Banda: Molchat Doma
Lugar: Sala Razzmatazz, Barcelona – 28 de mayo de 2026
Promotor: Primavera Sound
Texto y fotos: Juanjo García
El pasado 28 de mayo, la sala Razzmatazz de Barcelona acogía una nueva visita de Molchat Doma, uno de los nombres capitales del post-punk europeo contemporáneo y probablemente la banda bielorrusa más popular de los últimos años. Lo suyo ya hace tiempo que dejó de ser un fenómeno underground para convertirse en un fenómeno global avalado por sus más de dos millones y medio de escuchas mensuales en Spotify y la viralidad de algunos de sus temas en tiktok o instagram. De hecho, cada vez que se acercan a Barcelona lo hacen en un local con mayor capacidad, pasando de la pequeña sala Meteoro en 2019, a la Apolo en 2023 y 2024, saltando ahora a la Razzmatazz 1.

Formados en Minsk en 2017 por Egor Shkutko (voz), Roman Komogortsev (guitarra, sintetizadores y cajas de ritmos) y Pavel Kozlov (bajo y sintetizadores), Molchat Doma han construido una trayectoria ascendente a través de cuatro trabajos que explican perfectamente su evolución: el minimalismo sombrío de S krysh nashikh domov, el salto internacional de Etazhi, la consolidación de Monument y la madurez emocional de Belaya Polosa. Una discografía donde confluyen el post-punk con la new wave soviética, el coldwave europeo, el synth-pop más oscuro y una clara devoción por bandas como Kino, The Cure, New Order o, especialmente, los Depeche Mode de la segunda mitad de los ochenta.
Sin teloneros, sin cartel con el nombre de la banda, sin pantalla de vídeo, sin decoración, sin grandes juegos de luces, sin músicos de acompañamiento, sin álbum nuevo que estrenar y sin temas inéditos en el repertorio, el trío bielorruso salía tranquilamente al vacío escenario, en la más absoluta oscuridad, para encontrarse con más de mil seguidores que se dieron cita el jueves pasado en Barcelona.

Ocupando la primera línea del escenario, Egor, posicionado en el centro, con unos focos alumbrándolo permanentemente, se convertía en el auténtico frontman de la banda, llamando la atención continuamente con sus bailes, sus gesticulaciones – cuando no le tocaba cantar- , mientras que a ambos lados, Roman y Pavel alternaban el uso de guitarras, sintetizadores, bajo y programaban esas baterías y cajas de ritmo marca de la casa.
Abrieron la lata con los sonidos más “tecno” de temas como “Kolesom”, “Ty Zhe Ne Znaesh Kto Ya” o “III” para poner a todo el público a bailar. Hay que decir que el volumen de la sala estaba en su punto justo para disfrutar de todos los matices de la música sin quedarnos sordos, cosa que los que estuvimos delante lo agradecimos.
Egor Shkutko iba aprovechando los momentos instrumentales para dar rienda suelta a sus movimientos rituales que se llevaron el aplauso y la imitación del público. Tocaba empezar a utilizar el bajo y las guitarras a partir de “Doma Molchat”. Llegados a este punto la banda supo sacar el piel del acelerador durante varios temas: “Ne Vdvoem”,
“Belaya Polosa” o “Chernye Tsvety”para dejar paso a paisajes sonoros oníricos que culminaron con “Son”, muy a lo Cure. Mientras, la atención estaba fija en Egor, quien acabó bajando al foso a pasear frente a la primera fila, estirando su mano para ser tocado cual Mesías moderno.



“Volny” abría la puerta a los grandes hits de la banda en la segunda parte del recital que ya no pararían hasta culminar en la archiconocida “Sudno (Boris Ryzhyi)”. Era el momento de dejar que las programaciones funcionaran solas y que Roman Komogortsev nos hipnotizara con su manera precisa de tocar la guitarra mientras el bajo de Pavel Kozlov sonaba poderoso, sobre todo en la intro de “Lyudi Nadoeli”. La grande de Razzmatazz se convirtió en una sudorosa pista de baile, especialmente durante “Discoteque” –verdadero himno retro-. Y es que Molchat Doma se encargan perfectamente de traer al siglo XXI esos ritmos ochenteros a veces oscuros y a veces con un toque algo “naif”.
“Na Dne” cerraba el concierto a la espera de los bises y, en apenas 5 minutos, tras ese duelo entre Roman y Pavel con sus sintetizadores en “Beznadezhnyy Waltz”,
los acordes de “A Forest” de The Cure sirvieron para introducir la oscura “Kletka”. Lo que vendría después sería el gran final de fiesta con las mediáticas “Toska”, “Tancevat”, mientras el público intentaba corear las letras en ruso. Y para acabar, Egor gritando “Are you ready”? y “Sudno (Boris Ryzhyi)” acabando de enloquecer a los seguidores que, una vez finalizado el concierto, no pararon de gritar mientras Molchat Doma se despedían, mostrándoles así su cariño.
Antes de entrar en la sala Razzmatazz tenía mis dudas sobre si la banda sería capaz de llevar al directo el sonido de sus álbumes y la verdad es que me sorprendió la gran calidad de Roman y Pavel como multiinstrumentistas y el carisma de Egor, captando la atención y, sin apenas dirigirse al público con discursos, llenar con su presencia el inmenso escenario. En definitiva, gran actuación de una banda que continúa en ascenso y de la que esperemos que este 2026 nos regale la continuación de su álbum Belaya Polosa.



