Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hubiera). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies.

Andry «Me dijeron: ‘Serás quien devuelva el classic rock a Grecia'»

“El eslabón perdido entre Ronnie James Dio y Christina Aguilera”. Así se define la vocalista ateniense Andry Lagiou, quien tras haber sido finalista de The Voice of Greece, ha decidido dar un paso al frente y comenzar una nueva etapa bajo un nombre más directo y personal: ANDRY.
Hablamos con Andry Lagiou.

¡Qué tal Andry!, ¿cómo estás? Vamos a empezar la entrevista hablando sobre tu carrera hasta el día de hoy. Tu paso por The Voice of Greece imagino que fue para ti un punto de inflexión.  Cuéntame cómo viviste aquella experiencia.

¡Hola! Gracias por invitarme. Todo está bien y me alegra muchísimo estar aquí con vosotros. Me esforzaré hablar en español puro. Mi carrera musical empezó cuando tenía 16 años, pero explotó en 2017, cuando aparecí en la televisión. Es un medio poderoso, por supuesto, y eso ya se nota. Fue una experiencia muy diferente, difícil; el rodaje fue duro, pero al final valió la pena porque los jueces se quedaron en shock con mi aparición y discutían entre ellos sobre quién me elegiría primero. El vídeo se volvió viral a nivel mundial y fue incluido entre las mejores audiciones de rock y metal. Eso abrió algunas puertas: algunos rockstars me vieron, me enviaron mensajes; básicamente, conocieron mi voz gracias al programa. Uno de los jueces incluso dijo que yo sería quien devolvería el classic rock a este país. Pero eso, por supuesto, nunca ocurrió, porque este país solo quiere canciones en griego. Pero en general fue algo inolvidable. La producción, la gente que trabajaba allí, fue divertido porque siempre me llamaban «Diva».

Formaste parte de Pyramid y colaboraste con Vivaldi Metal Project. ¿Qué te llevaste de esas etapas?

Me gusta aportar mi granito de arena en álbumes que realmente tienen algo que ofrecer al público. La verdad es que la diferencia entre Vivaldi y Pyramid es que, en Pyramid, también he compuesto una canción “Empty Roads”, y la colaboración es un dueto entre Tim «Ripper» Owens y yo. El género musical no era algo que tuviera en mente hacer nunca — un metal tan progresivo con elementos mezclados, pero al final me gustó, porque me encanta la complejidad y me gusta combinar distintos estilos musicales.

Lo que he aprendido —y ya lo sabía de mí misma— es que puedo adaptarme a cualquier género musical, ya sea flamenco, español, pop… Sé que te vas a reír, pero de niña yo era fan de Thalía. Así fue como aprendí el idioma. Empecé a estudiar español cantando todas las canciones: desde el álbum en español de Jennifer Lopez, hasta Melody Ruiz, Gloria Estefan y… los grandes éxitos del reguetón. Recuerdo que hace años había una canción que se llamaba «Que se joda el viento», era rock… y en español. Aún me sigue llamando la atención ese título.

En términos generales, lo que aprendí de esta colaboración es que, además de ser líder de una banda, también puedo formar parte de un equipo. Puedo asumir un rol distinto, como música de sesión.

Con The Harps, si no me equivoco, lanzaste un álbum. ¿Qué ha cambiado para ti desde entonces al trabajar completamente en solitario?

Lo que la mayoría de la gente no sabe es que The Harps es mío. Yo hice las composiciones, los arreglos, las letras, las melodías…

Simplemente le puse un nombre de proyecto, pero en realidad soy yo quien está detrás de todo eso. Siempre estuve sola en todo el proceso, incluso en lo discográfico, y ahora elijo estar sola. Antes no era así. Antes quería estar con músicos, poder comunicarme, colaborar, pero con el tiempo entendí que sé exactamente lo que quiero — y es algo muy concreto, muy definido.

