Banda: Barón Rojo + Alejandría
Lugar: Razzmatazz 1 (Barcelona) – 10 de mayo de 2025
Promotor: RRS Promo – Eclipse Group
Fotos: Juanjo García del Pilar
Texto: Quim Brugada
Noche de emociones y sentimientos encontrados en la sala Razzmatazz para asistir al concierto de Barón Rojo y de Alejandría. Por una parte la nostalgia de Sangre Azul maravillosamente representado por su mayor tributo y por otra el interrogante de qué nos iba a ofrecer Barón Rojo en directo. Así se empezaba a las 20:00 horas y a las 23:00 quedó todo aclarado.
Alejandría
No soy fan de las bandas tributo, ni siquiera partidario de que existan; en mi opinión este tipo de bandas que proliferan como las malas hierbas y de las que hay versiones malas o malísimas pululando por las salas, hacen un daño irreparable a la escena copando la mayoría de espacios disponibles para tocar, llenando salas sorprendentemente (hay que tener claro lo que quiere el público y ofrecérselo, esto no es cuestionable) e impidiendo, en cierta manera, el desarrollo de las bandas de temas propios. Evidentemente no son el factor decisivo en este caso pero ayudan a bloquear el camino de muchas bandas.
Nunca me veréis en un concierto de bandas tributo y nunca me leeréis apoyándolas, esa es la regla general. Pero como todas las normas ésta tiene excepciones y las razono: Para mí, está plenamente justificada y tiene mucho sentido una banda tributo a un referente desaparecido y del que no hay ninguna posibilidad de verlo volver. Este es el caso de las bandas tributo a The Beatles, Dio, Motorhead o Led Zeppelin por ejemplo y si además esta banda tiene el apoyo y la “bendición” de alguno o todos los miembros del grupo original aún se justifica más; este es el caso de Purpendicular por ejemplo, con el apoyo y participación del batería de Deep Purple, Ian Paice y es también el caso de Alejandría con el apoyo y participación de J.A. Martín, guitarrista original de Sangre Azul y si además, como pasó en Barcelona, esta banda está formada por el incombustible Fran Vázquez (Cherokee) a la voz, el espectacular Ismael Filteau (Chino Banzai…) a los teclados, Tony Hernando (Lords of Black, ex Saratoga) a la guitarra y Johan Nunes (Firewind, Lords of Black) a la batería, espléndidamente secundados por Diego Cameno a la segunda guitarra y Luís Bolivar al bajo, quizás ya no estemos hablando de una banda tributo convencional sino de un proyecto de homenaje a la que muchos consideran la mejor banda de hard rock/glam metal que ha existido en este país y que queda plenamente justificada y merece todo el apoyo posible.

Y es que lo vivido este dia en Barcelona por las más de 2.000 personas que abarrotaban la sala grande de Razzmatazz (Sold out) se convirtió, por derecho propio en algo inolvidable. Con un set repleto de grandes clásicos de Sangre Azul, evidentemente a estas alturas todos los temas de los tres discos de la banda lo son, con la maravillosa presencia escénica de Tony Hernando al que es prodigioso ver dirigir absolutamente todo (todos conocemos su exacerbado perfeccionismo), el espectáculo de Ismael Filteau tocando los teclados en las posturas más inverosímiles, sin dejar de moverse ni un solo momento llegando incluso a arrastrar el teclado con él por el escenario, volver a disfrutar de J.A. Martín tocando 4 temas de su banda y, como no el inmenso Fran Vázquez, uno de los mejores frontmans del país, moviendo al público y llevando a la audiencia por el camino que él quiere en todo momento y desgranando uno por uno los grandes clásicos de Sangre Azul como “Todo mi mundo eres tú”, “Cuerpo a Cuerpo”, “América” y “Mil y una noches” entre muchos otros, quedará en la retina de los presentes como algo que quizás no se vuelva a vivir más.
Fran Vázquez estuvo portentoso, se bajó al foso en un momento, por cierto que no vio el último escalón y casi tiene un accidente y terminó el concierto cantando entre el público, cosa muy de agradecer cuando estábamos tan apretados que no nos podíamos ni mover y el resto de músicos a un nivel estratosférico. Podríamos decir que Sangre Azul volvió a nacer para este concierto y que todos los presentes quienes, por cierto, no dejaron de cantar y corear todas las canciones tuvimos la ocasión de disfrutar como si hubiéramos vuelto a los 80.
Dispusieron de una hora para tocar y se les quedó en el tintero “El Rey de la Ciudad” por falta de tiempo, una pena visto lo que vino detrás pues bien se podía haber dado cinco minutos más a Alejandría y quitárselos a Barón Rojo.
