Festival: Z! Live 2026
Lugar: Ifeza, Zamora – 13 de junio de 2026
Promotor: Z! Live
Fotos: Rubén Rosinos
Sábado, la temperatura a la alza, las energías mermadas, pero con la voluntad de ir cogiendo rodaje según pasen las horas, hasta el momento de caer sobre nuestras rodillas y desplomarnos con una sonrisa en la boca, deseando algún anuncio para que el año que viene se vayan marcando las agendas.
El cartel del día es variado, pero menos arriesgado, las cosas como son y, siendo ya sinceros del todo, quizás algo más descafeinado para lo que a un sábado se le puede pedir. Sobre todo tras unos días en los que se habían disfrutado de primeras espadas prominentes en concatenación. La sensación general era de aceptación, pero… El sonido hoy parece que mejora, algo que es de agradecer.

Latzen (Oñati, País Vasco) casi al completo, con la excepción, para esta reunión acaecida en 2025, del guitarrista Íker Martínez de Zuazo, sustituido por Yerko Ortiz, despertaron al gentío con su potente power/thrash, en donde temas como “Memento Mori”, “Bat Geihago”, “Dogma” y “Laztana” activan el botón de demolición. Su energía es envidiable, pero su actitud es aún más contagiosa. Reuniones así, ¡sí!
Romanthica (Barcelona, Cataluña) son una de nuestras joyas estatales que, con su mezcla infalible de rock, pop y ligeras pinceladas de metal, todo ello auspiciado bajo el ardoroso manto del gótico, que quizás para la hora a la que era no consiguió enmarañarnos entre nuestros más indecentes deseos y la pureza del romanticismo implícito, pero que sí nos dieron un toque de atención para ponernos sobre las pisadas de esta sensacional banda con más de veinte años de trayectoria. Sus seguidores los gozan y corean, ya sabemos acerca de sus cesiones instrumentales en beneficio de la tecnología, pero bajo la luz de la luna hubiese sido harina de otro costal. “Despierta”, “Flor Marchita”, “Qué más da” o “Mercurio” no solo sientan bien, sino que además alargan la sensación de endorfina bien regada. Ganas de verlos en sala, a la hora en la que los colmillos excitan.
Dominum (Nuremberg, Alemania) son unos zombies fiesteros que reúnen a bastante gente a pesar de la solana, e invocan al sudado demonio de la algarabía que posee a este nutrido combo de cortesanos rendidos a sus pies. Lo demás… magia negra. Transilvania se ha animado en Zamora y hasta nos presenta nuevo tema de su próximo trabajo Night Is Calling a editarse en julio bajo Napalm Records. Potentes, divertidos y concluyentes. Van aumentando su fama entre nuestras huestes y, me da en el olfato, que ellos van a aprovechar el tirón.
Krisiun (Ijuí, Brasil) me dieron la sensación de que no fueron mimados como merecen por las horas a las que se les integró en el sarao, pero, para los más die-hard fans rindieron como una locomotora desbocada. Quiénes se añadieron a su convocatoria, disfrutaron de su agresivo death evolucionado del más salvaje thrash, donde los blast beats son como las agujas de una máquina de tatuar a toda pastilla, dejando irritadas hasta las zonas más callosas de los cuerpos. Tirando de experiencia y de gozo personal, nos propinan una balacera nominal que se tradujo en ejemplos como “Apocalyptic Victory”, “Necronomical”, “Hatred Inherit”, “Vicious Wrath” o “Serpent Messiah”. De lo mejor del día.
Tesseract (Milton Keynes, U.K.) son una de esas bandas con las que la organización de mi querido Z! Live nos agasaja año tras año. La disciplina indisciplinada del modern prog metal/djent, se acontezca a la hora que se acontezca, resulta sumamente refrescante para resetear la mente y el alma, humedecer nuestros ojos para no pestañear demasiado y, dejar que la imaginación y nuestro musician hero interno se propulse a la estratosfera de la imaginación. No solo su virtuosismo llama la atención, también su presencia escénica y, sobre todo, la onda expansiva de sus irregularidades musicales que rozan el delito. Están hechos de otra pasta. “Juno” “Smile”, “The Arrow” y “Nocturne” son platos principales de alta gama que con la excelente voz de Daniel Tompkins y sus acompañantes femeninas a las tareas coristas, atrapan a propias y extrañas. Para enmarcar.