«Love Strikes Doves» es un disco de classic rock con elementos de pop, progresivo, blues y metal. Cuando intentaba encontrar un género en el que encajara, lo único que aparecía en internet era metal. Ya no existía el término classic rock, era o hard rock o metal. Entonces le pregunté a mi exbajista, Mike Lepond, si podría hacer un disco de metal, y él me dijo: «Andry, tú puedes hacer lo que quieras, un buen músico puede hacer lo que quiera». Así empecé a escribir «Skies», quería dar un puñetazo poderoso contra la discriminación, la desigualdad, la maldad… y, por supuesto, contra la forma en que se interpreta el amor. Y ahora hemos llegado hasta aquí: «Skies» está en el número 34 de los charts en Estados Unidos, en 2024, lo que sin duda merece ser mencionado es que siempre voy mejorando en las orquestaciones.

Has tocado en más de 20 países este año. ¿Qué país te ha sorprendido más por su respuesta?

La verdad es que tocamos en muchísimos países durante todo el 2024 — cuatro giras, de las cuales dos fueron junto a David Ellefson y Jeff Young. Creo que en mi corazón siempre quedará Dublín. Tenía muchísimas ganas de tocar LoveCircle, pero no tuve tiempo porque era artista de apertura. No sé por qué, pero en medio del éxtasis del directo… se me escapó. Aun así, Dublín sigue siendo lo máximo para mí. Y el país que más me impresionó —porque también soy fan de Harry Potter— fue Edimburgo.

Lo más curioso es que aún no he tocado en España. Creo que el público más fanático fue el del Reino Unido… y el menos fanático —aunque sé que suena extraño— fue el de Alemania. Lo que realmente me impresionó fue ver a niñas de entre 12 y 15 años que me miraban como si quisieran parecerse a mí, me esperaban afuera para fotos, autógrafos…y eso, en un mundo como el metal que sigue siendo dominado por hombres, me dio esperanza, vi una luz al final del túnel con esas chicas, que de verdad quieren formar parte de esta comunidad, porque además mis shows no son vulgares, son chic y dominantes.

Creo que fuiste invitada personalmente por Wendy Dio al tributo de Ronnie James Dio. ¿Qué significó para ti ese momento?

La verdad es que The Voice ayudó mucho, sobre todo porque interpreté una canción que jamás se había tocado en televisión: «Temple of the King». Fue elección mía cantar ese tema, sabiendo que quizás me costaría seguir en el concurso, ya que en mi país casi nadie lo conocía, pero lo importante es que eso me abrió puertas — me empezaron a mencionar, a recomendar… y me invitaron a Los Ángeles. De hecho, cada año soy invitada allí.

He tocado con rockstars como Brian Tichy, entre otros. Este año íbamos a tocar con Doug Aldrich — ambos lo queríamos mucho —pero sinceramente, no pude suceder. Estoy trabajando intensamente para terminar mi nuevo álbum. El año pasado, el Warner Center Park estuvo completamente sold out, y eso me hizo muy feliz.

Todos los que han vivido el cáncer, ya sea en carne propia o en sus familias, pueden canalizar su energía en un festival así. Aun así, sigo siendo la única mujer cantante en esos shows. Eddie Trunk me presentó como algo entre Glenn Hughes y David Coverdale.

¿Hay alguna artista femenina actual con la que te gustaría colaborar?

De las cantantes actuales que he escuchado, creo que Noora Louhimo. Hay muchas cantantes ahí fuera, pero el concepto de «cantar» hoy en día está completamente malinterpretado. Cantar no significa gritar, cantar significa notas, ritmo, emoción, dinámicas, melodía. Lo más importante: la melodía, si no entendemos lo que es una melodía, entonces no entendemos la música. Ahora, todo lo que lleva melodía lo etiquetan como Classic Heavy o Traditional o Classic — lo cual no tiene ningún sentido. De las cantantes a nivel mundial, sin duda me encantaría tocar con Christina Aguilera, o Jennifer Hudson.

Sueles describirte como ‘el eslabón perdido entre Ronnie James Dio y Christina Aguilera’. ¿Qué significa exactamente para ti esa combinación?

Eso fue algo que mi equipo decidió compartir con el público, y no se equivocaron. He crecido escuchando muchos géneros musicales, y suelo combinarlos en mi propia música. Tiene algo de pop, algo de metal, algo de rock… y varios otros elementos. Pero, sobre todo, tiene blues, porque la voz es la que da la definición, la voz es la base, en otras palabras.

¿Y quiénes son esos dos cantantes? Dos de los mejores del mundo.