Si la misión de una banda telonera es calentar el ambiente para el cabeza de cartel, en este caso no lo calentaron sino que lo llevaron al punto de ebullición. Dejaron al público tan animado y tan motivado que casi que no importaba lo que hicieran los que venían detrás, ellos ejercieron de cabezas de cartel y todos los que estuvimos allí tenemos claro que esta banda mereció mucho más de lo que se les dio, se llevaron a casa un buen puñado de nuevos seguidores y la admiración incondicional de todos los que asistimos a su concierto.
Barón Rojo
Alejandría nos ofreció la cal del concierto, lo que vino a continuación fue la arena. Barón Rojo no es ya ni la sombra de lo que fue, se arrastran por los escenarios destrozando y mancillando sin remedio el legado de la que, por derecho propio, es considerada la mejor banda española de Heavy Metal de la historia.
Tuvieron su último momento de gloria en el 2010 con la reunión de la banda original para la gira de celebración del 30 aniversario de su creación y aquel hubiera sido el momento óptimo para retirarse y dejar un recuerdo inolvidable en todos los fans, pero no fue así, como ya pasó anteriormente, terminaron fatal las dos facciones de la banda, de manera que ya resulta imposible otra reconciliación y los hermanos De Castro decidieron seguir viviendo de rentas de sus grandes discos y de sus grandes momentos como banda (hay que recordar que el último disco con temas nuevos es de 2006) y los otros dos crearon otro engendro llamado Los Barones que tampoco aporta nada a la historia de la banda original.

Al Barón Rojo actual sería más adecuado sustituirle la segunda R por una C y definiría mucho mejor lo que hacen sobre las tablas. En el 2020 anunciaron su jubilación definitiva e iniciaron una gira con Sold Out en todas las fechas (era la última ocasión de verlos en directo) pese a que su estado ya era lamentable, luego llegó la pandemia y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid donde dije digo, digo Diego y sigo girando hasta que el cuerpo aguante y así llegamos al 45 aniversario al que seguirá el 50 y el 55, etc, etc.
Lo que vimos en Barcelona fue entre patético y esperpéntico; una banda con un batería justito, siendo benévolo en el calificativo, con un bajista digno y solvente (José Luís Moran cumplió perfectamente con su función) y los hermanos De Castro que ya no están para estas labores. Se podía ver a Carlos con unos temblores más que evidentes, sobretodo en su mano izquierda, con la pedalera en un atril para poder ajustarla con las manos (posiblemente los pies no le den ya para hacerlo) y Armando que sigue dando un buen nivel como guitarrista, tanto que la banda abusa tremendamente de esto enlazando un solo tras otro y convirtiendo las canciones en un sinfín de solos enlazados. Vocalmente tanto Carlos como Armando son patéticos, no están para cantar de ninguna de las maneras y van mostrando un continuo de berridos, gallos y partes desafinadas que acaban destrozando todas las canciones. Empezaron mal y siguieron hacia abajo en picado hasta terminar el concierto casi sin cantar.
Pero no todo es negativo en un concierto de Barón Rojo, también hay cosas buenas y es justo decirlas: la primera de ella un set muy bien elegido que se inició con canciones no muy habituales en sus directos, al menos en los que he visto yo, como “Seguimos Vivos”, “Chica de la Ciudad”, “El Presidente” o “El Baile de los Malditos” para terminar con todos los clásicos que el público quiere oír: “Los Rockeros van al Infierno”, “Con Botas Sucias”, “Concierto para Ellos”, “Resistiré” o “Siempre estás Allí” entre muchas otras, clásicos que el público cantó desgañitándose de principio a fin.
Capítulo aparte merece la producción del concierto con unos videos de fondo que se podrían considerar de lo más casposo, con una calidad que parece de VHS sin digitalizar, una intro que parece generada por IA llena de aviones de la Primera Guerra Mundial con una imagen de Von Riichthofen que no tiene nada que ver con el original y otras cosas que no alcanzo a entender. Y me explico. ¿Qué pinta un video de Vikingos cuando están interpretando “Tierra de Vándalos”? no le veo la relación, y ¿qué pinta un video de Doro cuando estás interpretando “El Rey del Pinball” de ese despropósito llamado “Tommy Barón”? Tendrán que explicármelo porque no lo entiendo.
En resumen y esto es otro punto positivo, el estado de la banda poco le importa a la gente que viene a disfrutar de las canciones de su vida y se lo pasan en grande de principio a fin recordando y rememorando la que fue la banda de su vida, de ahí el Sold Out, el exitazo del concierto y las caras de felicidad del público al finalizar (no de todos, evidentemente, también había quien comentaba lo mismo que pienso yo).
Por último me gustaría aclarar que lo contado aquí se basa en lo que yo vi en la sala y en como lo viví de forma personal, no vincula a nadie más y es solo una opinión tan válida como cualquier otra.