Soziedad Alkoholika (Gasteiz, País Vasco) NUNCA defraudan y NUNCA lo harán. Grandes profesionales y figura emblemática del metal más corrosivo en sus subgéneros callejeros y contestatarios, sufrieron a través del maltrato al que se le sometieron a las voces de Juan por el peor sonido técnico, micrófono en mano, de todo el festival. La cosa nos alertó a todos y todas de forma pasivo agresiva, pero ellos lo solventaron con su independencia característica y ese manual de superioridad asertiva que provocan cada uno de sus himnos. “Control De Masas”, “Polvo En Los Ojos”, “Palomas Y Buitres”, “Ratas”, “Shaktale”, “Piedra Contra Tijera”, “Motxalo” y el apoteósico final de “Nos Vimos En Berlín”. Son un auténtico wall of death sonoro y el gran acto del día, aquí, dentro de nuestras fronteras y sin envidiar a ninguna banda extranjera, venga del género que venga.
Epica (Reuver, Países Bajos) con una Simone Simons al frente, engrandecida por sus magníficas labores vocales y como una de las más representativas embajadoras del sonido sinfónico, con su hermosa presencia, casi inigualable, hicieron suponer que quizás, tras la intensidad de los revolucionarios Alkoholikos, el bajón sería acusado en cuanto a pujanza. ¡Eeeeerror! Sin ser admirador de ellos, he de reconocer que se marcaron un show espectacular en el que, el principal atractivo, fue el romance envolvente de su sinfonismo y su pasión por el metal verdadero, sin adulterar, en forma de directo, más áspero que en sus ampulosas producciones discográficas. Comentando con diferentes seguidores de bandas incluso opuestas o paralelas, muchos y muchas, tras lo consumido, apostillaron que podría ser, en sus opiniones personales, el mejor concierto de todos los días. Yo no apunto tan alto, pero sí reconozco que la altura daba vértigo y que, a pesar de ser el anuncio que no acabó de convencer del todo en redes, como cabeza de cartel, cerró bocas y, estoy seguro, de que no serán tomados tan a la ligera en sucesivos anuncios con su logotipo. “The Second Stone”, “Unleashed”, “The Grand Saga Of Existance”, “Cry For The Moon”, “The Last Crusade” y, las acompañadas de pirotecnia festivalera y llamaradas de rango superior, “Unchain Utopia”, “Beyond The Matrix” y “Consign To Oblivion”. Otro dardo a la diana que no mucha gente esperaba. Enhorabuena nuevamente.



Brothers Of Metal (Malung, Suecia), es decir, el clan de moda del heavy/power metal, hicieron lo propio, al igual que unos de los abanderados del folk nacional, Lépoka (Castellón de la Plana, España), tras vivir el hechizo que los de Marc Jansen y Coen Jansenn habían esparcido como esporas alienígenas para la colonización de nuestras emociones. Tarea jodida, no nos vamos a engañar, pero con la que lidiaron con una excelencia propia de los que creen en sí mismos y en sus roles. Dos actuaciones encadenadas que saben a colofón, a pesar del agotamiento físico y aumentado por la climatología violenta aplicada a los cuerpos, más escombro, de los y las que se resistían a cerrar otro año en el que el Z! Live reivindicó su importancia a pesar de las dificultades que suponen los festivales gratuitos, las caídas de bandas pseudo míticas y la disconformidad del que nada arriesga y mucho exige.
Otro año que sumar, en el que también se debe hacer autocrítica por el bien de un público que lejos de causar problema alguno, demostró una salud emocional envidiable, donde la camaradería se trasladaba más allá, a ese lugar en el que la educación y los fuertes vínculos morales y éticos de nuestro modo de entender la existencia, importan. Solo por esto, las sugerencias debieran ser tomadas como máximas. Gracias Zamora, los que os van a aguardar os saludan, o más bien, os dicen hasta la próxima.