Así quiero ser yo también, en algún punto intermedio — entre un lado y otro. No me gustaría encasillarme jamás en una categoría, soy músico, mañana mismo podría hacer una coreografía al estilo Pablo Vittar o Charli XCX, con una canción bien orquestada, bailarines, producción… y decir con toda tranquilidad que soy pop, que soy dance. No me gustan los moldes. Para mí, lo importante es que exista aceptación, sea cual sea el género y donde haya aceptación, ahí iré. Obviamente, el rock siempre vivirá en mi corazón, y siempre intentaré que mis shows giren en torno a eso, porque es parte de mi esencia, pero si en algún momento veo que no hay aceptación, no dudaré en llamar a otras puertas.

Eres pura presencia escénica: cuernos, látigo, teatralidad… ¿Cuál es tu relación con el concepto de performance en el metal?

Nunca tuve en mente conformarme con el aspecto teatral de los shows. Surgió porque se volvió viral. Pero lo digo claramente: todo lo que tiene un elemento teatral lo etiquetan como concierto clásico, y eso no es correcto. He escuchado incluso que algunos dicen que tocan pirate metal, ese género no existe si no te vistes de pirata, por ejemplo. Lo que quiero dejar claro con mi postura BDSM es que nadie va a decirme qué hacer, nadie va a meterme en una jaula. Aunque mi carrera tarde más, aunque muchos hayan intentado detenerla por todos los medios, que sepan que no lo van a lograr.

Y por supuesto: mi vestuario es custom made, diseñado por creadores de moda y por mí misma. Es una emancipación a la discriminación. Ahora se van a reír todos, porque —sin querer— he torturado a todos mis músicos on stage, especialmente a mi guitarrista, el pobre le he castigado varias veces. En una entrevista le preguntaron cuál fue su peor momento sobre el escenario, y él respondió: «Obviamente, que me azoten». La Dueña de la Noche !!!!

Hablemos sobre el álbum “Skies”. ¿Cómo empezó todo? ¿Has compuesto tú sola todo el disco?

Por supuesto, todas las composiciones de «Skies» son mías. Es cierto que a veces cuento con la ayuda de amigos o conocidos en puntos específicos de algunas canciones, pero los temas son claramente míos. Empecé a escribir este álbum porque quería hacer una transición hacia otro género.

La cuestión es que también me surgieron otras melodías, más en forma de balada, como «My Love o Olive Tree», y traté de integrarlas en el disco como una evolución natural. Más allá de los riffs principales, que son puro metal. Creo que la canción más poderosa en directo es «Good Trip to Hell», donde básicamente deseo lo peor… a quienes que realmente se lo merecen. Estoy muy orgullosa de esas letras. Cuando terminé «Love Strikes Doves», ya estaba pensando en la existencia de «Skies». Mi idea era hacerlo como una trilogía bajo el nombre The Harps, pero al final los planes cambiaron porque mi mánager quería que cambiara de nombre. Así que «Skies» salió con mi propio nombre.

Al principio estaba en Santorini, y vi el atardecer más hermoso que he visto en mi vida. Pensaba en cómo llamarlo: «Purple Skies» o simplemente «Skies». Al final me quedé con la palabra simple: Skies. Si miras bien la tipografía, la «e» es griega —y esa palabra, en griego, significa sombras.

Algunas letras abordan temas como el abuso, la confusión o la esclavitud. ¿Te resulta duro cantarlas?

Sí, pero no tengo ningún problema, nada me afecta ya, ya no siento. He estado rodeada de tanta toxicidad que, sinceramente, ahora solo me río de eso. A todos los tóxicos los veo como payasos. No tengo ningún problema con eso. En general, quiero darle un nuevo enfoque a lo que significa la toxicidad y a cómo debemos afrontarla.

Creo que nadie puede escribir música si no tiene un sentido temático y algo real que decirle al mundo. Las canciones que salen hoy en día, desgraciadamente, no les encuentro ningún significado. Ni en las letras, ni en la composición. Mi forma de escribir es un poco más poética… y también más ambigua. Cada persona puede interpretar las letras a su manera y dejarse llevar por la emoción que transmite la voz.

