Bandas: Airbourne – Asomvel
Lugar: Sala Santana 27 (Bilbao) – 27 de marzo de 2026
Texto y fotos: Xabi Aresti
La Sala Santana 27 llevaba mucho tiempo pendiente de este evento, que contaba con un «todo vendido» de los australianos Airbourne. Las entradas ya se habían agotado a principios de febrero y, mientras nos acercábamos a la sala, los grupúsculos de gente recordaban a las noches apretadas de los viejos tiempos.
La sala ha realizado dos modificaciones importantes en los últimos tiempos: una a nivel de equipamiento y otra en la distribución del espacio. Dentro de ese cambio se incluyó la eliminación del balcón superior que rodeaba el espacio central. Seguro que más de uno estuvo recordando al voceras escalando hacia la parte superior para animar el cotarro y preguntándose dónde se subiría hoy Joel O’Keeffe a reventar cervezas.
Como invitados, unos viejos conocidos que ya han rodado por la península: los británicos Asomvel, que dieron un buen recital de rock’n’roll. Con su estética anclada en los años ochenta y su sonido, recuerdan tanto a Motörhead como Airbourne lo hace a AC/DC. Los ingleses arrollaron durante cerca de tres cuartos de hora con temas directos y sin contemplaciones, en los que interpretaron varios cortes de su catálogo. No se perdieron la fiesta clásicos de la banda como «World Shaker», «Louder & Louder» y «If it’s Too Loud, You’re Too Old», certificando la imponente descarga de los británicos.




Airbourne
Con su habitual estética, sin camiseta y con pantalones apretados y destrozados, entró un enloquecido Joel O’Keeffe en el escenario para dar arranque al torrente australiano. Su hermano Ryan O’Keeffe ya le esperaba a la batería para escoltarlo y, con su clásica guitarra blanca, comenzó a soltar la flamante «Gutsy», último single del tan esperado disco de la banda, que anunciaron estaría fuera en agosto. Tanto el cantante como Justin Street al bajo y Brett Tyrrell a la guitarra entraron concentrados desde el principio, dispuestos a dejarse la piel para ofrecer su mejor versión. Continuaron el show tirando de su arsenal más fornido con «Too Much, Too Young, Too Fast», la directa «Cradle to the Grave», una sugerente «Hungry» y la infalible «Back in the Game».
Joel no solo lleva el peso de la actuación sobre el escenario, sino del show completo de todo el recinto, y lo demuestra cuando decide subirse a hombros de su equipo para recorrer la sala de punta a punta al son de «Raise the Flag», hasta volver casi a la primera fila, donde estalló una lata de cerveza contra su cabeza, un momento aguardado y disfrutado por igual. De nuevo sobre el escenario, y con el cantante yendo de lado a lado, interpretaron «Cheap Wine & Cheaper Women» en esa onda tan AC/DC antes de sorprendernos con su canción más novedosa, «Alive After Death».


Rescataron estratégicamente para arrancar la recta final «Chewin the Fat», en donde uno de sus roadies entró al escenario con una bandeja repleta de vasos de cerveza, que el frontman australiano fue lanzando a varios de sus fans repartidos por toda la sala. Entre los agraciados encontramos caras conocidas de la escena local y un montón de acérrimos entusiasmados cuando llegaban a sus manos. Empalmaron dos de sus pesos pesados, «Breaking Outta Hell» y «Live it Up», con los que dieron cierre al repertorio principal del impresionante espectáculo.
Tras la habitual parada, mientras el público pedía una más y coreaba «Oe Oe», volvieron los cuatro integrantes para despedirse con dos piezas imprescindibles en su trayectoria: «Ready to Rock» y su clásico «Runnin’ Wild», que redondearon una apuesta sobre seguro para cerrar la noche.
Todos los congregados disfrutamos de una noche con sabor a clásicos, con momentos en los que parecía que estabas escuchando a otra de tus grandes bandas favoritas y, sobre todo, de un espectáculo indescriptible. Ahora solo queda esperar la nueva gira que seguirá a su nueva creación.





