y extensos asestaron varios de los momentos más pujantes.
Proseguirían el viaje con otros dos cortes impepinables del calibre de “Köd utánam” y “Csillagkoho” con marcado tono atmosférico. El viraje continuo de músicos se aceleraba progresivamente y la energía asaltó el recinto nuevamente para encarar “Töltes” y “Kel keleti szél” dos machetazos rotundos que registraron varios de los momentos más álgidos de la sesión. Aún reservaban artillería en la manga y la liberaron del tirón, para apuntalar la sesión con brío mediante temas rotundos como “Vasgyár” y “Ködkirály” que certificaron la calidad del conjunto antes de acometer una fastuosa combinación de sensaciones en “Jura” que abrió paso al remache final, interpretando el colofón que llegaba por todo lo alto con “Szélvész” y la dupla compuesta por “A gyönyörü almok ezutan” y “Mólo” que se desvanecían entre capas hiladas de texturas repletas de matices.