Todo eso, por supuesto, junto con la increíble composición musical del equipo que me acompaña. Igualmente, quiero que sepáis que es muy extraño para mí ver a personas admiradas por tantos — personas con un gran público — y yo, en realidad, sé quiénes son. Sé lo tóxicos y dañinos que pueden llegar a ser en sus relaciones personales, sea en la amistad, en el amor o en el trabajo. Nombres no mencionamos …

El disco tiene colaboraciones de grandes como Billy Sheehan, Mike LePond, Russell Gilbrook o Stephen Platt. ¿Cómo fue trabajar con ellos?

Lo que siempre me entusiasma es que los músicos que tocan en mis canciones siguen cada vez mi objetivo y mi sueño. Siguen lo que tengo en la cabeza. En otras palabras, no hacen lo que les da la gana. Eso me hace pensar que sin duda tengo algún talento — uno que todavía no sé hasta dónde puede llegar, pero que sigo descubriendo.

Tanto en la composición como en el riesgo, como por ejemplo construir una estructura totalmente diferente a la de una canción hit clásica. Creo que siempre encuentran interesante la forma en que coloco la voz sobre los riffs o los acordes. Aportan su estilo personal, sí — pero siguen exactamente la dirección. Cuando quieres convertirte en un director de orquesta, tienes que ver a todos los músicos como herramientas — herramientas capaces de ofrecer la mejor interpretación posible, con musicalidad, emoción y presencia. Así es exactamente como visualizo los arreglos en mi mente. Tengo las mejores herramientas, tengo un Porsche… y quiero conducirlo. Así que tengo que dar ciertos pasos concretos. A veces, algunos músicos pueden tomárselo a mal si les digo muchas veces: «tócalo otra vez», «no es eso», «repítelo». Pero, por suerte, todos los chicos con los que trabajo son maravillosos, y hemos colaborado de forma muy armoniosa, sin ningún problema. Y, por supuesto, entienden que, si digo que algo debe repetirse, es porque hay una razón — no porque quiera ofender a nadie. Porque si los he elegido, es precisamente porque considero que son los mejores.

¿Alguna vez sentiste presión por tener que crear o lanzar nueva música?

Voy a responder muy brevemente a esta pregunta: llegó de forma muy natural, como todo lo que hago. Nada me presiona. Si no quiero componer durante un año, no compongo, si no me sale, no lo hago.

¿Qué canción fue la más difícil de terminar y por qué?

«Black Hole» fue la canción más difícil, porque tenía que encontrar el equilibrio entre lo que es artísticamente magnífico… y lo «cringe». A veces la línea entre ambos es muy delgada. Este tema tiene elementos orientales y raíces profundas. Definitivamente está influenciado, en parte, por mi propia cultura, pero fue muy difícil también para los músicos, ya que tienen una percepción más occidental de la música.

Le pedí a Russell que lo tocara tres veces, porque quería algo muy específico, con groove — y al final, lo logró, pero tuvo que entrar en otra mentalidad. Para mí es más fácil, porque en Grecia tenemos lo que llamamos dromoi (caminos): escalas musicales donde no solo pasamos por los semitonos, sino que también hay tres notas adicionales entre ellos. Al final salió una de mis canciones favoritas: es metal, pop… ¡y hasta puedo bailarla!

Si tuvieras que describir “Skies” con una sola palabra, ¿cuál sería?

MUJER

Gracias por dedicarnos tu tiempo para la entrevista. Te deseo todo lo mejor. ¿Te gustaría añadir algo más?

Y yo les agradezco muchísimo. Siempre es maravilloso poder abrir mi corazón y compartir mis pensamientos con vuestra revista. Quisiera añadir que también tengo una colección de bolsos unisex y femeninos para el público, además del Merchandise básico. De esta manera, también impulso el emprendimiento femenino en otros ámbitos. Pronto saldrá mi nuevo álbum en vivo grabado en el Reino Unido, disponible en formato físico, online y en vinilo. Además, lanzaré mi nuevo single que se llama » In My Head», el cual coescribí junto a Ron Wasserman — el genio detrás del mítico tema de Power Rangers que todos conocemos y mezclado por Ronald Prent. Y por supuesto, mi nuevo álbum el año que viene. Sorpresa!

By Marta Grimaldi

Artículos relacionados